La conexión Williams-Spielberg (de varios autores)

  19 Junio 2011

El libro de cabecera de la música de cine 

williams-spielberg-1Fimucité, el Festival de Música de Cine de Tenerife, lo ha vuelto a hacer: ha conseguido que un libro colectivo sume y no reste con cada uno de sus artículos; ha logrado que haya coherencia entre las posturas y formas de escribir de una amplia nómina de autores; ha obtenido unidad donde otros sólo alcanzan a plasmar una dispersidad que acaba enturbiando el proyecto.

En definitiva: con su apuesta por estudiar todas las bandas sonoras de John Williams para las películas de Steven Spielberg ha logrado un libro equilibrado, denso, ameno y, sobre todo, acerca de un tema que los aficionados siempre han seguido con interés… aunque hasta ahora no había un libro definitivo sobre esta asociación.

Hasta ahora.

En su cuarta edición, celebrada en verano de 2010, Fimucité apostó como plato fuerte por un homenaje a Williams y, más concretamente, a su música para Spielberg. La apuesta, qué duda cabe, podía esconder la esperanza de que el autor (y, por qué no, el cineasta) se dieran una vuelta por las islas, cosa que no sucedió finalmente… aunque el legado del festival en su nombre pone el listón aún más alto que en la edición anterior, cuando se homenajeó a la película 2001, una odisea del espacio de Stanley Kubrick y, además, se planteó un libro en el que se estudiase la banda sonora original escrita por Alex North y la banda sonora finalmente utilizada por el propio Kubrick.

De aquel extraordinario libro ya hicimos una amplia reseña en su momento en esta revista, destacando el equilibrio, la coherencia y, sobre todo, la coordinación existente entre todos aquellos que hicieron posible 2001: la música del futuro. Sólo una pequeña pega pusimos a aquel inolvidable proyecto: uno de los autores se salió por momentos del guión, invadiendo en su texto zonas que no le correspondían. Un pequeño lunar que sirve para recordar que, efectivamente, nadie es perfecto.

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Un gran trabajo en equipo

La conexión Williams-Spielberg repite el mismo modelo del libro anterior, pero con una ventaja: logra eliminar ese lunar y aquí todos los autores se ciñen a sus títulos, ofreciendo conjuntamente un puzzle que nos permite conocer no sólo la evolución de la música de John Williams y del cine de Steven Spielberg, sino también buena parte de la evolución de la banda sonora en los últimos treinta años.

Dividido en siete bloques ordenados cronológicamente, el texto repasa una a una todas las películas conjuntas, que son todas las de Spielberg exceptuando El color púrpura, con una música de Quincy Jones tristemente famosa por haber sido declarada oficialmente como un plagio del tema central compuesto por Georges Delerue para A las nueve cada noche, de Jack Clayton.

Así, tras una introducción de Nancy Knutsen (colaboradora de Williams en la década de los ochenta) y un prólogo de Diego Navarro (director de Fimucité y autor de bandas sonoras, así como habitual director de uno de los conciertos de música de cine que se realizan en Tenerife cada año), encontramos esos siete bloques con más o menos títulos en cada uno:

Marcando la diferencia (1974-1984) recoge los comentarios desde Loca evasión hasta Indiana Jones y el templo maldito. Entre el cine de autor y el cine comercial (1987-1989) se centra en sólo tres títulos: El imperio del sol, Indiana Jones y la última cruzada y Always. Periodo de transición (1991-1993) también abarca tres obras: Hook, Parque jurásico y La lista de Schindler. Regreso del retiro (1997-1998) estudia a fondo Parque jurásico 2, Amistad y Salvar al soldado Ryan. Díptico de ciencia ficción (2001-2002) incluye A. I. Inteligencia artificial y Minority report. El penúltimo bloque, Cine post 11-S (2002-2005) se centra en Atrápame si puedes, La Terminal, La guerrra de los mundos y Munich. Finalmente, ¿Recuperando los orígenes? (2008) analiza Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal. Queda pendiente, naturalmente, la nueva colaboración entre Williams y Spielberg, centrada en el personaje de Tintín, que llegará a los cines a finales de 2011.

Como puede comprobarse, un repaso sistemático y cronológico a toda la filmografía. Esto bastaría para dar cuenta de la meticulosidad del enfoque. Pero hay más.

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23 películas en 36 años

Dentro de esa división cronológica, cada autor se ocupa de aquellos títulos que tienen alguna relación entre sí, lo que permite estudiar la evolución de algunos temas (los dinosaurios, la ciencia ficción) o personajes (Indiana Jones) a lo largo del tiempo.

Por supuesto, eso implica también estudiar la evolución de la música en el tiempo.

Manuel E. Díaz Noda comienza con Loca evasión, continúa con 1941 y ET, el extraterrestre, Always, Hook y Atrápame si puedes. Es el autor con más textos, centrándose tanto en las escasas comedias de Spielberg como en sus fracasos más o menos reconocidos.

En sus estudios se aprecia la evolución del Williams que imitaba al Bonnie & Clyde de Arthur Penn en sus inicios, pasando por el que impone el sinfonismo en la línea de Erich Wolfgang Korngold en los 70, para finalizar en el hombre que poco a poco va cediendo paso a grandes finales, con comentarios musicales ininterrumpidos durante muchos minutos (caso de 1941 y Hook).

Andrés Brito se reserva el mundo de fantasía con toques de ciencia-ficción, con un estudio concienzudo de Encuentros en la tercera fase (esas cinco notas mágicas, esas innumerables versiones del tema principal incluso de música disco), Parque jurásico y Parque jurásico 2 (El mundo perdido), donde demuestra la evolución sufrida por el maestro, sobre todo en la secuela jurásica, cuyo análisis llega a sugerir que es ante todo un gran homenaje al inolvidable King Kong de Max Steiner.

Acaimo González Sarmiento trabaja a fondo los cuatro títulos de Indiana Jones. La lectura de los cuatro textos seguidos permite comprobar no sólo la coherencia del músico en su evolución, sino también la seriedad de estos estudiosos en su trabajo: la tetralogía es el ejemplo perfecto para seguir la evolución de la música de Williams, pasando de los grandes temas para identificar personajes y situaciones principales, junto a complejas escenas de acción ininterrumpida (que aparecen en los dos primeros títulos de la saga), a una composición con menos leit-motivs y más temas secundarios, pequeños motivos que no alcanzan a ser un tema en sí mismo, en palabras del autor: “su lenguaje siguió siendo netamente sinfónico, pero su escritura se volvió cada vez más cromática y basada en las texturas orquestales”.

Si esta apreciación se cumple en Indiana Jones y la última cruzada, resulta fundamental a la hora de abordar la cuarta película de la serie, donde dominan los paisajes atonales, desaparecen los grandes temas y la música funciona sobre todo con las imágenes, pero difícilmente en una audición separada: “es otro estilo, más complejo, más arriesgado, pero que funciona muy bien para acompañar las imágenes… y no tanto para su audición independiente”.

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Algo similar es lo que concluye Juan Saiz al estudiar al pueblo judío y los orígenes de Spielberg en La lista de Schindler y Munich. La primera fue el final de una etapa (incluso se habló de retiro del compositor), la segunda forma parte de ese Spielberg más maduro, menos infantil en su cine, contando para ello con partituras más complejas, más duras de escuchar para el aficionado a las fanfarrias y las marchas.

Curiosamente Juan, que es editor de bandas sonoras, es prácticamente el único autor que no dedica un capítulo dentro de sus dos brillantes textos a hablar de las ediciones discográficas, un tema que es abordado continuamente por el resto de autores ya que Williams casi siempre ha sido partidario de adaptar la música que se escucha en la película (fragmentada, puntual) en forma de pequeñas suites para que el CD resultante sea mucho más agradable de cara al oyente. Lo que también implica que no se escuchan en orden y que gran parte de su música no aparece en el CD oficial… al menos en su primera edición, porque siempre hay reediciones que recuperan el total de la partitura.

Pedro J. Mérida se enfrenta a Inteligencia Artificial y Minority report, la ciencia ficción adulta de Spielberg, con dos títulos en los que ya se aprecia la huida del “sonido convencional” (perdón por la expresión, ya sabemos que convencional no es, digamos habitual) del Williams de los 70 y 80, para dar prioridad a la electrónica, los efectos de sonido, la atonalidad y, en muchos casos, el silencio como comentario, algo que sirve para destacar aún más las imágenes y determinados subrayados musicales, debido a su escasez.

williams-spielberg-4Es sin duda la etapa más dura de Williams, que ha sabido quedar en un segundo plano para no restar protagonismo a las imágenes y que, al mismo tiempo, ha ido buscando nuevas fórmulas musicales. Su origen hay que buscarlo en Salvar al soldado Ryan, la única película que comenta David Serna y, probablemente, uno de los títulos más difíciles de escuchar fuera de la pantalla, porque Williams apenas comenta las escenas (de hecho, opta por el silencio en la inolvidable secuencia del desembarco en Normandía) y únicamente compone un impresionante Himno a los caídos en los títulos de crédito finales.

Para David, esta carencia de música supone que ésta podría haber sido eliminada del film sin que éste se viera prácticamente afectado por esta ausencia. Afirmación arriesgada, pero con la que coincidimos plenamente.

Todo lo contrario sucede en El imperio del sol, único título comentado por Pablo Nieto, quien analiza extensamente la banda sonora tema a tema, siguiendo el orden cronológico de su aparición en la película. Quizá algo agotadora, por exhaustiva, la fórmula convierte este capítulo en todo un cursillo de composición cinematográfica y de análisis del uso de la música en el cine.

También un solo título comenta Diego Navarro, y quizá sea uno de los más complejos: Amistad está dividida en dos partes muy claras (la música étnica africana y la americana tradicional), de su conjugación nace una banda sonora rica en matices, con uno de esos himnos inolvidables del maestro (Seca tus lágrimas, África) y con una estructura compleja, pero que gana con cada nueva audición.

Navarro, llevado por la pasión, analiza la música a fondo, incluso lindando en ocasiones con un lenguaje más cercano al profesional (no olvidemos que es compositor y director de orquesta), pero manteniéndose fiel al espíritu del libro: ante todo hay que saber llegar al lector, ser didácticos, mostrar los datos y animar a ver las películas y escuchar los discos.

Todo esto lo consigue un libro que además sólo cuesta 15 euros y cuenta con una atractiva portada (obra de Carlos Miranda) y como extra, unas ilustraciones finales (a cargo de Lorena Azpiri) quien parece haber querido sumarse al homenaje como mejor sabe, con sus dibujos.

Se puede leer por orden cronológico, por películas, por bloques temáticos, por autores. Léanlo como prefieran, pero siempre encontrarán ese punto de lucidez que ayuda a entender mejor el papel de la música de cine y en concreto de Williams en la obra de Spielberg.

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Como siempre hay un pero, lo vamos a señalar, aunque no molesta demasiado: hace falta una revisión global del texto, no sólo por faltas de ortografía muy evidentes, sino por incoherencias que afean el resultado: no se puede escribir los títulos de cada película en cursiva en un capítulo y con comillas en el siguiente. Hay que unificar.

Pero es un pero menor. Estamos ante un libro que vuelve a iluminar el camino que han de seguir los trabajos colectivos: útil, coherente, disciplinado y con un tema del máximo interés. Un libro casi perfecto.

Este cronista lo propone desde ya como libro de cabecera para el tema de la música de cine, junto a otras pequeñas pasiones personales, como Aventuras de un guionista en Hollywood de William Goldman (para saber lo que es un guión), En el momento del parpadeo de Walter Murch (sobre el montaje y su técnica), El cine según Hitchcock de François Truffaut (la labor del director) y Días de una cámara de Néstor Almendros (acerca de la fotografía en el cine). Auténticos cursos de cine dictados por indiscutibles maestros en su labor.

Escribe Mr. Kaplan 

 Título  La conexión Williams-Spielberg
 Título original  La conexión Williams-Spielberg
 Autores  Diego Navarro, Manuel  E. Díaz, Dan Goldwasser, Andrés Brito, Acaimo González, Pablo Nieto, Juan Angel Saiz, David Serna, Pedro J. Mérida y Nancy Knutsen
 Editorial  Ilarion, Ricardo Esteban Plaza, Dibbuks
 Lugar y fecha  Tenerife, julio 2010
 ISBN  978-84-938024-2-4
 Nº páginas  190.
 Precio  15 euros
 Anotaciones  editado por Fimucité, Festival Internacional de Música de Cine de Tenerife