El Sur (1983), de Víctor Erice

  10 Octubre 2018

Pasodoble

el-sur-0Primer plano de Estrella. Comienza a sonar una música de acordeón. La siguiente imagen enfoca la silla vacía de Estrella, adornada con el velo y la diadema de la comunión. La cámara retrocede y vemos a la familia de Estrella reunida durante la celebración de la comunión. Estrella y su padre bailan al compás del pasodoble En er mundo, interpretado por un acordeonista. Estamos ante un plano secuencia donde la cámara sigue a Estrella y a su padre mientras bailan, gira con ellos y les acompaña hasta que finalmente vuelve al plano inicial de la silla de Estrella.

El sur (Víctor Erice, 1983) es un filme que establece su relato de una manera fragmentaria. La evolución de la relación entre Estrella y su padre se establece en base a escenas aisladas que, sin embargo, tienen la virtud de conformar un discurso completo.

La escena que hemos descrito nos revela la complicidad entre padre e hija. La niña está pletórica al ver que su padre, a pesar de su marcado anticlericalismo, acude a la iglesia para ver la ceremonia. Por ello ese baile está cargado de significado y al mantener la continuidad (plano secuencia, la mirada entre los protagonistas que nunca se rompe) refuerza la unión entre ambos, estableciendo una tensión a lo largo de casi dos minutos. Dos protagonistas que en esa complicidad hace que permanezcan aislados del resto de los personajes.

El pasodoble, compuesto por Juan Quintero Muñoz y Jesús Fernández Lorenzo, volverá a aparecer en la parte final del filme. Estrella, ahora ya convertida en una joven, acude a una cita para comer con su padre en el restaurante de un hotel. La antigua complicidad entre ellos es sustituida ahora por cierta frialdad. Hablan, bromean, pero en el fondo todo parece rutinario. Cuando la comida toca su fin, vuelve a sonar el pasodoble En er mundo (en la versión musical más tradicional).

La escena está ahora planteada mediante plano/contraplano. Rota la complicidad, la composición de la escena testifica la oposición entre padre e hija. Ya no existe la confabulación infantil que vimos al principio y la fragmentación contribuye a reforzar esa idea. El pasodoble, motivo de celebración, resuena ahora en otra sala contigua ahondando la sensación de pesimismo (son otros los que celebran). La hija abandona la escena y las imágenes muestran la silla vacía de Estrella con el padre, solo, en la mesa.

Ambas escenas, con el tema musical, marcan la relación de los dos protagonistas. En la primera estamos ante el momento máximo de felicidad (a partir del cual la relación se enturbia por un descubrimiento que Estrella hace respecto de su padre); y la última, mucho más triste, marca el final de su relación pues se nos indica que ésta es la última vez que Estrella verá a su padre con vida. El tema musical, punto de conexión entre ambas escenas, no hace más que evidenciar esa situación cambiante.

Un pasodoble que enfrentado a las imágenes de Erice es capaz de ir más allá de su propio significado musical. Una obra de un compositor, Juan Quintero Muñoz, que terminó siendo también uno de los autores de música del cine más conocidos del cine español tras la Guerra Civil a través de sus trabajos para directores como Juan de Orduña, Luis Lucía o Rafael Gil.

Escribe Luis Tormo

 

   

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