Columbus (Columbus, 2017) de Kogonada

  17 Marzo 2018

Un movimiento para el inicio

columbus-0Antes de que Kogonada realizara Columbus ya era conocido por sus montajes en los que analizaba el uso de la técnica cinematográfica en diferentes autores. Este aprecio por el valor de la puesta en escena lo traslada a su opera prima y la composición escénica del plano se convierte en el soporte básico para narrar la relación de dos personajes que se encuentran en un momento decisivo de sus vidas.

En el inicio del filme el relato alterna de forma paralela la situación de ambos. No sabemos demasiado de ellos, pero se intuye el malestar que les supone permanecer en ese lugar. Ella está aplazando su traslado para continuar sus estudios y él permanece anclado a la ciudad para atender a un padre con el que mantiene una relación distante.

En principio son personajes muy distintos por su origen, por su procedencia y por su nivel social. Es por ello que la primera escena en que se conocen destaca no por la conversación, que no pasa de ser unas primeras palabras hilvanadas a modo de presentación, sino por la elección formal escogida por Kogonada.

Casey (Haley Lu Richardson) está fumando mientras ve a Jin (John Cho) que habla por un teléfono móvil en un jardín de un edificio. Les separa una reja que delimita ambos espacios. Cuando Jin termina su conversación, Casey se dirige a él, comenzando el diálogo. Hasta ese momento de la película, la cámara ha permanecido fija, siendo el juego interior del plano (objetos, encuadre, movimiento de los personajes) el elemento principal empleado para la narración.

Sin embargo, al iniciar Jin el movimiento y acompañarle Casey desde el otro lado, la cámara les sigue en un suave y cadencioso travelling que remarca dos cosas.  En primer lugar, nos indica la separación, la barrera, la distancia entre ambos, pues la reja establece una clara separación entre dos personajes que a priori son muy diferentes.

Pero frente a la separación visual, contradictoriamente, el travelling los va uniendo manteniéndolos en el encuadre. Por lo tanto, el segundo aporte de esa elección formal es acompañar a los personajes uniéndolos hasta romper esa barrera. Y además es muy destacable formalmente pues, como ya hemos indicado con anterioridad, la cámara ha permanecido fija, con lo cual, el movimiento llama la atención e implica un significado. Quizá estos personajes no sean tan lejanos. Puede que cada uno, arrastrando el peso de su pasado, esté ante una situación en la cual tenga que decidir cómo afrontar su futuro.

El movimiento de la cámara termina cuando esa reja metafórica que los separa se acaba dejando a ambos personajes unidos en la puerta. Ahora ya no hay separación. Jin está más elevado, permaneciendo en un plano superior, pues no deja de ser un hombre que acumula, por edad y trayectoria, una mayor experiencia que Casey; pero ahora ya no hay una barrera entre ellos. Un simple movimiento de cámara aporta un mayor significado al texto del guión.

La siguiente escena ya los muestra juntos, hablando de la arquitectura de la ciudad. Todavía no sabemos qué evolución tendrán ambos personajes, pero parece que dentro de su aislamiento, de una cierta soledad interior que los dos practican, han encontrado un nexo que les permite iniciar una relación amistosa, habilitando cauces comunes en su recorrido vital.

Escribe Luis Tormo

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