John Cabrera: Localizando el Hollywood español

  09 Agosto 2015

Un homenaje que no cesa

john-cabrera-1Víctor Matellano se ha convertido en los últimos años en el máximo defensor del cine español realizado en coproducción y, en especial, de las grandes superproducciones rodadas en España por extranjeros, cuando nuestro territorio era considerado un pequeño Hollywood.

Entre sus libros destacan los centrados en rodajes de grandes películas en nuestro país (Espartaco, El Cid), pero también monográficos sobre temas concretos (¡Clint, dispara!, sobre la Trilogía del Dólar de Sergio Leone), con una predilección indudable por el terror castizo (Spanish Horror, Spanish exploitation) y por los espacios que se han convertido en platós durante años (La dehesa de Navalvillar de Colmenar Viejo: Plató cinematográfico).

Entre sus publicaciones este cronista valora especialmente, su reivindicación de aquellos que hicieron posible la época dorada de los rodajes en España, ya sean diseñadores de vestuario (Diseñado por Yvonne Blake, figurinista de cine), directores artísticos (Decorados: Gil Parrondo), creadores de efectos especiales (Colin Arthur: Criaturas, maquillajes y efectos especiales)…

Y es precisamente en esta línea en la que se inscribe este nuevo libro, editado en enero de 2015 y centrado en John Cabrera, director de fotografía británico que se especializó en sus inicios en la realización de localizaciones en España para el rodaje de distintos films norteamericanos y que, finalmente, se estableció en Denia, ciudad en la que vivió su infancia y de la que sus padres habían emigrado debido a la Guerra Civil.

Esta vocación de homenaje al cine español y a quienes contribuyeron a su grandeza es sin duda lo mejor de la obra de Matellano, un madrileño que con el tiempo no sólo ha escrito libros, sino también guiones y ha dirigido ya dos películas, siempre en ese entorno del Spanish exploitation que tanto le gusta.

Como complemento a su labor divulgativa mediante libros, Matellano dirigió en 2013 el documental Zarpazos, un repaso a la tarea de algunos supervivientes del Hollywood español; en 2014 dio el salto a la ficción con Wax, una película que podría haber filmado el mismísimo Jess Franco en su época de mayor delirio y un título que ilustra a la perfección la diferencia entre ver cine y hacer cine; su tercer título es Vampires, prevista para estrenarse este año y que revisita el mundo erótico-terrorífico de José Ramón Lárraz, otro de sus ídolos.

El buscador de rincones

Volviendo al libro John Cabrera: Localizando el Hollywood español, lo primero que hay que destacar es que es obra del trabajo conjunto de Antoni Reig, Miguel Losada, Enrique Ballesta y el ropio Víctor Matellano en los textos, aunque quizá la parte más atractiva corresponda a la selección y tratamiento de las fotos realizadas por Cabrera en el siglo pasado, muchas de las cuales se muestran por primera vez en este libro.

Y son, créanme, impresionantes.

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Cabrera fue fotógrafo antes que director de fotografía y recorrió España en coche, en moto, andando e incluso en avión para realizar localizaciones. Con su cámara descubrió sitios impensables para rodar algunas películas que nunca habrían tenido España como escenario de no ser por Cabrera, desde el El capitán Jones en Denia (su primer título) hasta esos escenarios luego convertidos en decorados permanentes para el cine de los 60 y 70 en España, en poblaciones como Colmenar Viejo, el valle de Valsaín en Segovia, Las Rozas, Peñíscola, Elche, Ronda…

Cabrera fue la mano derecha de Samuel Bronston a la hora de buscar localizaciones y, por tanto, es en gran medida el culpable de que se rodaran en determinados espacios españoles títulos como El Cid, Rey de reyes, La caída del imperio romano o El fabuloso mundo del circo.

Una vez finalizada la etapa Bronston, John Cabrera continuó en España como foquista, segundo operador y director de fotografía, trabajando para directores como su gran amigo Ken Annakin (La batalla de las Árdenas), Alexander Singer (Capitán Apache, en la que debutó un tal Enrique Cerezo como foquista… quien luego continuaría en varios títulos con su equipo de cámara), Peter Collinson (Un hombre llamado Noon), Ernest Pintoff (El felino), Vicente Escrivá (Visanteta estate queta), John Milius (Conan, el bárbaro… rodaje que finalmente abandona sin acabar) o Enzo G. Castellari (Tuareg).

Precisamente Castellari es quien escribe, con cariño, el breve prólogo del film, tras otras palabras de agradecimiento de la concejal cultura de Denia y del presidente de la asociación Colmenar Viejo, tierra de cine.

Y es que sin muchos colaboradores delante y detrás del proyecto, un libro de este tipo nunca se podría editar.

Otro de los grandes méritos de Matellano.

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Un libro desequilibrado, pero necesario

El libro está dividido en dos partes: una dedicada a la persona y otra a mostrar su trabajo. Ambas profusamente ilustradas.

Y he aquí el primer mérito: como siempre en los libros de Matellano (y compañía) la documentación es uno de sus grandes puntos a favor. Ofrece fotos inéditas, de buena calidad, de momentos históricos.

Un gran trabajo de archivo y documentación.

La primera parte, titulada John Cabrera BSC, consta a su vez de dos grandes capítulos: un artículo de Miguel Losada que recorre su biografía y su filmografía de forma escueta, y una serie de fragmentos de distintas entrevistas concedidas por el autor a Enrique Vallesta y Víctor Matellano.

Sin duda, el montaje de declaraciones resulta más atractivo al ser el propio homenajeado quien va desgranando sus recuerdos.

Todo ello, insistimos, ilustrado con numerosas fotografías. Muchas de ellas inéditas.

Pero es la segunda parte del libro, titulada Álbum fotográfico de John Cabrera, la que realmente resulta imprescindible.

Se trata de una selección de las fotografías que un día, a finales de los 60, pudo recuperar de los estudios Bronston antes de que fueran desmantelados. Imágenes que Cabrera había realizado en su recorrido por toda España buscando localizaciones.

Son parte de las fotos que en 2013 se expusieron por primera vez, gracias al trabajo de sus amigos y vecinos de Denia, pueblo al que se retiró hasta su muerte el 14 de abril de 2014.

Pero también otras imágenes del inmenso archivo personal de Cabrera, no sólo de las localizaciones, sino también de los rodajes de los films en que participó.

Con un tratamiento exquisito, cada foto en una página, comentada por el propio Cabrera, las imágenes permiten disfrutar de su talento como fotógrafo, de su ojo para la composición y de unos paisajes españoles que son retratados con el talento del artista, pero también con la curiosidad del estudioso de un país que acabó siendo su patria.

Sólo por esta segunda parte el libro es una joya imprescindible.

Con todo, la documentación escrita aporta el grado preciso de conocimiento sobre un hombre poco valorado, no sólo en su tarea como director de fotografía sino también en el resto de sus actividades, especialmente esa labor como localizador de exteriores que hoy casi es impensable admitir en nuestro cine.

A Matellano, agradecerle que siga aunando esfuerzos de entidades (ayuntamientos, asociaciones, editoriales) y de compañeros de viaje (los coautores de este libro) para reivindicar la historia del cine español y los nombres que la han hecho posible.

Hoy por hoy, su trabajo literario es mucho más importante que su labor tras las cámaras: Wax es para quien esto suscribe uno de los peores títulos del cine español del pasado año.

Preferimos, sin duda, al autor antes que al director.

Escribe Mr. Kaplan


Otros libros del autor en Encadenados:
Decorados: Gil Parrondo (de Víctor Matellano)
Espartaco (un libro de Víctor Matellano)

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