Bambi contra Godzilla (de David Mamet)

  20 Septiembre 2008
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Título:

Bambi contra Godzilla
(Finalidad, práctica y naturaleza de la industria del cine)

Título original: Bambi vs. Godzilla. On the Nature, Purpose and Practice of the Movie Business
Autor: David Mamet
Original: David Mamet, 2006
Edición: Alba Editorial
Fecha: Barcelona, abril 2008
ISBN:   978-84-8428-389-8
Nº páginas: 315
Precio: 21  euros

Ajuste de cuentas con Hollywood
Escribe Mr. Kaplan

“Todos los ríos desembocan en el mar. Y, sin embargo, el mar no está lleno. Las películas, al principio números de feria que vendían novedad, parecen haber vuelto al punto de partida. La época de los guiones dramáticos está llegando a su fin. En su lugar encontramos una premisa, de la que pueden colgarse distintos gags. Estos incidentes, en su día simples adornos de una verdadera historia, ahora son, casi exclusivamente, la razón de ser de una película

david_mamet-1.jpgA David Mamet no se le puede negar una claridad expositiva envidiable. Con estas palabras comienza su último libro que, a partir de ocho amplios capítulos, va dando un repaso a la gente de Hollywood, a su forma de entender el cine, a la manera en que nos colocan sus películas...

Podría ser una simple rabieta, una pataleta de niño pequeño, si no fuera porque Mamet es, ante todo, un autor, un buen escritor que sabe cómo contar historias. De esta forma consigue enganchar a un lector que, en la mayoría de las ocasiones, sonríe complacido antes sus ocurrencias, sus incisivas definiciones o unas anécdotas que seguramente son reales, aunque tampoco importa si son producto de su imaginación, siguen respondiendo a la imagen que Mamet (y también nosotros, los lectores) acabamos teniendo del nuevo Hollywood.

“La norma en la industria del cine. Mientras la estrella sale con retraso de la caravana, mientras el productor grita groserías por el móvil a su ayudante por culpa, probablemente, de un error en la reserva de un restaurante, la gente del plató está poniendo todo su empeño en rodar una película perfecta”.

Pero Mamet no trata a todo el mundo por igual. En realidad su fulgurante inicio no es más que una premisa, como si fuera una película, para engancharnos y que ya no abandonemos la lectura durante las trescientas páginas de ingeniosa prosa.

david_mamet-3.jpgEl guionista y director más independiente de Hollywood, pero dentro del sistema (y si eso es una contradicción piensen en un tal Kubrick y sabrán a qué nos referimos), odia a los productores, a los arribistas, a los que sólo saben de números y cenas, pero apenas han pisado un plató en su vida. Por el contrario, adora a los técnicos, a la gente de a pie, a aquellos que viven el cine y lo disfrutan día a día.

Estos dos polos apuestos son los que alimentan una primera parte del libro, no dividido de forma oficial, aunque sí evidente: es la parte en la que da un repaso a la fauna y el mundillo que puebla un cine cada vez más mediocre, más industrializado, con menos espacio para la voz propia, para lo artesano, un cine pensado por y para degustadores de palomitas y cocacolas.

“La mayoría de las películas son malas. Son, en última instancia, sólo anuncios de sí mismas, tráilers prolongados, concebidos y montados con menos destreza que el propio tráiler... Los largometrajes de De Sica, Welles, Michael Powell y Emeric Pressburger proporcionaron poco dinero y perviven como placeres espirituales. Por otra parte, hay películas de las que, literalmente, aplaudimos los ingresos brutos, en tanto que las películas en sí son infumables (por ejemplo, Titanic)”.

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Luego, cuando ya ha calmado sus ánimos revanchistas, cuando ha demostrado que su afición a la lucha no sólo se centra en su último filme, Cinturón rojo, sino que también puede ejercerla con la pluma, entonces se dedica a otras cosas y da un repaso a la historia del cine, a algunos momentos antológicos, a géneros, a estilos, a algunos nombres olvidados... es su particular historia del cine, de la cual muchos nombres ni siquiera los encontraremos en las más exclusivas ediciones de la Historia Oficial del Cine.

En su repaso a nombres hoy casi olvidados, títulos de poco éxito o profesiones poco reconocidas, Mamet tiene incluso algún cuchillo guardado para los críticos, personas con las que mantiene una cordial relación... de amor y odio.

“Cualquier artista mínimamente válido es sin duda su propio crítico más severo, y, si un crítico pasara por alto aposta y con elegancia un fallo artístico, habría más probabilidades de que ese fallo se corrigiese así que con un comentario insidioso... En Estados Unidos la función del crítico es vender periódicos. Los periódicos se venden por los chismorreos, y la mayoría de los críticos escriben chismorreos: invitan al lector a encontrar defectos, autorizando así un desprecio mediatizado”.

david_mamet-2.jpgBrillante, divertido y, sobre todo, ameno, Bambi contra Godzilla (que toma el título de un corto de animación independiente de finales de los sesenta) no es una novela, pero podría serlo, ya que incluye tramas que se siguen con pasión (sobre todo los productores, cuyo protagonismo en el libro corre paralelo a la sangre que se vierte sobre ellos).

Tampoco es un estudio analítico del cine, aunque imparte clases magistrales en más de un capítulo (sobre la dirección, sobre el equipo técnico y, con mayor extensión, sobre la construcción del guión).

No es, en definitiva, una autobiografía, pese a que los personajes tienen en muchas ocasiones nombres y apellidos más que reconocibles, porque Mamet no se corta a la hora de lanzar su cuchillo afilado contra más de un tótem intocable.

“Stanislavski dijo que los últimos noventa segundos son los más importantes de una obra. La sabiduría popular de Hollywood lo expresa de la siguiente manera: da un giro en los últimos dos minutos, y vivirás muy bien. Da otro giro en los últimos diez segundos y podrás comprarte una casa en Bel Air”.

Y, pese a toda su mala leche, pese a toda su rabia, el libro desprende un inmenso cariño por el cine y su mundo, más por los cineastas de a pie que por las estrellas, más por los técnicos anónimos que por los monstruos sagrados. Pero cariño al fin y al cabo.

No en vano Mamet ha sido guionista de títulos como Los intocables de Eliot Ness de Brian de Palma, y sabe que podría vivir bien como dramaturgo, estrenando obras de teatro en círculos más o menos exitosos... pero hacerlo en cine da una dimensión mundial a cualquier trabajo, y él, como profesional y como aficionado, sigue emocionándose ante una historia bien contada.

“Si el tiburón nos induce a exclamar <<ooh>>, se ha ganado nuestro puñado de dólares. Si el cineasta nos induce a exclamar <<ooh>> ante un plano del agua sin más, dadle su avión privado”.

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