Clint Eastwood, de actor a autor (de Luis Miguel García Mainar)

  12 Diciembre 2006

 

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Título: Clint Eastwood, de actor a autor
Título original: Clint Eastwood, de actor a autor
Autor: Luis Miguel García Mainar
Editorial: Paidós, colección Sesión Continua
Fecha: Barcelona, 2006
ISBN: 84-493-1884-X
Nº páginas: 240, con fotos en blanco y negro
Precio: 12 euros, aproximadamente

 

Fabricando al héroe perfecto
Escribe Mister Kaplan

El acercamiento de Mainar sorprende porque no es el propio de un fan que busca la promoción y reconocimiento de su ídolo, tampoco el del erudito sesudo que busca su propia promoción y reconocimiento, ni el del listillo que aprovecha la promoción y el reconocimiento del protagonista del libro para intentar convertirse él mismo en protagonista.

No, Mainar huye de todo ello para proponer un acercamiento como mínimo diferente: la relevancia cultural que tienen algunos actores y, como en el caso que nos ocupa, a la vez autores de prestigio indudable.

Para demostrar su tesis (porque el texto destila la profundidad y complejidad de un tesis doctoral), el autor elige su propio campo de trabajo, que no es ni la filmografía de Eastwood como actor ni siquiera la de Clint como director, mejor que sea el propio responsable quien explique el porqué de su elección (lo hace en la página 22 del libro, por cierto):

“El conjunto de textos cuyo análisis se llevará a cabo en este libro incluirá todas las películas dirigidas por Eastwood desde 1988. Las razones para esta elección han de encontrarse en el hecho de que este libro es un análisis de la representación de Eastwood a partir del momento en que tiene lugar el paso desde una imagen de hombre como valor en crisis hacia otra en la que el modelo masculino que representa empieza a adaptarse a las exigencias sociales”.

En esa particular cruzada, el propio autor reconoce que deja fuera algún título emblemático (como la muy reivindicable Jinete pálido, hoy convertida en cult movie de lujo y ejemplo perfecto del camino recorrido por Eastwood hasta convertirse en el clásico que hoy es) y reivindica como máximo ejemplo de “cine de autor” la emblemática Mystic River (aunque este lector-cronista prefiera Million Dollar Baby).

Sus comentarios van de lo acertado a lo sonrojante (no por el comentario en sí, sino por la sensación que tiene este lector-cronista de que se le escapa algo), no es estrictamente un libro para amantes del cine, pero sí para amantes de los análisis y los estudiosos de la comunicación.

Por supuesto, no hay que coincidir en todo con el autor, y su clasificación como grandes películas sobre “el punto de vista femenino” (Mainar dixit) no puede por menos que ser discutible ya que (insisto: Mainar dixit) las más destacadas son en este aspecto Sin perdón y Los puentes de Madison... ¿Es que se ha olvidado de Million Dollar Baby?

Con todos los peros y sin perder de vista que no es estrictamente un estudio cinéfilo ni un análisis de los filmes desde el punto de vista cinematográfico, sino más bien sociológico, el libro de García Mainar se lee con agrado, se disfruta si uno está dispuesto a aceptar ciertos apriorismos que no siempre coincide con nuestro punto de vista.

Pero se lee y aporta nueva información sobre la obra del último clásico vivo.