Editorial abril 2019

  29 Abril 2019

Los superhéroes invaden los cines

vengadores-endgameSe acaba de estrenar la gran película de los superhéroes, la última entrega de Vengadores, de la que esperamos, como su título indica, cierre el final de la serie (Endgame). Una producción Marvel-Disney dispuesta a arrasar todo lo que encuentre a su paso, y acallar a cualquier película que encuentre en el camino. De hecho su reciente estreno, y me refiero a Valencia, ha obligado a retrasar o hacer imposible el estreno de varias películas a priori interesantes, y que lo más probable, por desgracia, es que nunca nos lleguen. Es el caso por ejemplo del western Sin piedad de Vincent D’Onofrio o del filme ruso Leto.

Hoy por hoy, el western, el género de los géneros cinematográficos, del que cualquier otro bebe, se ha visto relegado a casi la nada. Lo decíamos hace un mes cuando la no menos interesante Hostiles (2017), dirigida por Scott Cooper e interpretada nada menos que por Christian Bale (superhéroe Batman en los filmes de Christopher Nolan), no llegó a estrenarse en salas (su estreno fue en un pase televisivo en TVE  1) y no nos consta, de momento, que se encuentre en formatos digitales. Esperemos que el inmediato western que llama a las puertas para ser estrenado, Los hermanos Sisters (2018) de Jacques Audiard, pueda verse, sin problema alguno, en las salas de cine.

La última producción, Vengadores: Endgame, ha ejercido de muro defensivo frente a otros estrenos de manera que se llega a exhibir en varias salas de un mismo complejo, impidiendo así que pueden proyectarse más películas.  Si nos fijamos en los dos cines más céntricos existentes en Valencia ciudad, con 14 y 12 salas respectivamente, comprobamos que, referido al sábado 27 de abril de 2019: en el primero, se dan 11 pases en 8 salas diferentes, mientras que en el segundo 9 pases ubicados en 4 salas diferentes. Un torpedeo en toda regla para otros estrenos.

Vengadores: Endgame supone, esperemos, el final de la serie de la mayor reunión de los personajes de la Marvel y que ha conseguido además contar, aunque sea en papeles episódicos, con actores, nada menos, como Robert Redford. Las ganancias que puede llegar a obtener esta cuarta parte sobrepasaran con mucho las de la serie o las de otros filmes de la Marvel.

En 2008, al final de los créditos de Iron Man de Jon Favreau (la primera gran producción de Marvel antes de pasar a superproducciones al ser comprada por la Disney, en agosto de 2009, según unos por 2.800 millones de dólares y según otros por 4.000 millones) el que se quedara hasta el cierre del filme podía escuchar a Samuel L. Jackson, en el papel de Nick Furia, decir: «Estoy aquí para hablar de la iniciativa de Los vengadores».

En 2012 se realizó el primer filme del cóctel superhéroes Marvel, Los Vengadores, dirigido por Joss Whedon, que repitió como realizador en el segundo título Vengadores: La Era de Ultron (2015). En la tercera, Vengadores: Infinity War (2018), Whedon fue remplazado por los hermanos Russo que también se han encargado de la actual. Los hermanos Russo ya habían rodado con anterioridad dos filmes Marvel sobre el Capitán América (El soldado de invierno y Civil War), así como intervenido en la serie Angel Carter, otro personaje Marvel.

Parece que la serie Vengadores se hace cada vez más extensa y también su coste es mayor. Las duraciones de las cuatro, por orden de realización, son 135, 141, 156 y ¡181! minutos. Los costes, en el mismo orden: 220, 250, 321y 400 millones de dólares. Las ganancias, salvo un pequeño bache en el segundo título en ascenso: 1.518.812.988, 1.405.403.694 y 2.646.669.445. Las de las cuarta entrega, ni se adivina… pero pueden ser estratosféricas.

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Y entre las luchas de súper contra súper la cuestión se dirime entre DC Comics y Marvel Group, con una impresionante nómina de personajes de una y otra: más de 7.000 de la Marvel contra los casi 20.000 de la D.C.

La DC se fundó en 1934 bajo el nombre de National Allied Publicatión. El nombre DC Comics lo incorporó en 1937. Si Marvel ha sido absorbida por la Disney, DC lo ha sido por la Waner Bros.

El primer personaje de la DC Comics fue Superman, personaje sobre el que se hicieron varias películas al final de la década de los setenta y principio de los ochenta. En la nómina de DC tenemos también a Wonder Woman, Aquaman, Batman… Con La liga de la justicia se intenta algo parecido que con Los vengadores de la opositora Marvel, es decir unir a varios personajes de la editorial.  

¡Shazan!, ha sido el último filme estrenado de la DC, ha supuesto un relativo fracaso. Recuerdo a este personaje, muy distante a la película actual, como protagonista de una serie de películas de jornadas (varios filmes cada uno de los cuales terminaba con el héroe en una situación comprometida obligando al espectador a acudir a la siguiente parte-jornada) bajo el nombre de El capitán Maravillas (1941) de John English y William Witney (la duración total de las tres jornadas era de tres horas y media). En España se debió estrenar años después, al parecer en 1943, pero mis vagos recuerdos sobre este filme me llevan al final de los años cuarenta. Hoy, por YouTube, se pueden encontrar algunas escenas de este filme. A España, en ediciones llegadas desde Argentina, pudimos leer las primeras aventuras de, sobre todo, Superman seguido de Batman.

Posterior fue la llegada de Capitán América, Los cuatro fantásticos adscritos a la Marvel editorial creada en 1939 con el nombre de Timely Publications. Su primer personaje, ¡cómo no!, nacido con una fuerte carga ideológica fue Capitán América, un personaje representativo de la ideología y fortaleza de su país. En sus primeros comics, a pesar de que aún Estados Unidos no ha entrado en la guerra, ya emprende su lucha contra el nazismo. Después vendrá Spiderman, Thor, Lobezno, Iron-Man… y todos los muy conocidos personajes Marvel.

Del cómic, de los tebeos, han pasado al cine y aquí los tenemos, superhéroes aupados a los puestos más altos de la taquilla con unos montantes impresionantes en ventas de todo tipo. Cine espectáculo, grandioso, avasallador, atronador donde los efectos especiales dominan y agotan. Un cine que incluso va más allá de los intérpretes. Cine que, de momento, ha venido para quedarse.

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Un recuerdo

No eran superhéroes sino seres normales que amaron el cine y que desde los lugares que ocuparon dieron lo mejor de sí mismo, y que hoy, en este mes hemos tenido que decirles adiós: Agnes Varda y Diego Galán.

La directora francesa Agnès Varda se marchó a los 90 años (1928-2019) después de haber realizado cerca de cincuenta películas. Aunque nacida en Bélgica, todo su cine lo realizó en Francia, donde vivió prácticamente toda su vida en Francia (su madre era francesa).

Feminista, ecologista, de izquierdas, fue todo un referente de la nouvelle vague. Y un símbolo para las mujeres en el mundo del cine, del que parecían, salvo como intérpretes, estar excluidas. Decía: «Mujeres, salid de las cocinas, de vuestras casas, incorporaros al mundo del cine: haced películas». Su segundo marido fue el realizador Jacques Demy (Lola, Los paraguas de Cheburgo…).

Ganó el Primer Premio en el festival de Venecia con Sin techo, sin ley (1965) así como el Oscar honorífico por su carrera en 2017. En 2009 recibió el Premio del Cine Francés por Las playas de Agnès, un filme de estructura biográfica. Enamorada del documental, la mayor parte de sus películas, incluso las de ficción, se mueven en ese terreno (quizá sería mejor decir documentos que documentales) caso de su primer largometraje ,Cleo de 5 a 7 (1962), realizada después de una serie de cortos de gran interés.

Entre sus títulos se encuentran también Las criaturas (1965), La felicidad (1966), Una canta, otra no (1981), Las cien y una noche (1995), Los espigadores y las espigadoras (2000), Dos años después: espigadores y espigadoras 2 (2002), Caras y lugares (2017), así como dos títulos sobre Jacques Demy: Jacques de Nantes (1991) y El universo de Jacques Demy (1995).

Diego Galán (1947-2019) fue un excelente crítico de cine, junto a Fernando Lara, en su página del emblemático semanario Triunfo. A Diego le conocí en Madrid a mitad de los años sesenta. Llevaba diversos cineclubs en la provincia de Madrid, pasando unas películas de unos a otros aprovechando los fines de semana. Colaboraba entonces en la revista Nuestro Cine que junto a Primer Plano llevaban a cabo una labor, en lo que se podía de izquierdas, frente a otras revistas derechistas, con buenos críticos pero ocultando su filiación en una estética o un cine curioso planteamiento de cine de autor. Se trataba de Film Ideal.

En esos año viví en Madrid, trabajé en la Federación Nacional de Cineclubs y colaboré intensamente en la tercera revista de cine de la capital, Cinestudio, una especie de cajón de sastre donde se encontraban futuros directores como Garci, Giménez Rico o Mercero; compañeros luego unidos en nuestra revista digital Encadenados, como es Carlos Losada o fue, ya marchado para siempre, el querido Monti (Martínez Montalbán). O donde comenzaron su camino en la crítica Carlos Heredero o Pumares.

Diego Galán acudía, como la mayoría de nosotros, al festival de cine de Valladolid, la actual Seminci, entones Semana de Cine Religioso y de Valores Humanos, y allí, por las noches, al acabar la última sesión, nos reuníamos para hablar de cine gentes de las tres revistas citadas u otras venidas de Destino en Barcelona (Maruja Torres) o de la revista y cineclub Vida en Sevilla (Casado). Después, con el tiempo, cada uno siguió un camino diferente pero la mayoría seguimos en contacto.

Diego realizó algunos cortos y preparó unos estupendos programa para televisión española —Memorias del cine español, Queridos Cómicos, Una historia de Zinemadia—, así como documentales interesantes, hechos gracias a sus muchos conocimientos del cine español, y a búsqueda exhaustiva de material: Con la pata quebrada, Manda Huevos…

Dirigió una de las mejores épocas del festival internacional de Cine de San Sebastián. Haciendo posible la presencia de grandes personajes, actores, directores y profesionales del cine. Basta recordar, citemos sólo dos casos, los homenajes (con su presencia claro) a Bette Davis o a Robert Mirchum. 

Luego, en El País, de forma semanal, desarrolló una columna sobre cine. En todos estos años Diego no falló cuando se le pidió colaboración. Le llamamos para dar una charla en una de las semanas de cine que organizaba en el cineclub de la Universidad Laboral de Cheste. Algunos de los redactores de Encadenados (Sabín, Tormo) recordarán aquella visita, el debate, la cena que luego tuvimos con él. Más tarde, cuando llevé a cabo el libro sobre Patino para el festival de Cinema Jove de 1996, le pedí una colaboración y la mandó, a pesar de sus numerosas ocupaciones.

Gran conversador, conocedor del cine español, de enorme memoria, siempre fue amigo de sus amigos. Siempre entusiasta, esperanzado por el futuro de nuestro cine, luchador e inquieto se ha ido. Allá donde esté, si existe otro lugar, será capaz de montar un festival de cine o un cineclub donde de un lado a otro seguirá, como siempre, dando lecciones de cine.

Escribe Adolfo Bellido López

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