Me odiaría cada mañana (de Ring Lardner, Jr.)

  17 Marzo 2008
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Título:

Me odiaría cada mañana
(El Hollywood de la caza de brujas)

Título original:

I’d hate myself in the morning

Autor: Ring Lardner, Jr.
Editorial: Barataria ediciones
Fecha: Barcelona, 2006
ISBN: 84-95764-53-9
Nº páginas:

248
(sin contar el suplemento de fotos)

Precio: 15 euros

Hollywood: cazar brujas, cazar a Saddam
Escribe Mr. Kaplan

He aquí uno de esos libros que fácilmente pasan desapercibidos al lector: su distribución no ha sido mayoritaria; su presencia en las estanterías de las grandes superficies, casi inexistente; su portada, poco atractiva; su contenido... impresionante.

ring-1.jpgRing Lardner, Jr. se dio a conocer por ser uno de los diez de Hollywood, aquellos personajes de la industria del cine que se negaron a responder al senador McCarthy sobre sus ideas, justo cuando el Comité de Actividades Antiamericanas estaba en pleno auge, allá por los años cuarenta.

Su gesto, hoy considerado un hito en la lucha por la libertad, en su momento tuvo otras consecuencias: Ring Lardner, Jr. pasó un largo periodo de tiempo en la cárcel donde, curiosamente, compartió rejas con el presidente del comité que le interrogó en su momento, el congresista J. Parnell Thomas, quien también pasó unos meses en chirona por "incluir a trabajadores inexistentes en la nómina de la administración y apropiarse luego de los salarios".

Aunque su frase más famosa, la que da título al libro, es la que le costó la cárcel (fue la respuesta a Thomas acerca de si debía contestar o no sobre su ideología: "podría contestar a lo que usted me pregunta, pero si lo hiciera... al mirarme en el espejo me odiaría cada mañana"), Ring Lardner, Jr. es también conocido por ser el único guionista que logró el Oscar al mejor libreto antes de su paso por la cárcel (La mujer del año, 1941) y años después de haber sido rehabilitado (MASH, 1970).

ring-2.jpgEntre estos dos polos se centra la mayor parte de este ameno y divertido testimonio que, si bien es autobiográfico, no tiene reparos a la hora de salirse de lo políticamente correcto para hablar de temas paralelos y ofrecer su opinión sobre algunos nombres sagrados del cine norteamericano: Louis B. Mayer, Marlene Dietrich, Bertold Brecht, John Huston, Edward Dmytryk o Dalton Trumbo son algunos de los grandes nombres que desfilan por la memoria y las páginas de Me odiaría cada mañana. Pero hay más, muchos más... y las opiniones sobre algunos son, como mínimo, mordaces.

Hijo de poeta y escritor, hermano de escritores, marido borracho y asiduo de alcohólicos anónimos, Lardner Jr. responde al prototipo de self-made man que tanto ha poblado las pantallas del Hollywood clásico: periodista, escritor, hombre para todo en sus inicios en Hollywood, estrella consagrada de la pluma, proscrito, encarcelado, negro encargado de escribir guiones para otros, exiliado en Europa, visitante ocasional de Rusia, nuevamente estrella consagrada de la pluma, asiduo de los homenajes...

mash.jpgEn sus últimos años fue continuamente agasajado por ser el último mohicano, el último de los grandes luchadores por la libertad en el mundo del cine. Escéptico y con un sentido del humor corrosivo, de todo ello da cuenta en un libro que se lee de un tirón, una novela agradable en la que, al contrario que en los best-sellers de turno, cada nombre es real y la figura retratada no admite dudas, no hay que hacer suposiciones sobre quién representa a quién.

En este sutil juego de mentiras y representaciones, Lardner se permite actuar de demiurgo y, por última vez (el libro se publicó originariamente a finales del año 2000 y Ring murió apenas terminado el manuscrito, el 31 de octubre de ese mismo año), gozar con sus recuerdos y con la palabra: el arma que todo se lo dio y todo se lo quitó. Quizá por ello se atreve a ironizar sobre el nuevo Hollywood que, como los políticos de turno, siempre anda a la búsqueda de enemigos del Imperio (ayer comunistas, hoy Saddam, mañana...). Su elegancia al hablar de estos poderosos ineptos puede disfrutarse en párrafos tan corrosivos como el siguiente:

"En Hollywood, entre otros ámbitos de la cultura norteamericana, las opiniones han virado resueltamente a nuestro favor durante las décadas recientes. Como único superviviente de los <diez>, últimamente me he visto recibiendo numerosas muestras de respeto y admiración por parte de actores, actrices y otros pobladores del nuevo Hollywood que, a veces, sólo tienen una vaga idea de lo que realmente nos ocurrió. Uno goza como el que más cuando halagan un poco su vanidad, de modo que no siempre señalo las lagunas o aclaro las confusiones en su versión de los hechos. Pero de cuando en cuando insinúo que no fuimos tan heroicos como la gente nos pinta".

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Delante: Herbert Biberman, los abogados Martin Popper y Robert W. Kenny, Albert Maltz y Lester Cole. Detrás: Dalton Trumbo, John Howard Lawson, Alvah Bessie y Samuel Ornitz. Al fondo: Ring Lardner Jr., Edward Dmytryk y Adrian Scott.