Decorados: Gil Parrondo (de Víctor Matellano)

  25 Diciembre 2016

El hombre clave (*)

gil-parrondo-1El 24 de diciembre de 2016 fallecía el decorador Gil Parrondo, ganador de dos Oscar de Hollywood y multitud de premios. Como pequeño homenaje de Encadenados a este maestro, recuperamos el artículo publicado en su momento acerca del libro que Víctor Matellano escribió sobre su trabajo.

Un breve pero ingenioso prólogo de Richard Lester, en el que reconoce que Gil Parrondo le ha salvado la vida en varias ocasiones al lograr sacar adelante rodajes imposibles, es el punto de partida de este libro-homenaje al decorador de cine más importante que ha dado nuestro país.

Ganador de dos Oscar (Patton y Nicolás y Alejandra, ambas dirigidas por Franklin J. Schaffner), Medalla al Mérito en las Bellas Artes (1983), Medalla de oro de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas (1999), cuatro premios Goya (Canción de cuna, You’re the one, Tiovivo c. 1950 y Ninette), tres premios del Sindicato Nacional del Espectáculo y tres medallas del Círculo de Escritores Cinematográficos. Son algunos de los reconocimientos que avalan la trayectoria y la gran profesionalidad del hombre al que todos buscaban cuando querían rodar en España alguna superproducción en los años 60 y 70.

Una vida de película

El origen de este libro se encuentra en la creación de los premios Talamanca de Cine, iniciativa del Ayuntamiento de Talamanca del Jarama para reconocer la labor de aquellos cineastas que han utilizado la localidad madrileña como plató en distintos rodajes.

Y el primer homenajeado, durante la primavera de 2008, ha sido Gil Parrondo, quien, precisamente en esas fechas se encontraba rodando allí la última película de José Luis Garci, titulada en aquellos momentos El 2 de mayo, aunque finalmente se ha estrenado en octubre rebautizada como Sangre de mayo.

Tomando como base las declaraciones de Parrando al autor del libro y algunos fragmentos de entrevistas recopilados de distintas fuentes (un par de libros, algún Making of en DVD, un programa de TVE), Víctor Matellano organiza el texto de forma cronológica, partiendo de los recuerdos infantiles de Parrondo en plena Guerra Civil, como espectador que se evadía de la triste realidad a través del cine de Hollywood, época de la cual sigue conservando cuatro retratos en su despacho: Marlene Dietrich, Jean Harlow, Greta Garbo y Rita Hayworth.

“Me formaron en la vida y me formaron de verdad, me formaron mi gusto por los decorados. Sin duda ninguna, yo ya gozaba no solamente con la película sino que estaba percibiendo lo que había detrás de los actores, las pinturas, los decorados, las columnas, los buenos exteriores míseros, que son tan difíciles de hacer”.

En su recorrido biográfico, Matellano dedica un capítulo a Sigfrido Burmann, el maestro de Parrondo en el arte de crear decorados, con el que trabaja como ayudante en más de cincuenta películas.

Su salto a decorador jefe se produce en 1952, cuando comienza a trabajar con Luis Pérez Espinosa, logrando éxitos tan recordados como Jeromín, Morena Clara, Quince bajo la lona y Felices Pascuas.

“En blanco y negro, los forillos pintados que hacíamos para verse tras los balcones, las ventanas, eran en gris, y quedaban mejor así. De ahí al color era un mundo nuevo: los forillos tenían que estar pintados en color. Y en las casas, sucedía lo mismo”

Recuerdos poco agradables, como Mr. Arkadin, de la que Welles se atribuye un protagonismo que no tuvo, dan paso a su época gloriosa, la colaboración con el cine americano, sobre todo el rodado en nuestro país, unos rodajes que llegan a España por la mano de obra barata, las facilidades concedidas por el gobierno de Franco y la necesidad de desbloquear ciertos capitales congelados en nuestro país, y que sólo mediante grandes rodajes podrían ser recuperados por las multinacionales norteamericanas.

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Desde finales de los 50, Parrondo se convierte en el hombre-clave a nivel de decorados en casi todas las grandes superproducciones que se ruedan en España: Orgullo y pasión, de Stanley Kramer; Espartaco, de Stanley Kubrick; Doctor Zhivago, de David Lean...

“Al margen de conocer a las grandes estrellas (no sólo intérpretes, sino a los directores, a los cámaras) hay que destacar lo que nos enseñaron. Y no hablemos de cuando llegó Bronston. Su llegada fue la incorporación a la universidad”.

En su larga carrera destacan las colaboraciones con el productor Samuel Bronston (Rey de Reyes, 55 días en Pekín, La caída del Imperio romano, El fabuloso mundo del circo), las simpáticas producciones de Ray Harryhausen rodadas en paisajes catalanes y mallorquines (Los 3 viajes de Gulliver, La isla misteriosa, El valle de Gwangi) y sus repetidas hazañas con Franklin J. Schaffner (Patton, Los niños del Brasil, La esfinge, Lionheart).

Junto a estos colaboradores habituales, memorables momentos con Richard Lester (Los tres mosqueteros, Cuba), John Milius (El viento y el león, Conan el bárbaro), Pilar Miró (Werther), Mario Camus (La vuelta del Coyote, La ciudad de los prodigios) y muchos otros, conforman una lectura amena y llena de anécdotas curiosas.

“En realidad, nosotros somos decoradores, somos los que hacemos los decorados, o localizamos unos exteriores... Después, al cobrar cada vez más importancia este departamento nuestro, vino de América, de Hollywood, la designación Art Director, o sea, director artístico... Y más recientemente se empezó con lo que llamaban el diseñador, el Production Designer, una cosa muy rara... Pero, si a mí me preguntan, yo siempre diré que mi profesión es decorador. Yo soy decorador de cine y me gusta que pongan Decorados: Gil Parrondo”.

En los últimos años es con José Luis Garci con quien ha desarrollado una labor más exitosa: desde Volver a empezar (1982, el primer Oscar a una película española) hasta Sangre de mayo (2008), son diez películas, muchas de ellas con un gran trabajo de ambientación, por estar situadas en épocas pretéritas.

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Una ciudad de cine

Tras repasar su filmografía y los nombres clave, Matellano dedica un amplio capítulo a los distintos filmes que Parrondo ha localizado en el puente romano, las calles y, sobre todo, la Cartuja del siglo XVII de Talamanca del Jarama.

Desde 1972 (Don Quijote cabalga de nuevo), Parrondo ha elegido en once títulos esta cartuja para rodar tanto interiores y exteriores de títulos que transcurrían en distintas épocas, entre ellos: Conan el bárbaro (John Milius, 1982), El regreso de los tres mosqueteros (Richard Lester, 1989), Cristóbal Colón, el descubrimiento (John Glen, 1992) o El puente de San Luis Rey (Mary McGuckian, 2004).

“A los directores más famosos del mundo, cuando los he llevado, no hay ni uno que no le haya gustado, que no se haya quedado asombrado... Es una cosa misteriosa. La proporción de la arquitectura, hay algo que está perfecto, hay un espacio en el exterior, en la calle, en el barro que se forma en el patio, en las tejas, en todo lo que es ruinoso alrededor... Hay algo de proporción mágica”.

Completan este atractivo volumen una completa filmografía, la bibliografía consultada por el autor y una amplia colección de bocetos y fotos de los decorados y localizaciones utilizados por Gil Parrondo a lo largo de su carrera, con imágenes tan valiosas como la transformación de un descampado junto al cementerio madrileño de Canillas en las calles de Moscú, para Doctor Zhivago.

Interesante por tratar un tema casi olvidado en la bibliografía cinematográfica española, lleno de anécdotas de gran valor a cargo del propio homenajeado y con gran cantidad de material gráfico inédito, es un libro de lectura recomendable a todos los aficionados al cine y curiosos en general.

Eso sí, hay un par de peros a tener en cuenta: el horrible diseño (sobre todo de la portada y la contraportada) no está a la altura de su contenido, y la organización de la filmografía resulta algo confusa, por la diversidad de capítulos en los que está dividida... quizá hubiera sido mejor el orden cronológico de los títulos, indicando las funciones desarrolladas por Parrondo en cada uno de ellos.

En cualquier caso, dense prisa: es una edición limitada y no tardará en convertirse en un libro “de culto”.

Escribe Mr. Kaplan  


(*) Como complemento al análisis del libro Espartaco, rescatamos esta legendaria obra de Víctor Matellano que fue, de alguna forma, el origen de la fórmula que luego ha aplicado a otras publicaciones: en colaboración con el ayuntamiento de una población que fue sede de múltiples rodajes (aquí Talamanca del Jarama, allí Colmenar Viejo) promueve un homenaje a un título o un autor de aquellos gloriosos 60, siempre con el mismo patrón: además de recuperar documentos inéditos, el libro añade entrevistas exclusivas y fotos poco conocidas.

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Título Decorados: Gil Parrondo
Título original Decorados: Gil Parrondo
Autor Víctor Matellano
Editorial T&B editores y Ayuntamiento de Talamanca del Jarama
Lugar y fecha Madrid, 2008
ISBN numero
Nº páginas 158 páginas
Precio 16 euros (actualmente consultar)
Anotaciones Prólogo a cargo de Richard Lester