Conocer Visconti y su obra (de José Luis Guarner)

  08 Agosto 2008
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Título:

 Conocer Visconti y su obra

Título original:  Conocer Visconti y su obra
Autor:  José Luis Guarner
Edición original:  Dopesa
Fecha:  Barcelona, 1978
ISBN:    84-7235-33-4-6
Nº páginas:  125
Precio:  Descatalogado
Internet:  6 euros (www.iberlibro.com)
 

Una pequeña joya
Escribe Mr. Kaplan

“Describo personajes de los que conozco bien su historia. Puede que cada una de mis películas esconda otra: mi verdadera película, nunca realizada, sobre los Visconti de ayer y de hoy”
(Luchino Visconti)

Conocer Visconti y su obra forma parte de una colección de pequeños manuales de bolsillo, de apenas un centenar de páginas cada uno, editados a finales de la década de los 70 por Dopesa, siempre en torno a nombre clave de la historia y el pensamiento modernos: Hesse, Nietzsche, Lenin, Kafka, Proust, Joyce...

Dos nombres avalan el libro que hoy nos ocupa: el autor, Guarner, y el protagonista, Visconti.

José Luis Guarner

elgatopardo19.jpgCuando Fotogramas era una revista semanal (aunque también tuvo otras periodicidades), amén de los jugosos suplementos en color que hoy ya sólo conserva la incombustible Interviú (pero que en los 70 eran la coartada perfecta para que el cinéfilo de pro disfrutara de la carnaza nacional propia del momento), lo más interesante de la publicación eran esas dos o tres páginas en blanco y negro dedicadas a las críticas de estrenos.

Muchos fueron los nombres que pasaron por aquella sección, pero sólo uno marcó a toda una generación: José Luis Guarner.

Honrado, imparcial y, sobre todo, sagaz, Guarner era capaz de cargarse cualquier tótem sagrado del momento (entonces los críticos de las revistas podían escribir sin estar pendientes del número de páginas publicitarias contratadas por las distribuidoras, lo que hoy limita mucho su imparcialidad), pero era mucho más aficionado a ver el lado positivo de la vida y del cine, por lo que en muchas ocasiones encontraba valores ocultos para la mayoría de escribientes en unos títulos y en unos directores que en aquellas fechas ni sonaban a la crítica oficial.

Un ejemplo que este cronista sigue recordando ilustra a la perfección lo dicho: tras pasar por las pantallas de estreno a una velocidad de vértigo, Guarner recuperó dos títulos en un cine de reestreno y les dedicó toda una página en la revista que entonces era el santo y seña de los aficionados a nivel nacional: su análisis minucioso descubrió a los lectores dos películas de indudable interés. Hasta entonces, esos dos filmes y esos dos directores eran absolutos desconocidos. Los títulos, vistos en un programa doble del extrarradio, eran La noche de Halloween, de John Carpenter, y El campo de cebollas, de Harold Becker. Apenas unas semanas después ambas volvieron con carácter de estreno a las pantallas de algunas capitales españolas. Del valor de esos filmes, la Historia se ha encargado de hablar con posterioridad. Previamente, ningún crítico había mostrado interés por ellos.

Luchino Visconti

visconti7.jpgPero más allá de su labor formativa, Guarner se distinguió por un fuerte posicionamiento ideológico, que se reflejó en su defensa de un cine de izquierdas, combativo, arriesgado formalmente y con aspiraciones de renovar tanto el lenguaje como la sociedad en que se ubicaba.

Unos postulados que en parte compartía con Luchino Visconti: de origen aristócrata, marxista convencido tras ser ayudante de Jean Renoir, crítico con el partido cuando éste estuvo más atento a su posición que a su posicionamiento, creador individualista y sin ataduras cuando llegó a la madurez..

Era de suponer que la unión de ambos talentos podía dar lugar a un texto como mínimo sabroso. Y, efectivamente, Conocer Visconti y su obra es un texto impecable e implacable, documentado y profundo, ameno en su formulación y denso en su contenido. Una pequeña joya.

La joya

visconti11.jpgTras una breve introducción a la vida y obra del cineasta y una oportuna cronología que sitúa sus películas, sus obras de teatro y los hechos que marcaron su vida, como la segunda guerra mundial, Guarner entra en materia con un capítulo titulado “Apuntes para un retrato de grupo con director”, donde repasa los orígenes aristocráticos del futuro cineasta, su pasión por los caballos, su encuentro con el gran Jean Renoir y su tardío interés por el cine.

“El Neorrealismo como sambenito”, cuyo título deja claras sus intenciones, repasa la obra inicial de Visconti, apuntando los valores de Obsesión (que, no lo olvidemos, es una trasposición de El cartero siempre llama dos veces a tierras italianas), pero, sobre todo, le sirve al autor para dejar claro que La tierra tiembla es cualquier cosa menos una película neorrealista, ya que su composición en cuadros, su lenguaje desconocido para el espectador y el excesivo manierismo de su puesta en escena la alejan de los postulados realistas para acercarla al teatro y, más concretamente, a la ópera... un medio en el que Visconti se movía mucho más a gusto que en el cine allá por los 40 y 50.

Siguiendo más o menos un recorrido cronológico por la obra del cineasta, “La Historia como melodrama” y “El cine como biografía íntima” apuestan por la obra del autor como hecho a reivindicar, no por las etiquetas o las imposturas previas del crítico. Ambos capítulos abundan en palos a la crítica (tanto la oficial como los teóricos marxistas que se cargaron el cine de Visconti a partir de su no-filiación al Neorrealismo), en apuntes jugosos y en datos que deberían hacer reflexionar a más de uno acerca del verdadero valor de la obra de cualquier artista, sin etiquetas previas ni apriorismos: es la reivindicación del trabajo, de la obra, no del nombre o de la catalogación apresurada. Una apuesta que hoy parece ya olvidada.

Una conclusión a modo de epitafio (que incluye la declaración de Visconti con la que hemos comenzado este artículo) y una apañada filmografía completan el volumen.

La búsqueda

elgatopardo6.jpgConocer Visconti y su obra, como el resto de la colección editada hace treinta años por Dopesa, está descatalogado.

Sin embargo, los buscadores de joyas tienen hoy una gran herramienta para hacerse con un ejemplar a través de Internet: http://www.iberlibro.com/. En su amplia base de datos es fácil localizar cualquier título más o menos antiguo, a buen precio, y con referencias en distintas librerías españolas. Es cuestión de localizar la más cercana o, en último extremo, pagar un poco por el envío a casa.

En cualquier caso, esta joya se puede conseguir por apenas doce euros, gastos de envío incluidos... lo que es mucho menos de lo que cuesta cualquier libro de cine hoy en día... y ofrece mucho más que casi cualquier libro de cine hoy en día.

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