Hitchcock (de Claude Chabrol y Éric Rohmer)

  10 Julio 2018

El libro que descubrió al Maestro

Hitchcock, un libro de Claude Chabrol y Éric RohmerEn 1957, Hitchcock era considerado un artesano hábil, un técnico brillante que destacaba sobre todo en el cine de suspense, pero a nadie se le había ocurrido pensar que detrás de sus películas hubiera una ideología, una continuidad, una coherencia. En definitiva, nadie se planteaba catalogarlo como un autor.

Y entonces, dos jóvenes críticos de la revista francesa Cahiers du cinema publicaron un librito que hoy es un clásico: en apenas 150 páginas daban un repaso cronológico a la filmografía de Hitch, desde sus filmes mudos británicos hasta The wrong man (Falso culpable, 1956), su último film hasta ese momento.

Este estudio supuso la consolidación de la “política de autores” que venía rumiando la revista durante algún tiempo, porque el objetivo de aquella publicación era demostrar que detrás de aquellos títulos más o menos amables, más o menos brillantes, había un auténtico Autor, así, con mayúsculas.

El libro se tituló sencillamente Hitchcock. Sus autores fueron Claude Chabrol y Éric Rohmer. Hoy los cuatro son auténticos clásicos: Sir Alfred, Claude, Éric y, por supuesto, aquel modesto librito, el primero que se consagró al director británico.

“Ya encontramos aquí ciertos temas o detalles que reaparecerán con frcuencia en las obras posteriores: el inocente, contra el cual se conjugan las apariencias y cuyo comportamiento sugiere sin remedio la culpabilidad; las esposas, símbolo de una libertad enajenada; los objetos (aquí un atizador) a los que la sospecha confiere un valor de amenaza que en verdad no tienen. Sale también a la superficie una obsesión de la iconografía cristiana: el héroe sujetado a una reja por las esposas mientras la multitud lo abuchea, evoca inevitablemente a Cristo en la cruz” (página 29: a propósito de The lodger, 1926).

Con una edición de bolsillo de apenas 2000 ejemplares, en enero de 2010 aparecía esta edición en español en Argentina. Sigue teniendo el tamaño y el precio de un “librito”, pero ya es considerado unánimemente como un “gran libro”.

Hitchcock, en su periodo inglés, ya hacía malabarismos con tal de llamar la atención de Hollywood... y la llamada llegó

Hitchcock recoge el texto original de Chabrol (centrado en todo el periodo inglés y las primeras películas americanas) y de Rohmer (desde La soga a Falso culpable, aunque los títulos vienen traducidos tanto en su versión para España como para Sudamérica, lo que da pie a alguna sonrisa al comprobar la imaginación de las distribuidoras en cada país).

Pero añade además un capítulo centrado en Vertigo (titulado La hélice y la idea: el capítulo, no el filme, se entiende). Y se añade este texto por expreso deseo de su autor, Rohmer, quien en una entrevista realizada por Antoine de Baecque en 2008 reclama este texto como parte fundamental de su estudio conjunto de Hitchcock, pese a que su aparición se produjo lógicamente con posterioridad a la edición del libro, ya que la película se estrenó en 1958.

Tanto la reciente entrevista (incluida tras el prólogo), como el capítulo sobre Vertigo (incluido tras la conclusión) forman dos apéndices imprescindibles para disfrutar mejor de un texto que sigue siendo clave para conocer la obra hitchcockiana y que, admitámoslo ya, sigue siendo uno de los libros básicos sobre Hitchcock, probablemente a la misma altura que El cine según Hitchcock, ese memorable libro de entrevistas diseñado por François Truffaut, otro compañero de fatigas de Chabrol y Rohmer en la época gloriosa de Cahiers du cinéma.

“A mi entender, en este pequeño libro falta un solo texto, el que escribí sobre Vertigo, “La hélice y la idea”, publicado en Cahiers du cinéma en marzo de 1959, que sería como la exacta conclusión de mi admiración por Hitchcock. Quisiera entonces que, desde aquí en más, las reediciones de este libro terminen con ese texto, aunque no haya estado en la versión original” (página 22, entrevista a Rohmer).

Hitchcock dando instrucciones a Kim Novak en el rodaje de Vértigo

¿Y qué ofrece el libro?

Lo que luego todos han imitado: una búsqueda minuciosa de temas, de fórmulas narrativas, de elementos comunes que se han convertido en la marca de fábrica de Hitchcock. Y lo hace basándose en la memoria (recordemos: hace 50 años no existían ni el DVD ni Internet para recuperar títulos antiguos) y en el visionado en filmotecas de los títulos más o menos asequibles.

Aunque, eso sí, cada autor con su estilo.

Para este cronista (y ya se sabe que sobre gustos no hay nada escrito), el texto de Chabrol es más pasional, sin perder de vista su carácter cerebral. Es, en suma, un anticipo perfecto del cine que más tarde realizará el propio Chabrol: con abundantes elementos hitchcockianos, con el hábil manejo del suspense, aunque en su caso centrando su bisturí en la burguesía francesa y prescindiendo de ese humor que Hitch tan bien sabía dosificar.

Por su parte, Rohmer interioriza más su texto, el suyo es casi un discurso de honra raíz religiosa. Algo, por otro lado, que también se ha trasladado a su cine como director. Aunque, eso sí, recubierto con una pátina intelectual que a veces dificulta el seguimiento del texto por parte del lector ocasional.

En cualquier caso, Chabrol y Rohmer abren los ojos al lector sobre muchos de los hallazgos del cine de Hitchcock, destacando en ocasiones soluciones visuales o narrativas en las que nadie había reparado antes… y que aún hoy siguen pasando desapercibidas para muchos espectadores.

“Hitchcock ha encontrado el medio de hacer comprender lo que piensan los seres más allá de las palabras, y de volver apasionante ese intercambio de pensamientos que se buscan, se encuentran o se rehúyen. Cuando Eve y el inspector Smith suben al auto, ella es una jovencita, él un detective. Hablan de asuntos triviales. Cuando el taxi se detiene, la que baja es una pareja de enamorados sin que uno haya esbozado el menor gesto hacia el otro. Más que un travelling de treinta kilómetros, esto merece el nombre de virtuosismo” (página 115: a propósito de Stage fright, Pánico en la escena, 1950). 

Encadenados, una de las obras maestras de Hitchcock

Un clásico fundamental, que se conserva fresco, de agradable lectura y que llega a nuestras librerías prácticamente al mismo tiempo que la editorial Cahiers du cinéma edita por primera vez en español diez números de sus monográficos sobre maestros del cine, entre los cuales ya se encuentra disponible el libro de Bill Krohn sobre Alfred Hitchcock, además de Kubrick, Coppola, Spielberg, Scorsese y otros.

Será nuestra próxima lectura para comentar en esta sección de Encadenados. Puede ser un atractivo juego comparar el primer libro que se le dedicó al maestro hace más de cincuenta años con uno de los últimos, y ambos amparados por la misma editorial.

De momento, el primero no sólo es un clásico. Es una auténtica joya.

Escribe Mr. Kaplan

(PD: sí, ya sé que no es muy neutral este análisis, pero… ¡qué esperabais en una revista que se llama Encadenados y con un autor que se hace llamar Mr. Kaplan, como el protagonista ausente de Con la muerte en los talones!)

 Título  Hitchcock
 Título original  Hitchcock
 Autores  Claude Chabrol y Éric Rohmer
 Editorial  Manantial (colección Texturas)
 Lugar y fecha  Buenos Aires, Argentina, 2010
 ISBN  978-987-500-129-9
 Nº páginas  206 paginas
 Precio  14 euros
 Anotaciones  Incluye filmografía completa, con títulos originales, en España e Hispanoamérica