Hitch y yo (de Evan Hunter)

  15 Abril 2018

Las dos caras de Hitch… y de McBain

hitch-y-yoHay libros que se devoran en un solo día, a ello contribuye su brevedad (115 páginas en el caso que nos ocupa) pero también su contenido, la forma en que cumple lo que nos promete.

Hitch y yo es una pequeña historia: la colaboración entre el novelista Evan Hunter y el director de cine Alfred Hitchcock. Una historia que comienza en 1959 y finaliza el 1 de mayo de 1963. Una carta de la secretaria de Hitch informándole que estaba despedido. Iban a utilizar a otro autor para el guión de Marnie, la ladrona.

Podría ser un ajuste de cuentas, pero no lo es.

Podría tratarse de un intento de rentabilizar algunos secretos, pero tampoco.

En realidad, podríamos sintetizarlo como un texto para un episodio de televisión, quizá uno de los relatos breves de la serie Alfred Hitchcock presenta.

Precisamente el lugar y el momento en que Hunter y Hitch se conocieron: la adaptación de una de las novelas de Evan para un episodio de televisión de Hitch.

Luego, Evan creció como autor literario… y también duplicó su producción con el pseudónimo de Ed McBain para las novelas negras, ligeras en cierta medida, como los episodios de Hitch.

Y entonces, llegada la década de los sesenta, a Hitch se le metió en la cabeza que tenía que ser un director serio. Un artista. Y apostó por un cine “de autor”.

Hablamos del paso de Psicosis (un extraordinario éxito comercial para un film “menor”, rodado en blanco y negro) a Los pájaros, un film a priori sencillo… pero que en su momento el director de Vértigo intentó vender como algo más serio. Más complejo.

Al menos así nos lo cuenta Hunter en su pequeño librito.

Y no debe ser invención. Al menos si analizamos algunos datos significativos: en Psicosis la música de Bernard Herrmann robó protagonismo al mismísimo Hitch en su gran escena, la del asesinato de Janet Leigh en la ducha. La respuesta del director no se hizo esperar: en Los pájaros no habría música original, sólo una banda sonora “compuesta de efectos de sonido” supervisada por Herrmann. Aunque igualmente efectiva. En su siguiente film, Marnie, Hitch acabó rechazando la partitura compuesta por Herrmann y la sustituyó por algo “más comercial” de John Addison.

La lectura es clara: en sus grandes películas no quiere más protagonista que él mismo. Autor único e incontestable. Y lo de “grandes” lo decimos por esas pretensiones autorales de las que habla Hunter en su librito.

(Entre paréntesis: como se ha editado la música original de Herrmann, los aficionados hemos podido comprobar cómo era su partitura. Y, efectivamente, encajaba mucho mejor con el universo de Marnie. Algo que todos sospechábamos.)

¿Cómo conoce Hunter esta historia? Porque él también colaboró con Hitch en Los pájaros. Tras no pocas correcciones, su guión fue el que al final se filmó. Aunque con alguna escena escrita por el propio Hitch… a decir del novelista, la peor del film.

¿Y por qué escribe Hunter esta historia? Porque él también acabó despedido por Hitch en el rodaje de Marnie. Para ser precisos, su guión acabó en la papelera, tras no pocas correcciones. Y Hitch utilizó otro distinto, firmado por Jay Presson Allen, una mujer que acabó confesándole a Hunter por qué había sido despedido: la escena de la violación, la única que realmente quería rodar Hitch, había sido eliminada del guión por Hunter.

Fin de la relación. Sin más.

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En esos cuatro o cinco años que mantuvieron relaciones profesionales, sus respectivas parejas también quedaron para cenar, para charlar, para congeniar… incluso sobrevivieron a un terrorífico incendio en California.

Son anécdotas. Pero no chismorreos. Juntas definen bien a Hitch: sus manías, su meticulosidad en la preparación de las películas, sus obsesiones por controlarlo todo, su afán de convertirse en Autor…

Además está escrito por un novelista, como confirma en un momento al asegurar que si vuelve algún periodista a hablar del “guionista Evan Hunter” vomitará. Es novelista. Serio. Un autor. Y cuando necesita desahogarse. O relajarse. O mejorar la cuenta corriente… Entonces, llama a Ed McBain. Publica algún thriller y todo vuelve a funcionar.

Dos caras, un genio.

Lo mismo que Hitch, elgenio de las dos caras… como bautizó Donald Spoto en su biografía no autorizada.

La edición no es nueva, ya tiene más de una docena de años, pero no ha envejecido: su contenido es atractivo, dinámico, divertido. Casi parece un guión… para un episodio de la serie Alfred Hitchcock presenta.

Con algunos extras. Como esas fotos inéditas. Y los story-boards previos al rodaje de Los pájaros. Pequeñas joyas de coleccionista.

No es un libro de cine en el sentido estricto.

Pero no deberíais dejarlo pasar… la lectura ideal para una tarde lluviosa de otoño.

Escribe Mr. Kaplan

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 Título Hitch y yo
 Título original Me and Hitch
 Autor Evan Hunter
 Editorial Alba Editorial
 Lugar y fecha Barcelona, 2002
 ISBN ISBN: 84-8428-136-1
 Nº páginas 115 paginas
 Precio 12 euros