Confidencias de un director de cine descatalogado (de Jordi Grau)

  29 Julio 2014

Mirando hacia atrás sin ira

grau-conficencias direcgtorUn libro de memorias de un cineasta que se autodefine “descatalogado”, que no pretende ser exhaustivo en su repaso a su filmografía, que no trapichea con trapos sucios de sus colaboradores, que no se autoproclama nada (si acaso prefiere Jordi, aunque le llamasen durante décadas Jorge) y que, en fin, escribe con ironía y sentido del humor, haciendo honor a su fama como guionista.

Mucho más de lo que ofrecen la mayoría de los libros de cine con recuerdos de cualquier personaje ilustre.

Jordi Grau es recordado sobre todo por el gran éxito de su película La trastienda en 1975: colas comparables sólo a las que formaban los españolitos predemocráticos en Perpignan para ver El último tango en París o Emmanuelle, títulos que un par de años después no pudieron competir con esta historia del Opus Dei, un médico con voto de castidad (o casi), su enfermera, los sanfermines, Pamplona y, sobre todo, 37 fotogramas en los que se veía el primer desnudo integral del cine español. María José Cantudo ofrecía su parrús para la ocasión.

Y sin embargo, la película hablaba de… de… ¿alguien recuerda de qué iba La trastienda?

Grau se encarga de recordárnoslo, en uno de los pocos momentos en que explica una de sus películas, comenzando, eso sí, por el célebre desnudo:

“La escena no trataba de mostrar nada erótico ni exhibicionista, sino la expresión de íntimo deseo de libertad, aunque se interpretara al revés. Los españoles éramos —y tal vez sigamos siendo, aunque en otra medida— así de superficiales. (…) No sé si José Frade, mientras repasaba las recaudaciones, se acordó alguna vez de aquella su reflexión sobre la hipocresía que había dado origen a la aventura, pero yo sí. Y me sentía satisfecho al comprobar los murmullos que provocaban algunas frases significativas acerca de la sutileza con que puede vencerse la voluntad ajena y que demostraban que los espectadores pueden ser mucho más inteligentes de lo que generalmente se cree”.

Hipocresía, un tema que aparece a menudo en este libro que habla de todas las trastiendas de su cine, de todo lo que no vemos en la película final.

Porque Grau no habla de su cine, sino de las circunstancias que han hecho en cada caso que su película sea lo que es y no lo que él quería, lo que el productor esperaba o lo que había escrito en un papel.

Vaivenes que él bautiza como la “trastienda” de cada película.

Cosas del Opus Dei, de la Censura, de productores que sólo piensan en cómo hacer un título más comercial.

O simples carencias del equipo técnico o artístico.

A veces, incluso, es la música del azar —que diría Paul Auster— quien se ocupa de conducir los acontecimientos.

Aunque él tiene otra teoría: son los hados (Cupido y Vomitalo) quienes manejan el azar caprichosamente, quienes unas veces te benefician y otras te perjudican. Sin inmutarse.

Aunque a ti te arruinen una película o media vida, asegura Grau en sus páginas.

Unas páginas que no están ordenadas cronológicamente. O quizá sí. Pero sin ánimo exhaustivo. Como buen guionista, Jordi sabe que la clave está en la estructura y eso es lo que ha trabajado a fondo en este primer libro de memorias.

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Una estructura de hierro, como los guiones de su admirado Rossellini: primero presenta a los personajes, luego el drama o la comedia, según los casos

Entre risas y lágrimas descubrimos sus problemas con su primer film, Noche de verano, al que la Censura prohibió por activa y por pasiva, hasta que por fin logró sacarlo adelante con apoyo italiano y con alguna decapitación en la cúpula de la Censura española, que en aquel inicio de la década de los 60 era casi tanto como decir del Opus Dei. Tanto monta.

Cronológicamente, en la primera parte sus invitados especiales son Riccardo Freda, Los jueves milagro, Centro Sperimentale per la cinematografia, Federico Fellini, Opus Dei, Elías Querejeta, la Censura, el escultor Jorge Oteiza, Rafael Azcona, Fernando Vizcaíno Casas, Ricardo Muñoz Suay, Sara Montiel y su alter ego María Antonia Abad de Campo de Criptana.

Y en la segunda parte desfilan por sus páginas Sergio Leone, María José Cantudo, José Frade, José Luis Guarner, José Mª González Sinde y alguno que no aparece en los créditos iniciales. Ya sabéis, invitados especiales sin créditos.

O quizá un cameo. Cualquiera sabe.

En su recorrido por la memoria, presta especial atención al calamitoso rodaje de Tuset Street, que finalizó con Sara Montiel tomando el mando y Jorge Grau retirando su nombre de los créditos del film.

También dedica jugosas páginas a Noche de verano, que se convirtió en su primer film tras no pocos avatares con la Censura y el Opus Dei, decapitaciones incluidas.

Sus memorias de la condesa Bathory (rebautizadas Ceremonia sangrienta en su primer acercamiento al fantástico) y No profanar el sueño de los muertos forman un tándem compacto. Son sus dos películas de culto. Las que le han encumbrado como un nombre a tener en cuenta en el cine de terror. Aunque tienen más de reflexión filosófica que de terroríficas.

jordi-grau-3Las aprecia, pero no son tan suyas como otros títulos que le ha costado mucho más sacar adelante.

Y, por supuesto, La trastienda, la película que le encumbró y que se convirtió en el símbolo de la apertura, merced al primer desnudo integral en los cines españoles, apenas 37 fotogramas de María José Cantudo reflejados en un espejo, que se tradujeron en colas interminables en todos los cines donde el film se mantuvo un año de estreno.

Pero no, no es un ajuste de cuentas. Y, desde luego, no es un repaso exhaustivo: finaliza con La siesta y Cartas de amor de una monja, en 1977. En plena época del destape y la apertura, cuando, curiosamente, Grau también se afilia en la CNT y pelea por el asociacionismo de los directores a nivel europeo.

Ignora, por tanto, 18 años y tres largos, además de varios programas de televisión que realizó en los 80 y los 90. Demasiados temas. Hay que concentrarse. Lo importante es la estructura.

Y se salta todo eso porque quiere rendir un homenaje especial a las personas, a algunos de sus amigos, entre ellos: su añorado Manuel Summers, la ironía y los consejos de don Luis Buñuel, la propuesta para colaborar juntos del gran Roberto Rossellini… y su gran amigo Federico Fellini, con quien finaliza recordando su visita a Barcelona para presentar el libro realizado en colaboración con José Luis Guarner y otros amigos del festival de la ciudad condal: Fellini desde Barcelona.

Sin duda el capítulo más emotivo. Un gran final.

Ya lo decíamos, Jordi es guionista y sabe cómo estructurar el texto para que el resultado final funcione. Como decía el gran William Goldman, el guión es ante todo estructura.

Con humor, con ironía; como dice su prologuista, Grau “escribe en imágenes

Y quizá este libro es sólo el primer episodio.

Las fuerzas —y las editoriales, nunca se sabe— decidirán si hay un nuevo capítulo centrado en los últimos años o, quién sabe, en esos intérpretes de los que apenas habla en un par de ocasiones por necesidades de la producción —la diva Sara Montiel y el vividor Espartaco Santoni, ambos en su condición de productores o algo así, no como estrellas dela interpretación—.

Mientras ese feliz acontecimiento se produce, nada mejor que la propia despedida de Grau, en el epílogo: “De momento hemos llegado, amigo, y solo queda decir hasta pronto, hasta nunca o, simplemente, hasta aquí”.

Un gran compañero de viaje. Gracias, Jordi.

Escribe Mr. Kaplan 

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 Título

Confidencias de un director de cine descatalogado

 Título original

Confidencias de un director de cine descatalogado

 Autor  Jordi Grau
 Editorial  Calamar ediciones
 Lugar y fecha  Madrid, abril 2014
 ISBN  978-84-96235-49-6
 Nº páginas 239  paginas
 Precio 18 euros
 Anotaciones Incluye selección de fotografías