2001: una odisea del espacio (2001: A Space Odissey, 1968) de Stanley Kubrick (2)

  23 Agosto 2018

La máquina: La muerte de Hal 9000

2001-200bLa máquina como ayuda, compañera o sustituto del ser humano aparece en muchas películas de ciencia ficción. E incluso como elemento importante en obras sobre anticipación o visiones deshumanizadas de la Humanidad.

En 2001 aparece adquiriendo el papel de coprotagonista una insólita máquina: Hal 9000. No es un robot al uso, como lo era el simpático Robby de Planeta prohibido (1956), que luego aparecería en otras películas o series de televisión; ni siquiera se asemeja a, los posteriores, R2-D2 y C3-PO, esa especie de «el gordo y el flaco», que aparecen en la serie de La guerra de las galaxias. Ni siquiera sigue las tres leyes de la robótica que promulgara Isaac Asimov en sus libros sobre robots.

Su mayor semejanza en cine la tendríamos que buscar en Metrópolis o Tiempos modernos, en cuanto a elemento de dominio y ordenador de los seres humanos, y en el hecho de ser un ojo (o algo) que todo lo ve que actúa desde su visión privilegiada (sin ser máquina en sí misma).

Hal 9000 es, en realidad, una supercomputadora que controla la nave y a los ocupantes de acuerdo a unas órdenes precisas, tiene una misión que cumplir. Nada puede impedir esa misión y para eso está programada. Su ojo todo lo ve, su cerebro todo lo computa para saber cómo hay que actuar. Hal está por encima de los astronautas. Es el único que conoce la misión que se debe llevar a cabo. Su inteligencia es superior a la de cualquiera persona. Gana al ajedrez a sus contrincantes, maneja la nave.

Hal 9000 es la máquina perfecta… hasta que descubre que David, el único astronauta que queda en la nave, duda de la (desconocida) misión que se le ha encomendado. La máquina entonces reacciona de acuerdo a su programación: la misión es lo primero.

Y nadie mejor que ella pueda llevarla a cabo al carecer de cualquier sentimiento. Busca la verdad encomendada sin tener en cuenta películas, sentimientos, miedos…

El hombre se enfrenta a la máquina y consigue desconectarla. Entonces se produce otro momento grandioso (entre los muchos que tiene el film): la muerte de Hal 9000, la máquina.

Asistimos a una agonía humana. Los recuerdos del momento en que fue creado afloran en los cables (las venas) que alimentan el  computador central (el cerebro). Y van muriendo poco a poco, lastimosamente, sin tener clara la razón de ello, porque al fin y al cabo Hal estaba programado para, contra viento y marea, cumplir una misión que en ese momento estaba en peligro.

Escribe Adolfo Bellido López

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