Instinto básico (Basic Instinct, 1992) de Paul Verhoeven

  07 Noviembre 2016

El interrogatorio

instinto-basico-0En una sala plagada de policías, lo que ya es claramente una elección estética para enfatizar que vamos a presenciar algo extraordinario, pues los interrogatorios policiales no suelen ser multitudinarios, la protagonista a la que da vida la volcánica Sharon Stone se sienta sola para enfrentarse a una de las secuencias en una comisaria más extrañas del cine.

En principio, Verhoeven nos sitúa en un doble punto de vista alternativo, el de unos policías que actúan más como clientes de un club de striptease, y la turbadora presencia sexual de Sharon Stone, que se mueve en la silla con las maneras de, en efecto, una bailarina de striptease. Doble juego el de desvestirla físicamente con la mirada, ¿la del director?, ¿la de los policías?, ¿la nuestra?, y desvestirla psicológicamente tratando de sacarle una confesión sobre el asesinato de su amante.

Todo se mantiene en el estricto espacio de un local donde el sexo se hace protagonista y desaparece la estética, en realidad bastante anodina, de una comisaría real. La luz que utiliza el director de fotografía es muy metálica, fluorescente, a la vez que un tanto apagada, para dar esa sensación de lubricidad que necesita el entorno. La cámara corre inquieta de la mirada y el cuerpo de Sharon Stone a la lasciva presencia de los policías. De hecho, las preguntas son irrelevantes, el interrogatorio en sí mismo resulta intrascendente para la resolución del asesinato.

Se trata de un juego erótico entre Sharon Stone y unos machos dispuestos a devorarla con los ojos, que ya saben de sus dotes eróticas, y quieren presenciar lo que ella, ¿Verhoeven?, nos ofrece a nosotros, espectadores masculinos, y a los policías: su sexo, en ese inquietante y lascivo cruce de piernas, en todo punto innecesario si de lo que se trata es de mostrar la inteligencia de una mujer a la que se presupone un alto coeficiente intelectual; pero del todo congruente con una película donde el poder sexual del patriarcado explica las relaciones entre hombre y mujer, esta última objetivada como mero reclamo sexual.

Secuencia que condensa todo el cine de Verhoeven, que mantiene las constantes de acción, sexo y violencia de su cine, en este caso una violencia psicológica y sexual contra una mujer acorralada en una interrogatorio-striptease. Quizás no sea su mejor secuencia —ésta habría que buscarla en su obra maestra Desafío total (Total Recall, 1990)—, pero sí una de las que han quedado en la retina del público masculino para la posteridad.

Escribe Víctor Rivas

instinto-basico-1 instinto-basico-3
instinto-basico-2 instinto-basico-4
instinto-basico-5 instinto-basico-6