Quentin Tarantino: excesos y cinefilia (de Juan M. Corral)

  13 Octubre 2009
Quentin Tarantino: excesos y cinefilia
Título: Quentin Tarantino: excesos y cinefilia
Autor: Juan M. Corral
Edición: Dolmen editorial
Colección: Cult Movies
Fecha: Palma de Mallorca, febrero 2005
ISBN:   200584-96121-64-X
Nº páginas: 255 páginas, todas ilustradas
Precio: 18 euros

Exceso de cinefilia en la trastienda
Escribe Mr. Kaplan

Quentin Tarantino en olor de multitudesEn un panorama editorial que presta más atención a presuntos clásicos modernos, capaces de vender hasta libros con su foto en la portada (Amenábar o Tarantino son buenos ejemplos de ello), que a los clásicos auténticos, que difícilmente levantan pasiones no ya por la lectura de libros en torno a su persona o su obra, sino directamente por la posibilidad de ver sus películas (no vamos a extendernos en Ford, Walsh, Hawks o similares, porque los nombres son de todos conocidos), este libro resulta una sorpresa agradable y odiosa por momentos, en perfecta consonancia con el autor estudiado.

Ya el propio prólogo da una idea de por dónde van los tiros de Juan M. Corral cuando se lanza a escribir el primer libro en castellano sobre Quentin, allá por el año 2005:

"He variado mi estilo, acomodando mi registro a la descripción más amena y llana, en vez de practicar la exposición ceñuda de las películas y de los sucesos narrados, porque entiendo que un libro sobre Quentin Tarantino tiene que ser igual de directo que los fotogramas que pueblan sus obsesiones de frenopático".

Dicho y hecho, mayor coherencia no se le puede pedir al autor, ya que desde ese mismo momento nos ofrece una amplia colección de anécdotas, detalles y opiniones que, si bien permiten corroborar la existencia una documentación exhaustiva y un afán por conocer a fondo de lo que habla, al mismo tiempo adopta los modales de Tarantino y no duda en ofrecer, como mera nota a pie de página, unas opiniones más que discutibles (tajantes y sin ningún análisis que las apoye) sobre cualquier tema o personaje vinculado al mundo del director de Pulp fiction.

Al bueno de Quentin siempre le ha gustado acaparar portadasPrecisamente esas anotaciones "a pie de página" son probablemente lo más discutible del libro. Unas anotaciones que presentan un diseño muy vistoso, simulando una hoja rasgada en negro, lo que permite escribir en esa "mancha" el texto en blanco. En definitiva, son el negativo del corpus del libro... quizá por ello sus opiniones resultan tan drásticas y negativas por momentos: desde Roger Corman a Sam Peckinpah, pasando por Martin Scorsese o David Lynch, cualquiera que haya estado en contacto con la carrera de Tarantino puede tener su "pequeña mancha negra", donde el "negativo" señor Corral arremete contra todo y contra todos.

Si bien cada lector y espectador tiene sus opiniones, discutibles por supuesto, el exceso de "autoría", como corresponde a un texto escrito "al estilo" Tarantino, le permite ligerezas tales como despachar a George Clooney como un "paleto con el cabello encanecido y cortado a la taza"; resumir el cine de Brian De Palma en "un compendio efectista y vacuo de las soluciones artísticas de Hitchcock"; o sintetizar la trayectoria de Robert De Niro asegurando que "suele ser el actor del cual echa mano todo aquel a quien no le interesa en especial el cine para nombrar a su intérprete favorito. Sobrevalorado hasta decir basta".

Pese a todo, insistimos, son apreciaciones que pueden muy bien encajar en el estilo y la retórica de Tarantino, por lo que dentro de un manual dedicado a su vida y su obra, hasta puede considerarse coherente... si uno no entra en detalles y hace oídos sordos cuando iguala La naranja mecánica a Asesinos natos, a la que considera la peor película profesional de la historia del cine.

¿Es la filmografía de Quentin un refrito de otros títulos anteriores?Y hablando de detalles, más allá de ese diseño brillante de las notas al pie de página, complementado por unas manchas sangrientas que recorren todo el libro (chapó por el diseño del libro, otro ejemplo de coherencia entre forma y contenido), el trabajo de Corral resulta muy apreciable para introducirse en el universo tarantiniano: una primera parte recoge una somera biografía (bajo el significativo epígrafe Del videoclub a Cannes), para dar paso a continuación a un análisis puntilloso de cada título del director, desde la desconocida My best friend's birthday (a la que se carga sin ningún asomo de rubor) hasta el díptico formado por Kill Bill, momento en el que se editó este libro, allá por el año 2005 (títulos a los que, por cierto, también desolla sin asomo de culpa).

Y es probablemente este amplio análisis, que ocupa más de la mitad del libro, el que ofrece un punto de vista interesante, ya que Corral no nos ofrece una hagiografía al uso, sino que mete el dedo en la llaga y hurga en algunos mitos sobre Don Quentin que no siempre son acertados: ni sus diálogos han sido siempre brillantes, ni su estilo de montar es original, ni, por supuesto, sus guiones están bien construidos, ocultando muchas veces un montaje discontinuo las deficiencias en la elaboración de la trama.

Su análisis de Reservoir dogs (condimentado con numerosos datos de la génesis del proyecto y del rodaje, que estuvo a punto de llevar a cabo Monte Hellman) ya demuestra que no es oro todo lo que reluce en el enfant terrible del cine de Hollywood de los noventa y, aunque sea de forma forzada, en la primera década del siglo XXI: tras asegurar que la estructura bebe por igual de A sangre fría de Richard Brooks, como de City on Fire de Ringo Lam, de la que literalmente copia toda la secuencia final, Corral acaba afirmando que al menos en una cosa sí es absolutamente original:

"A partir de entonces, Tarantino se convertirá con sus siguientes películas en el mejor descubridor de canciones clásicas de la historia del rock, aprovechándose de sus bandas sonoras numerosos publicistas sin escrúpulos".

Tarantino siempre ha sabido encontrar el enfoque práctico a las cosasEl recorrido por la filmografía, detallado y concienzudo, continúa colocando en su sitio (a decir del señor Corral) títulos tan mitificados como Pulp fiction o Kill Bill, que no salen precisamente bien parados en sus análisis, más allá de la originalidad o no de cada propuesta y, sobre todo, de la autoría de Tarantino... que es puesta en entredicho en más de una ocasión, según los testimonios de sus colaboradores recogidos en distintos medios, principalmente Internet.

Curiosamente, el título menos tarantiniano de todos, Jackie Brown, es el que tiene en mayor estima el autor del libro. Su análisis, menos frío y más pasional que el del resto de títulos, le lleva a la conclusión de que es hasta hoy (hablamos de 2005) su mejor película.

El libro se completa con un repaso a los guiones de Quentin llevados al cine por otros directores (sin escatimar detalles del jugoso enfrentamiento entre Tarantino y Oliver Stone a raíz de Asesinos natos, una película que para Corral es absolutamente odiosa), a sus apariciones como actor (tan malo para Corral como para el resto de los mortales: Tarantino, desde luego, no es actor), a la música en sus películas (incluyendo un detallado recorrido por cada una de las canciones que componen las bandas sonoras editadas) y a sus influencias más notables... otro de los capítulos más "conflictivos" del libro, ya que el autor se empeña en descubrir que la gran influencia de Tarantino (o los grandes plagios) provienen de un cineasta prácticamente desconocido en nuestro país, Seijun Suzuky, quien en los años sesenta materializó una serie de películas de yakuzas psicodélicos. Todo ello sin olvidar otros saqueos de sobra conocidos, como los que Quentin realiza del cine hongkonés de John Woo o de la blaxploitation norteamericana de los setenta.

No sólo de Hong-Kong y Hollywood ha expoliado ideas el bueno de Quentin

Un paréntesis final

Si bien el libro se lee con interés, sirve perfectamente para entrar en el mundo de Tarantino y está ampliamente documentado, la asunción de un punto de vista similar al propio director estudiado tiene un problema difícil de pasar por alto.

El autor del libro se comporta como Quentin y no tiene ningún reparo a hacer una injustificable publicidad de su libro anterior, dedicando toda una página, con cita incluida, a hablar de Hammer: la casa del terror, sólo con la excusa de que Drácula vuelve de la tumba recibió injustos varapalos de la crítica (¡ay, como si fuera la única!), algo que resulta tan gratuito e injustificable como gran parte del cine de Tarantino... quizá el autor quiso ponerse a la altura de su homenajeado incluso en la desfachatez a la hora del autobombo.

Con todo, un documento imprescindible para conocer la trastienda del cine de Tarantino.

Si exceptuamos una pequeña mota en el ojo ajeno, un libro muy útil para ver más claro el cine de Quentin