¡Viva Berlanga! (de Luis Alegre y otros)

  24 Diciembre 2010

Amiguetes entertainment

¡Viva Berlanga!, un libro de Luis AlegreEstamos ante el ejemplo perfecto de lo que en circuitos selectos se considera un “gran” libro institucional: poco tiempo, poco trabajo, mucho dinero público, gran formato y… a presumir de un engordado currículum entre los amiguetes.

En síntesis, este tipo de libros institucionales nace del afán de dar prestigio a algún evento (pongamos un homenaje de un festival a un director de cine; en este caso, de la Mostra de Valencia a Luis García Berlanga en 2009). Para conseguirlo, nada mejor que adornarlo (nunca mejor dicho) con una voluminosa publicación, algo que siempre da lustre al evento y queda bien en la lujosa estantería del despacho de cualquier político.

Por supuesto, se busca algo original y se pasa por alto cualquier detalle que interfiera en la presunta originalidad del grandioso proyecto: si la Mostra ya dedicó un homenaje a Berlanga, se olvida; si aquel homenaje editó unos modestos pero bien documentados cuadernos, se ignora. Nadie gana nada con una reedición de viejos estudios, eso no vende… ni engorda curriculums.

Una vez bien dotado presupuestariamente el gran evento, falta localizar a quien pueda llevarlo adelante cumpliendo las premisas básicas: gran formato, poco tiempo, mucho dinero y algo ligero (pese a su tamaño), nada sesudo que pueda atragantársele a algún jefazo (recordemos que el libro es una iniciativa política, de la Fundación Municipal de Cine de Valencia), lo importante es que destaque en la estantería del despacho…

Aunque esta última condición viene dada por sí sola: con tan poco tiempo, ¿quién se plantea ver todas las películas de Berlanga, analizarlas, reflexionar sobre ellas y, finalmente, escribir algo original y coherente?

¡Uf! Demasiado complejo.

El esquema ideal de estos grandes proyectos es mucho más moderno, un trabajo inspirado en Facebook y redes sociales similares: poco texto, muchas fotos, nula profundidad y un toque amable y simpático que invite a compartir el evento con muchos amigos… lo dicho, el modelo Facebook.

Y aquí es donde aparece el autor (es un decir), que de amable y simpático sabe mucho, no en vano su nombre es precisamente Luís Alegre.

Berlanga no se lo puede creer: ¡tantos amigos juntos para homenajearle!

Fiel al modelo propuesto, bastan unas cuantas llamadas a los amigos de Berlanga (que tiene muchos, qué duda cabe) y pronto consigue que unos cuantos se sumen encantados al proyecto, entre otros motivos porque lo que se les pide se resuelve en apenas un día de trabajo: escribir un par de folios (como mucho) contando alguna anécdota inédita, alguna curiosidad que sólo conoce el autor y el propio Berlanga y, de paso, si hay suerte, el colaborador adjunta alguna foto para ilustrar la hazaña hasta entonces ignorada por el resto de los mortales.

Paralelamente, con la colaboración de Jorge Berlanga, hijo del homenajeado, se ordenan algunas fotos del álbum familiar y se elabora una somera biografía, hecha de breves anotaciones tipo blog (por aquello del toque moderno a lo Facebook).

Una entrevista al protagonista quedaría bien, pero, como todos ya sabemos, el tiempo apremia, por lo que bastará con recoger algunas declaraciones de aquí y allá (¿alguien dijo Facebook?), y dejarlas caer así, de forma caótica (un concepto muy berlanguiano) en un capítulo con título antológico: Las perlas de Berlanga.

El resto ya es faena de imprenta y, ya se sabe, con dinero cascabeles: tapa dura (muy, muy dura y muy, muy cara), gran formato, exquisito papel (sí, muy, muy caro), elegante diseño, muchas fotos… todo muy, muy coqueto, muy brillante, muy profesional. Técnicamente un trabajo impecable.

Y la Mostra ya tiene su “gran” libro para su grandioso homenaje al gran Berlanga.

A ser posible, los autores también se dejan caer por Valencia, en otoño de 2009, e incluso colaboran en otro homenaje al director valenciano (un documental o algo así rodado en la Ciudad de la Luz: hay que promocionar el imperio austrohúngaro, por algo lo paga la Generalitat Valenciana) y de paso se dejan ver en alguna mesa redonda en un céntrico local. Todo vale. A fin de cuentas, todo se paga con dinero público.

¡Viva Berlanga!

¿Qué queda al posible lector del libro de todo este entramado propio de cualquier argumento berlanguiano? Lean el capítulo de García Sánchez y descubrirán a Dios

¿Qué queda al posible lector del libro de todo este entramado propio de cualquier argumento berlanguiano?

A nivel meramente práctico, un par de horas de entretenimiento hojeando las fotos y alguna anécdota curiosa de unos amigos que han entendido a la perfección que para este proyecto lo ideal es adoptar un tono cuando más berlanguiano mejor: desde Borau a Franco (Jess, no el otro), pasando por José Luís García Sánchez (que narra cómo descubrió a Dios durante el rodaje del último corto de Berlanga: un texto antológico) o Gutiérrez Aragón… Sin olvidar aportaciones de otras plumas de prestigio, como Diego Galán, Molina Foix o David Trueba, todos con la lección bien aprendida, quizá por influencia de uno de los más significativos textos del libro, el que viene firmado por el inconfundible Santiago Segura… que de sermones sabe un rato tras haberse metido en la piel de un cura en algún título del mismísimo Berlanga.

Nada se puede objetar a su postura: siempre es agradable que se acuerden de uno para este tipo de homenajes y más si se trata de un amigo. Todos cumplen su cometido a la perfección: un par de folios, alguna foto y darse una vuelta a la luna de Valencia para disfrutar entre amigos.

Tampoco se puede objetar nada al alegre coordinador, que también ha cumplido sus objetivos a la perfección: ha atendido la petición del flamante nuevo director de la Mostra de Valencia, que buscaba con este tipo de apuestas de prestigio trasladar los oropeles del festival de cine de Málaga a una vetusta Mostra que buscaba cambiar de aires (aunque el verdadero cambio ha llegado en 2010, al dedicar el festival al cine de acción y aventuras: a eso se le llama dar el cambiazo).

Y, por supuesto, ni una objeción a los políticos instigadores del proyecto: mientras muestran satisfechos su elegante estantería, pueden presumir orgullosos porque un dinero público dedicado a Cultura es dinero bien gastado.

Igualito igualito que en alguno de los guiones que la Censura le prohibió en su día a Don Luis.

Alguno de nuestros políticos debería de vez en cuando salir de su bien amueblado despacho y ver algunas películas de Berlanga. Bienvenido, Mister Marshall, por ejemplo.

Escribe Mister Kaplan

 Título  ¡Viva Berlanga!
 Coordinador  Luis Alegre
 Autores  Manuel Vicent, José Luis Borau, Jess Franco, José Luis García Sánchez, Manuel Gutiérrez Aragón, Fernando Méndez Leite, Diego Galán, Vicente Molina Foix, José Luis Cuerda, Javier Rioyo, Manuel Hidalgo, Santiago Segura, Ray Loriga, David Trueba, Borja Gobeaga y Jorge Berlanga
 Editorial  Cátedra, colección Signo e imagen
 Fundación Municipal de Cine de Valencia
 Lugar y fecha  Madrid, 2009
 ISBN  978-84-376-2620-8
 Nº páginas  143 paginas
 Precio  20 euros
 Anotaciones  Editado por la Mostra de Valencia