H. R. Giger, belleza en la oscuridad (de Carlos Arenas)

  15 Abril 2013

Un libro biomecanoide de Carlos Arenas

hr-giger-carlos_arenasLa bibliografía sobre el cine de terror, y más concretamente en su vertiente de monstruos, es amplia, pero sin duda parcial. Uno puede disfrutar de estudios sobre directores (James Whale, Sam Raimi), de amplias y bien ilustradas biografías de intérpretes (Bela Lugosi, Christopher Lee), o incluso de personajes míticos (Drácula, Frankenstein), también es amplia la bibliografía sobre productoras vinculadas al género (Universal, Hammer Films), pero ¿cuántos libros se editan sobre los "hacedores de monstruos"? ¿Cuántos trabajos llegan a las librerías sobre las personas que imaginan qué aspecto debe tener ese ser capaz de quitarnos el sueño desde la pantalla?

Por eso sorprende y se agradece este libro, editado por La Filmoteca de Valencia (o el Instituto Valenciano de la Cinematografía Ricardo Muñoz Suay, que es su nombre completo), centrado en la figura de Hans Rudi Giger, el hombre que creó en 1979 el aspecto de Alien, el octavo pasajero, la mítica película de Ridley Scott.

Como explica en su prólogo la profesora Pilar Pedraza, H. R. Giger, belleza en la oscuridad es un redux de la tesis doctoral que codirigió en 2005 a su alumno Carlos Arenas, un joven no sólo dispuesto a estudiar a Giger, sino también amigo del pintor suizo y, además, convertido con el tiempo en comisario de la primera exposición de Giger realizada en España, concretamente en la Universidad Politécnica de Valencia.

Lo curioso del creador de conceptos como biomecánica, o lo que es lo mismo, la mezcla de texturas mecánicas con seres vivos, es que ha ejercido una gran influencia en el cine fantástico de las ultimas tres décadas, pero su aportación directa y reconocida en los títulos de crédito se reduce apenas a cinco títulos:

-Swissmade 2069, un desconocido experimento underground dirigido por el suizo Fredi Murer en 1968, donde Giger diseñó algunos trajes y elementos del decorado;

-Alien (1979), de Ridley Scott, que permanece como una gran película en todos los sentidos y que fue capaz de cambiar el tono "pacifista" de un cine fantástico donde los monstruos eran tan cordiales como los protagonistas de Encuentros en la tercera fase, línea blanda que culminaría con ET, el extraterrestre;

-Poltergeist 2 (1986), película de Brian Gibson en la que sus diseños fueron malinterpretados en muchos casos por el lujoso equipo de efectos especiales bajo el mando del gran Richard Edlund, aunque permanecen algunas ideas visuales de Giger a la hora de representar "el otro lado";

-Teito monogatari (1988) de Akio Jitsusoji, una aportación japonesa en una época donde Giger era venerado en aquel país y comenzaba a diseñar locales de ocio alternativo. Lamentablemente, algunos problemas con la censura (algo que también sucedió en Europa debido a diseños que algunos consideraban pornográficos) terminaron por hacerle abandonar algunos de sus proyectos en el país del sol naciente, teniendo finalmente que trasladarlos a su querida Gruyères;

hr-giger-carlos_arenas-2

-Species (1995) de Roger Donaldson, una peli con monstruo femenino donde Natasha Henstridge resultaba casi tan atractiva cuando se desnudaba como modelo como cuando se transformaba en un biomecanoide inspirado en pinturas de Giger como Necronomicon o Lilith.

Y aquí finalizan las obras oficiales de Hans Rudi para el cine, aunque es indudable que su nombre debería figurar en los créditos de, al menos, otros dos títulos que utilizan sus diseños y sus conceptos visuales sin pasar por caja:

-Alien 3 (1990) de David Fincher, donde el monstruo original de Ridley Scott ha evolucionado para adquirir mayor velocidad en sus movimientos y una agilidad que le permite incluso correr por los estrechos corredores del destartalado planeta. Giger incluso diseñó materiales originales para el filme pero, al igual que sucedió con otros aspectos, como la dirección (recordemos que Fincher tampoco acabó muy contento con los productores), finalmente decidió retirar su nombre de los créditos... o quizá fueron los dichosos productores quienes se olvidaron de incluirlo. El tema pasó por los tribunales y, bueno, no es de grato recuerdo para el pintor suizo.

-Species II (1999), al igual que sucedió en el tercer título de Alien, esta secuela dirigida por Peter Medak resultó frustrante para Giger porque no se contó con él desde el principio para adaptar su extraterrestre femenino a una forma masculina, por lo que se encontró trabajando sobre la reelaboración que otros técnicos en efectos especiales habían hecho ya de su trabajo:

"Cuando le propusieron el contrato a Giger, Steve Jonson ya estaba trabajando y Giger cree que algunas decisiones importantes referentes a los diseños ya estaban tomadas de antemano cuando él se enroló en el proyecto e incluso tuvo que trabajar de acuerdo a parámetros establecidos. Es decir, Giger tuvo que ver cómo otro diseñador recreaba sus diseños de Sil en Species para crear Eve en Species II. Giger tuvo que reelaborar los diseños gigerescos de Steve Johnson, lo cual fue bastante frustrante... Después de visionar algunas tomas, Giger decidió no tomar parte en los créditos de este film, ya que se sentía ignorado".

hr-giger-carlos_arenas-3

Proyectos no realizados

Curiosamente, muchos trabajos conocidos de Giger lo son sin haber llegado a realizarse, permanecen como títulos de culto que nunca han llegado a materializarse.

En este sentido, destaca el Dune de Alejandro Jodorowsky, proyecto de los años setenta que contaba con gente tan variopinta como Dalí, Moebius o Pink Floyd. También circuló en su día abundante información sobre The tourist y The train, filmes que iba a dirigir Ridley Scott a comienzos de los ochenta, de los que se conservan algunos espeluznantes cuadros pintados por Giger para ayudar a visualizar la puesta en escena.

Otras dos propuestas con un realizador, en este caso el menos conocido William Malone, permanecen en el limbo: The mirror (en los 80) y Dead Star (en los 90).

Más triste, o afortunada, según se mire, es su ausencia en Batman forever, que finalmente dirigió Joel Schumacher de una forma algo cursi (sobre todo si la comparamos con los dos títulos iniciales de la saga, en manos de Tim Burton). Giger diseñó varias versiones del Batmóvil, aunque finalmente no acabó de ponerse de acuerdo con el director... ¿o fue con los productores?

Si obviamos la imposible El condón asesino (Martin Walz, 1995), basada en un cómic famoso en los 90 que no pudo llegar a buen puerto por motivos logísticos (no se puede realizar una película para jóvenes universitarios si a estos les repele la propuesta por considerarla demasiado adulta), queda como gran proyecto inacabado El misterio de San Gotardo, una obra de la que ya se ha publicado un cómic, de la que existe un guión, que cuenta con diseños del propio Giger y que... nunca ha encontrado financiación suficiente para un proyecto en el que los biomecanoides son protagonistas absolutos de la ficción, algo difícil de aceptar en una superproducción en el cine actual, donde los blockbusters veraniegos están formados a partes iguales por diseños de monstruos digitales y jovencitos en permanente pose de modelitos y gestos (véase como ejemplo Transformers y su secuela).

Como se puede comprobar, aunque son numerosos los personajes y paisajes biomecanoides que aparecen en el cine de una forma más o menos encubierta, su aportación final para el cine convencional es escasa, de ahí que Giger haya optado por trabajar en otras experiencias, como los videoclips, los cortometrajes o incluso filmaciones de su propia obra.

Aunque el gran proyecto del suizo en la actualidad es el Museo H. R. Giger de Gruyères, donde poco a poco va recopilando una gran parte de su obra para proporcionar a los visitantes una experiencia única.

hr-giger-carlos_arenas-4

Un libro biomecanoide

Carlos Arenas proporciona abundante información en su libro, incluso reproducciones de algunas de sus obras que confirman la influencia de Necronomicon o Paisaje biomecánico en muchos títulos del cine fantástico moderno.

Como complemento, incluye una entrevista con Giger, en la que éste aporta su propio punto de vista sobre algunos aspectos no sólo de su obra cinematográfica, sino también pictórica o escultórica.

Sin embargo, la dicha no es completa. Como si fuera un mecanoide más, el libro tiene una parte brillante y otra algo más oscura. Da la impresión de que a esta tesis doctoral le ha hecho falta un editor más dado al uso de la tijera, una mano firme externa, poco dada a sentimentalismos, que ayudar a facilitar la lectura del libro final, en el que sobran reiteraciones y se echa en falta una estructura despejada de ramas innecesarias y, ojo, incluso se puede rastrear alguna que otra falta de ortografía en el texto, algo poco justificable en una publicación universitaria.

Una buena poda podría haber convertido Belleza en la oscuridad en una obra emblemática en el campo de la bibliografía sobre "hacedores de monstruos", más amena, de lectura menos engorrosa, sin perder por ello un ápice de seriedad y documentación sobre un personaje fundamental en la imaginería de los géneros fantástico y terrorífico de finales del siglo XX y comienzos del XXI.

Ahora que se cumplen treinta años de Alien, y que el filme de Ridley Scott va a ser homenajeado incluso en el Festival de Sitges, este libro resulta una lectura complementaria muy atractiva, cuyas ilustraciones sirven además para despejar cualquier duda acerca del verdadero autor de la iconografía del monstruo y sus secuelas, pero también de otros pasajes del filme original, como el interior de la nave alienígena o la cámara donde aparecen depositados los huevos del que saldrá ese extraño ser capaz de transmutarse en tres etapas inolvidables: el agarracaras (facehugger), el revientapechos (chest burster) y el alien adulto.

Escribe Mr. Kaplan

Título H. R. Giger, belleza en la oscuridad
Título original H. R. Giger, belleza en la oscuridad
Autor Carlos Arenas
Editorial Ediciones de La Filmoteca, 2008
Lugar y fecha Valencia, noviembre 2008
ISBN 978-84-482-5085-0
Nº páginas 294 páginas
Precio 15 euros
Anotaciones pertenece a la colección Textos Minor, nº 15