Audrey Hepburn, la biografía (de Donald Spoto)

  21 Febrero 2012

Otro libro más de Spoto 

audrey_hepburn_0Spoto ha escrito (él o sus colaboradores, vaya usted a saber) multitud de biografías. Algunas fueron celebradas en su momento, como la dedicada a Alfred Hitchcock, pero posteriormente otros estudios sobre el maestro, más serenos, meditados, de mayor verdad investigadora, han enmendado los errores que allí se contenían. Basta leer el documentado estudio de Patrick McGilligan (1) y comprobar las correcciones que presenta a Spoto para entender las prisas de éste a la hora de escribir biografías a destajo.

La vida de Spoto es de por sí curiosa. Nacido en 1941 en Nueva York, católico, estudiante de teología, ex monje, impartió clases de teología en varias universidades americanas desde los años setenta hasta finales de los ochenta. A mediados de los setenta comenzó a escribir biografías de directores de cine y de actores y actrices de renombre de cine o de teatro. Posteriormente ha publicado libros sobre Jesucristo o San Francisco de Asís, obra esta última que serviría de base para una serie de televisión, al igual que ocurriera con su libro sobre Jacqueline Kennedy convertido en una serie televisiva (2).

La primera biografía que escribió Spoto fue sobre Hitchcock. Le cogió tanto cariño (o tanto odio) al director que publicó, al menos, otras dos más sobre él, siendo la más conocida La cara oculta del genio. La otra se tituló Las damas de Hitchcock. Libros que, en general, no hacen más que dar la vuelta sobre el mismo tema y que dan cuenta en gran parte de los mismos hechos y datos. Una buena manera de trocear obras y venderlas, por su título, como novedosas.

Entre sus variadas —y discutidas— biografías, prácticamente en su totalidad marcadas con el sello de no autorizadas, además de las citadas se encuentran las de Laurence Olivier, Preston Sturges, Tenneesse Williams, Ingrid Bergman, Grace Kelly, James Dean, Marlene Dietrich, Marylin Monroe, Elizabeth Taylor, Stanley Kramer, Diana la princesa de Gales, Joan Crawford y Alan Bates

Lo de no autorizado es claro, ya que nunca se sabe si ama o detesta a los personajes sobre los que escribe. Sus libros se ensañan con sus protagonistas o con los secundarios. Tanto da, pero claro, el morbo es vender con verdades o con mentiras. Y si no que se lo pregunten a las revistas y programas del corazón.

La biografía de la elegante Audrey Herpburn sigue fiel a la estructura de los otros libros de Spoto. No se deja nada sobre los dimes, cuchicheos, malevolencias de sus rondas amorosas. Audrey, nos cuenta Spoto, tuvo amantes para dar y tomar dentro y fuera de los rodajes, incluso mientras estuvo casada. Se supone en justa correspondencia a las aventuras de sus maridos que, en el caso de Mel Ferrer, se debía, tal como se cuenta, a un consentimiento mutuo de vivir cada uno su vida.

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El libro, para que se vea lo culto que es Spoto, se abre con un cita de Henry James (“Era la encarnación, la demostración del encanto”. La fuente sagrada, 1901) y a través de cuatro partes tituladas Los inicios, La fama, El éxito y El encanto (3) recorre la vida de la actriz desde su nacimiento, en mayo de 1929, hasta su muerte en Suiza en 1993.

El libro contiene, además, una serie de fotos concentradas en la parte central del libro, así como una (lo más interesante) amplia bibliografía y un  índice de las películas que se citan, pero no de los actores que intervienen, aparte de una serie de páginas de agradecimientos.

Por las páginas del libro se mueven los variados actores y directores con los que se relacionó y/o trabajó. Con la mayoría de los actores parece que compartió bastante más que la interpretación. Uno de sus grandes amores, al decir de Spoto, fue William Holden al que dijo adiós (como a alguno otro de sus amantes) al saber que no podía darle hijos. Unos hechos, como se puede suponer, de mucho interés. Como también lo es el ofrecernos la lista completa de amantes de su compañeros de profesión, aunque curiosamente en el caso de Gary Cooper (con el que actuó en Ariane) Spoto se olvide del apasionado amor del Hombre del oeste con Patricia Neal, a raíz de su encuentro en El manantial de King Vidor.

audrey_hepburn_5Citas de estos y de aquellos aparecen en el libro como forma de aseverar lo que Spoto expone. Que no se olvida de hablar del gusto por la bebida de Holden, y de lo mucho que también bebía Audrey.

Debido quizás al pasado místico de Spoto, el libro trata de buscar la luz que encendió espiritualmente la vida de la actriz, conduciéndola hacia otra forma de pensamiento. Y que, se supone, la lleva a ver la vida de otra forma. Naturalmente, como no podría ser de otra forma, al decir del biógrafo, tal suceso se produciría al interpretar el personaje de la Hermana Lucas en Historia de una monja de Zinnemann (4).

Spoto no sólo descubre tal hecho sino que llegar a afirmar que tal película es la más grande que interpretó la actriz a lo largo de su carrera cinematográfica. Imperdonable claro que tal obra maestra (así se queja el autor) no hubiera sido siquiera recibido la nominación de Audrey para los Oscar. O sea que Zinnemann fue como un dios para la actriz. Él y William Wyler son los preferidos de Spoto.

En sus exageradas alabanzas a la película de togas de Zinnemann, aparece otro de los errores con los que Spoto adorna tanto éste como el resto de sus libros. El problema es que no trata de explicar, a su manera, a los personajes de los que habla o de entenderlos, también desea convertirse en un perfecto crítico de cine capaz de valorar y analizar con justeza (y ecuanimidad) una película. En realidad ocurre todo lo contrario.

Así, una vez leído (o antes de leerlo) lo que dice de Historia de una monja, no nos puede extrañar que lance tan furibundos como absurdos ataques a títulos, al menos de interés, como Guerra y paz de King Vidor, los dos en los que Billy Wilder dirigió a Audrey (Sabrina y Ariane) o Los que no perdonan de Huston. No contento con eso, el autor minimiza (considera que es una obra sobrevalorada y pasada de moda) Desayuno con diamantes o pasa de puntillas por Dos en la carretera, sin olvidarse de reducir a cenizas a Charada. .

Curiosamente, quizá por ser otra de las actrices sobre la que Spoto ha escrito, en un momento determinado de esta biografía plantea una equivalencia entre  Grace Kelly y Audrey Herpburn. No se sabe muy bien a qué se debe esa semejanza. ¿Será acaso porque la elegante protagonista de Una cara con Ángel interpretó su primer papel en una película americana haciendo de princesa (Vacaciones en Roma) y consiguiendo su único Oscar?

Con todos los defectos, que son muchos, el libro, aparte de leerse sin demasiada dificultad (a veces con un cierto enfado ante lo que leemos o dictamina el autor), desliza de vez en cuando una anécdota o un comentario curioso (de quienes vivieron los hechos) sobre Audrey y el mundo que le tocó vivir: una vida, la de la actriz, nada sencilla si consideramos que ya en su adolescencia tuvo que vivir, en vivo y en directo, la Segunda Guerra Mundial. Y tampoco demasiado feliz, truncada en diversas fases y que la llevaría, en su etapa final, a ser embajadora de Unicef.

La encantadora Audrey merecería un libro sobre su vida más ecuánime y certero, que este del chismoso (y mal crítico de cine) Donald Spoto.

Escribe Mister Arkadin

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Notas

(1) Alfred Hitchcock, una vida de luces y sombras. T&B Editores, 2005

 (2) Onassis Jacqueline Bouvier Kennedy Spoto

 (3) Cada parte se divide en varios capítulos

 (4) La película se basaba en la historia de Marie Luise Habets que con el nombre de Hermana Marie Xevérine había sido monja entre 1927 y 1944 de una comunidad de religiosas belgas: las Hermanas de la Caridad de Jesús y María.

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Título Audrey Hepburn. La biografía
Título original Enchantment. The life of Audrey Hepburn
Autor Donald Spoto
Editorial De Bolsillo, 2008
Lugar y fecha Primera edición en Estados Unidos, 2006
ISBN Primera edición en Estados Unidos, 2006
Nº páginas 402, con ilustraciones
Precio 7'95 euros