2001: una odisea del espacio (2001: A Space Odissey, 1968) de Stanley Kubrick

  28 Julio 2018

La evolución: una elipsis prodigiosa

2001 10Sobre la grandiosa, en todos los sentidos de la palabra, película de Kubrick sobrevuela Nietzsche, algo que dejó claro desde el momento, aunque se pudiera basar en ella, que decidiera no utilizar la estupenda música que para la película había compuesto Alex North —y que Jerry Goldsmith grabó tres décadas después como homenaje a uno de sus maestros— y la sustituyera por la composición clásica Así hablaba Zaratustra de Richard Strauss (no es la única música clásica que se puede escuchar en el filme, caso, por ejemplo, de El Danubio azul).

Zaratustra, inspirado en Zoroastro, profeta persa fundador del mazdeísmo o zoroastrismo, es el personaje del que sirve el filósofo Nietzsche para exponer sus ideas en uno de sus libros más famoso: Así habló Zaratustra. La obra sinfónica de Strauss alude, pues, al libro y al filósofo. Es el primer referente que utiliza Kubrick, pero no el único, sobre Nietzsche.

Los primeros momentos del filme, excelentes, nos llevan a asistir al nacimiento del mundo, a la existencia de homínidos, su vida en grupo, sus miedos (sobre todo a un cielo sin luna en cuya oscuridad podrían ser atacados) y, al fin, su encuentro con el saber, debido o comunicado por una entidad superior dispuesta a difundir el cambio entre las razas inferiores (el célebre monolito).

Cuando ese encuentro ocurre, el jefe de la tribu toma un hueso de un animal muerto. Lo sopesa, lo mira para golpearlo furiosamente contra los huesos de alrededor. Ha aprendido lo que se debe hacer. O de otra manera, en él se ha producido el primer acto evolutivo: el paso del mono al hombre.

Por eso en la escena siguiente el jefe y su grupo, con los elementos que acaban de descubrir como armas de defensa, pasarán a enfrentarse a sus enemigos. La idea de este acto es pareja a la expuesta por Nietzsche: un mono cae al suelo y en vez de seguir su camino se para mirando lo que ha provocado su caída: surge un pensamiento, una reflexión. Se ha producido la evolución.

En 2001: una odisea del espacio, cuando tiene lugar el primer momento/acto reflexivo del mono, su victoria frente a la otra tribu, arroja el hueso a lo alto produciéndose la más hermosa elipsis que el cine nos ha dado. En sus giros, el hueso se convierte en una nave espacial. En un instante se ha pasado por toda la PreHistoria e Historia de la Humanidad para conducirnos al más allá, a un etapa desconocida. Se ha obviado todo lo que se conoce.

Todo lo que ha llevado desde el primer acto/pensamiento consciente a la frontera con la puerta que se abrirá a un nuevo mundo. Es uno de esos momentos estelares de la Historia del cine, difícil de olvidar, propio de la gran e imperecedera película que es esta sinfonía sobre el Universo.

Escribe Adolfo Bellido López

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