Editorial agosto 2018

  31 Agosto 2018

Hacia una nueva temporada cinematográfica

el-hilo invisibleTermina el verano. Un verano desde el punto de vista cinematográfico, en general, flojo. No sé si el Mundial de fútbol tendrá algo que ver en ello, pero la realidad es que las películas interesantes se pueden contar con los dedos de una mano.

Los increíbles 2, el nuevo Pixar, no está mal pero no es de lo mejor de sus producciones, cada vez más doble de Disney con sus mensajes descaradamente retrógrados, aunque aquí se juega entre el sí y el no.

Más películas con una cierta dignidad serían El viaje de Nisha o Pura sangre. Otros veranos ha habido grandes títulos, incluso cuando, hace años, en aquellos veranos de programa doble y sin otra salida que ir al cine, se estrenaban films como La colina de los diablos de acero de Anthony Mann o La humanidad en peligro de Gordon Douglas.

Ahora, con el final de verano llegan los festivales de cine, las preselecciones para los Oscar, y algunos premios como el excelente concedido a El hilo invisible de Paul Thomas Anderson, el premio de la Fipresci, la crítica internacional, nada menos que concedido a la mejor película del año.

Sin duda es un gran título, para mí el mejor de Paul Thomas Anderson, un director que siempre ha contado con el favor de gran parte de la crítica, pero cuyo cine no me resultaba totalmente conseguido quizá por excesivo retorcimiento del propio director, convencido de lo maravillosas que son todas sus películas. Ahí está su anterior premio Fipresci a Pozos de ambición, un filme al que por momentos le pierde la megalomanía de Anderson, empeñado en realizar una película muy ambiciosa aunque el pozo esté, en su duración, por momentos, a punto de ahogarla. Con Magnolia, Anderson obtuvo por primera vez este galardón. O sea que ya cuenta con tres.

Veremos qué dicen ahora los señores de los Oscar, empeñados en sacarse de la manga un desconcertante Oscar, el que premiará la película más popular. ¿Y eso cómo se come? ¿Qué se entiende por popular? ¿Acaso un filme flojito pero que haya recaudado mucho dinero? Uno piensa que, en muchos casos, lo popular, en el sentido de rendir bien en taquilla, no tiene razón alguna para estar reñido con la calidad.

Pienso, por echar mano de algunos pocos títulos, en El hombre tranquilo, Hatari, Desayuno con diamantes, Psicosis… Cada uno puede añadir los que quiera. Lo popular, como los gustos personales, son algo muy socorrido pero ajeno a la verdadera calidad de una obra artística, aparte que los Oscar han premiado títulos tan populares como Lo que el viento se llevó, La vuelta al mundo en 80 días o Ben-Hur. Tal propuesta de la academia de cine norteamericana es absurda. Dicen que lo hacen para ganar audiencia en la retrasmisión por televisión. No se entiende demasiado qué tiene que ver una cosa con la otra.

Por cierto el premio Fipresci se entregará en el festival de San Sebastián donde siempre habrá gran cantidad de películas españolas a concurso, mientras que en el resto de los festivales internacionales, considerados de serie A, no habrá ninguna, salvo que presente Almodóvar un nuevo filme.

De todas formas la mayoría de los festivales juegan siempre a enaltecer al país donde transcurre el certamen. Lo hemos comprobado en Cannes donde abundan en concurso los títulos franceses, y ocurrirá en el de Venecia (29 de agosto a 8 de septiembre) donde, seguro, habrá varias películas italianas —independientemente de su calidad—.

venecia

Para los interesados diré que para la concesión del premio Fipresci de este año, han votado 473 críticos de todo el mundo. Los títulos finales eran, junto a la película de Anderson, Tres anuncios en las afueras de Martin McDonagh, Zama de Lucrecia Martel y Cold War de Pawel Pawlikowski, el interesante realizador polaco de Ida.

Pendientes de los festivales de Venecia, San Sebastián y de los varios sembrados en España (Valladolid, Gijón, Sitges, Huelva…), nuestra Academia de cine —que también la tenemos— ha optado por preseleccionar tres títulos: uno que podría tocar la fibra sensible de los señores que conceden los Oscar, Campeones de Javier Fesser; otro que juega la carta de contar con un director de reconocido prestigio, aunque no sea español sino iraní, Asghar Farhadi con Todos lo saben; y un tercer título que es más bien de relleno, aunque ganase, y fuese muy nominada en los últimos premios Goya, Handia de Jon Garaño y Aitor Arregui.

Quizá se echa en falta a la ganadora del Goya a la mejor película, La librería de Isabel Coixet, pero bueno es lo que hay, y muy pronto, a lo largo de septiembre, sabremos cual es la película que irá preseleccionada por España a los Oscar. Creo que ya lo hemos dicho: por popular habría que optar por Campeones, por calidad Todos lo saben. Y después de esa decisión habrá que esperar la de los académicos americanos, es decir, si deciden que la película escogida pase la criba de la preselección. Que hace años, bastantes, que no estamos en el listado final.

Ahora a descorrer la cortina, levantar el telón y espera a que la inmediata temporada que se abre de cine, o la última parte del año, nos ofrezca una buena cosecha de títulos importantes porque en caso contrario el año habrá sido bastante flojo… a pesar de escasos títulos tan excelentes como El hilo invisible

Escribe Adolfo Bellido López

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