Carol (Carol, 2015) de Todd Haynes

  26 Septiembre 2016

Créditos iniciales: la idea del filme en breves minutos

carol-0Pantalla en negro. Comienzan a desfilar los letreros de crédito. Sonido en off de un tren parando. Desde un altavoz se indica a los viajeros que no abran las puertas ni se apeen sin que el tren se haya parado. El negro de la pantalla da paso a un primerísimo plano de una especie de verja. La cámara retrocede ampliando el objeto, luego inicia un movimiento sobre el citado objeto hasta mostrar pies de personas, caminando. La verja —ahora se ve claro— es un respiradero del metro. El movimiento de la cámara prosigue. Asciende para poder ver la salida de los viajeros del metro por una de sus puertas. Diversas personas tapan, en su caminar, la cámara que va ascendiendo por encima de las gentes. Contemplamos una calle: personas andando rápidas por la acera. Algunas con paraguas (incluso alguien lo lleva abierto). Por la calzada circulan coches con los faros encendidos. Es de noche. La cámara sigue (a distancia) a un hombre que atraviesa la calle: un viajero del metro. Se detiene delante de un puesto de periódicos y toma uno. Dobla una esquina. La cámara —siempre en ese seguimiento a distancia— asciende para mostrar el sitio donde entra: una especie de bar restaurante. Se produce el primer corte de la secuencia (han trascurrido dos minutos). Dentro del lugar saludará al camarero y le dejará el periódico mientras pide un doble. Su vista —la cámara sigue su mirada— va recorriendo el lugar. Observa a quienes sentados comen  o toman un café. Ahora camina por el local. Detrás de una columna cree reconocer a una mujer que se encuentra de espaldas hablando con otra. Los créditos han terminado. Sí, es Therese. La saluda. Su acompañante es Carol.

En esta secuencia inicial han quedado explicadas muchas cosas: la ciudad (reconocimiento de en donde nos encontramos: Nueva York), los años en los que tiene lugar la acción (vestidos, coches… nos trasladan a los  años cincuenta), la presentación de las protagonistas y… la idea base del filme, siendo la verja/respiradero y el tren elementos esenciales de la narración.

La verja (marcando además un espacio bajo tierra) representa el aplastamiento de unos seres que necesitan salir a la superficie para poder respirar. O dicho de otra manera: se trata de una sociedad aplastada, necesitada de libertad. Años difíciles en los que la opresión, las normas sociales —y no sólo— son fuertes, rígidas. La película seguirá el proceso de liberación de Therese.

El tren, por su parte, presente en varios momentos del filme, muestra la necesidad del movimiento frente al estatismo (reafirmado por el continuo movimiento de cámara en ese inicio): capacidad de salir, buscar una forma de liberación, una vida distinta. Movimiento frente a estatismo, una manera de representar la forma de escapar de la prisión a la que la sociedad condena a unos personajes, quizá, por ser distintos.

Todo ello —tan poco y tanto: la búsqueda de la libertad individual y social— es el hilo conductor de este excelente filme, cuya idea general queda resumida magníficamente en la escena inicial de los créditos.

Toda una lección de cine.  

Escribe Adolfo Bellido López 

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