Espartaco (de Víctor Matellano)

  18 Noviembre 2012

Kubrick rodó aquí… y yo trabajé con él 

espartaco-libroPuede parecer excesivo usar un libro sobre cómo se hizo un péplum de Hollywood para hablar de “cine y pobreza”, pero la ocasión lo permite porque tanto la película como el texto funcionan a dos niveles complementarios y en ambos casos es el contraste entre ricos y pobres el que define el resultado final.

Por un lado, Kubrick dirige una película sobre la sublevación de un grupo cada vez más numeroso de esclavos contra el poder de Roma, lo que en aquellos tiempos casi equivaldría a una revolución mundial: hombres que buscan una oportunidad de huir de la pobreza, de jugarse la vida cada vez que saltaban a la arena; hombres que claman no al Poder, así con mayúsculas.

Por otro lado, Matellano recoge documentos y aporta testimonios de cómo y por qué se rueda una superproducción norteamericana de este tipo en un país como España, allá por 1959: la todopoderosa maquinaria de Hollywood visita un país (casi) tercermundista y durante dos décadas lo convierte en un escenario habitual para grandes proyectos.

En ambos casos ganan los poderosos: obtienen la victoria en el campo de batalla y en la taquilla, pero el papel de los “pobres” no debe ser pasado por alto, hasta el punto de ser mitificado el líder de los esclavos, Espartaco, y de merecer una serie de libros en la que anda metido Víctor Matellano, libros reveladores acerca del papel desempeñado por los técnicos y los equipos españoles en aquellas producciones que tuvieron su apogeo desde finales de los 50 hasta el inicio de los 70 en nuestro país.

De la película Espartaco curiosamente se habla poco. O mejor dicho, se habla continuamente, pero no se analiza apenas el resultado final, sino el proceso de creación. No estamos ante un libro de crítica de cine, sino ante la exposición de una documentación cuidadosamente recopilada, inédita en gran parte y muy atractiva para conocer una época dorada de nuestro cine.

O mejor dicho, del cine rodado en España.

De hecho Matellano, consciente del limitado corpus central de su libro —apenas 50 páginas recogidas en el capítulo El rodaje de Espartaco en España—, opta por rodear esa información única, que incluye auténticas piezas de coleccionista —como el plan de rodaje, día a día, de todo el trabajo realizado en España—, con una serie de escritos ya existentes, extraídos de publicaciones más o menos vinculadas al cine de Kubrick.

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Así, bajo el título Kubrick encadenado, uno puede releer el capítulo dedicado a Espartaco en la biografía de John Baxter, precisamente reeditada no hace mucho por T&B, la misma editorial del presente libro. El texto sirve como introducción a los problemas de un joven director poco acostumbrado a ser una voz más dentro de una superproducción, algo lógico si tenemos en cuenta que hasta ese momento había sido director, productor, montador e incluso cámara de la mayoría de sus pequeñas obras.

Un texto firmado por Duncan L. Cooper, titulado Trumbo contra Kubrick, ilustra las desavenencias entre el guionista y el director: subyace el problema ideológico que quiere transmitir el “comunista” Trumbo y que de hecho transforma los campamentos de refugiados esclavos en alegres comunas donde niños y viejos comparten casi todo. Un mensaje demasiado evidente y que contrasta con otras versiones de la revuelta de Espartaco, como la firmada por Arthur Koestler, autor que curiosamente iba a ser adaptado en una película paralela sobre la revolución de los gladiadores romanos… aunque al final el proyecto no llegó a cuajar. Kubrick quería aportar el mismo realismo que llevó a las batallas —filmadas con auténticos lisiados para poder rodar amputaciones en primer plano: luego censurados en gran parte, eso sí— y por ello buscaba un Espartado menos idílico, más fiero, algo que ideológicamente no convenía a Trumbo. Y de la disputa de ambos salió ganando el productor: Kirk Douglas.

El capítulo titulado Kirk Douglas: El hijo del trapero es exactamente eso, un capítulo de la biografía homónima escrita por Tony Thomas sobre el protagonista del film. Habla lo justo de la película y no aporta nada que no recordáramos los lectores del libro.

Aunque siendo conocidas, las aportaciones anteriores tienen el valor de complemento. Algo que quizá resulta más discutible en dos breves capítulos finales, escritos por José de Diego: Stanley Kubrick: El genio inclasificable y, sobre todo, Dalton Trumbo: El guionista irreductible aportan muy poco al libro. Diez páginas sobre el director y cuatro sobre el guionista dan para muy poco: un paseo por lugares comunes archiconocidos.

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Colmenar Viejo, escenario de cine

Aunque todo tiene su explicación: el libro se presentó públicamente a principios de noviembre de 2009 en el auditorio de Colmenar Viejo —el lugar donde se rodaron la mayor parte de las secuencias de masas y un plató habitual de grandes producciones históricas internacionales—, el libro formaba parte de un homenaje a la película, que también fue proyectada en su versión restaurada, amén de una exposición dedicada al rodaje del film 50 años antes. Un homenaje, el del 50 aniversario, que a su vez formaba parte de los 505 años de la independencia de la villa de Colmenar Viejo.

Puestas así las cosas, la sensación que se tiene es que se ha acudido al material ya existente sobre Kubrick para “engordar” el texto hasta convertirlo en un libro sobre distintos aspectos de la película. Algo que el lector agradecerá —pese a que, insistimos, sea con escritos sobradamente conocidos, como el de John Baxter o el de Tony Tomas—, al proporcionarle más información sobre el film, aunque al mismo tiempo convierte la publicación en un popurrí en el que cada uno va por su lado… algo particularmente perceptible en los dos textos aportados por José de Diego —sobre Kubrick y Trumbo—, pequeños repasos a la filmografía de ambos sin mayor riesgo, pisando siempre sobre datos conocidos por todos, sin aportar ninguna lectura nueva. Simple relleno.

Pese a las objeciones anotadas, lógicas en cualquier publicación que recicla material preexistente de distintos autores, queda en el libro, sobre todo en el texto central de Matellano, una idea que por sí misma justifica la lectura atenta del capítulo: el porqué de los rodajes de películas americanas en suelo español… y la lectura que se hace del tema no ofrece lugar a dudas: era un simple negocio, una cuestión de dinero.

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Y al hablar de dinero no nos referimos sólo al menor coste de la mano de obra, de los extras, de los alquileres, al mayor número de horas de luz, a la ausencia de sindicatos en los rodajes… sino a algo mucho menos difundido: los rodajes venían a España para desbloquear un dinero americano congelado en España desde tiempos de la guerra. Un dinero que los americanos querían recuperar y si no podía ser en metálico, nada mejor que hacerlo en especias: mediante películas.

“La explicación de por qué llegan inicialmente los cineastas americanos a rodar a España es otra. Es un fenómeno que se produce en países como Inglaterra o Italia antes de llegar a nuestro país. Desde el final de la Guerra Mundial se encontraban inmovilizados los capitales que las grandes distribuidoras americanas de cine habían obtenido de la exhibición de sus producciones. La única forma de que las libras o las liras recaudadas saliesen del país es en forma de bienes. Una lata de película puede valer una fortuna. Así se determinó reinvertir las ganancias en los diferentes países en el rodaje de películas que después cruzasen legalmente la aduana en forma de rollos de celuloide. España fue el siguiente país a visitar tras Italia. También aquí se encuentran los capitales inmovilizados”.

Y es que en el fondo la trama de la película se repetía en la realidad: el rico avasallaba al pobre, no en la arena, pero sí en el día a día; aunque en el rodaje no había revolución, sino todo lo contrario, servilismo, intento de dar lo máximo de cada uno, quizá viendo en estas películas la posibilidad de escapar de una vida miserable.

Una realidad no muy lejana de los gladiadores en la Roma imperial.

Quizá el estudio entre los mecanismos de producción norteamericanos y el clientelismo español habría dado pie a una reflexión sobre el cine rico y el cine pobre… pero eso sería sin duda otro libro.

Lo que a Matellano le interesa es recuperar documentos de la época y completarlos con declaraciones de algunos técnicos que participaron en Espartaco y en muchas otras producciones de la época.

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Y ahí están las breves pero jocosas declaraciones de profesionales como Tedy Villalba, José López Rodero, Julio Sempere o Julián Mateos. Gente que trabajó codo a codo con Kubrick. Gente que luego ascendió y se convirtió en imprescindible en muchos rodajes, como los del imperio español de Samuel Bronston o las más recientes producciones de Dino de Laurentiis. Y que continúan en rodajes americanos en España, los de Ridley Scott, sin ir más lejos.

Gente, en definitiva, que puede descubrir anécdotas sobre una vía del tren hecha pasar por un acueducto romano —y el mismísimo Kubrick se lo creyó— o la máscara que lucía el doble de Kirk Douglas para las escenas de la batalla final rodada en Colmenar Viejo.

Anécdotas, curiosidades y algunas fotos que son verdaderas joyas de coleccionista.

Es todo lo que se le puede pedir al libro. Y en ese aspecto cubre su función holgadamente.

De las propuestas publicadas por Víctor Matellano —y ya son muchas sobre lugares de rodaje o géneros como el spaghetti-western o el kolossal— es una de las que mejor se mantiene, quizá junto a Decorados: Gil Parrondo, un título cuyo encanto radica en gran medida en que escasean los libros de cine dedicados a una profesión como los encargados de diseñar la producción y los decorados.

Que el libro haya sido editado en colaboración con el Ayuntamiento de Colmenar Viejo se entiende ahora mucho mejor: se trata de promocionar sus encantos y ventajas como escenario de rodajes. Algo que viene haciendo desde hace medio siglo.

Escribe Mr. Kaplan


 

PD: si hubiera una reedición, por favor, que alguien anime a T&B y al autor a buscar una nueva portada. Es, con diferencia, el libro de cine con una portada más fea que este lector recuerda. No hace justicia a su contenido.

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Título Espartaco (Edición especial 50 th)
Título original Espartaco (Edición especial 50 th)
Autor Víctor Matellano
Editorial T&B Editores
Lugar y fecha Madrid, 2009
ISBN 978-84-92626-40-3
Nº páginas 158 páginas
Precio 15 euros
Anotaciones Editado en colaboración con el Ayuntamiento de Colmenar Viejo