Berlinale, 65 Festival Internacional de Berlin (3): a mitad camino

  22 Febrero 2018

Mejor las paralelas que la sección oficial

transitLlevamos bastantes días de festival y nunca antes había tenido la impresión tan fuerte como en esta edición de que las películas más interesantes había que buscarlas en las secciones paralelas. Sin embargo, a partir del quinto día ha habido como un pequeño punto de giro y el interés de las películas a competición ha subido.

Incluso un director tan atractivo para mí como Christian Petzold me ha desencantado con su película Transit. En ella, el espectador permanece pegado al personaje de Georg, un refugiado alemán que huye a Marsella para poder emigrar a México. No sabemos muy bien, ni en qué contexto de crisis, ni en que época surge la historia. Lo que si se nos muestra es que debido una casualidad, más que a una intencionalidad, Georg tomará la identidad del escritor Weidel. La mujer de éste busca incansablemente a su marido sin perder la esperanza y en un momento de la historia Georg y ella acaban por encontrarse.

El tipo de narratividad de la que hace uso Petzold nos impide saber la época y el contexto en los que la historia transcurre. La voz en off de Georg llega a ser mucho más que un narrador omnisciente. El uso de este tipo de recursos narrativos hace que para mi Transit deje de ser una historia cinematográfica para pasar a una marcadamente literaria e incluso auditiva por el abuso de los recursos sonoros. La voz en off nos focaliza a los personajes al modo de la más pura tradición del audio libro. Es decir, va guiando al espectador entre los diferentes escenarios descontextualizados del film.

Otra película de competición con la que no conecté fue Dovatlov, realizada por Alexey German jr.  Este realizador ganó en el 2015 el Oso de plata por la mejor aportación artística por su anterior film, Under electric clouds.

Dovlatov posee planos y secuencias ensoñadoras donde los personajes entran y salen a medida que su camino se intersecciona con el del protagonista. La puesta en escena y la planificación de cámara es original, pues a través de esos preciosos planos-secuencia podemos acercarnos más a la atmósfera y al sentir de los personajes de esos años.

Al mismo tiempo y aunque parezca contradictorio Dovlatov es un film que me resulta opaco. No hay mucho que me acerque a esos personajes, tampoco a sus actitudes en la vida. La historia se desarrolla en 1971, durante seis días de la vida del escritor Dovlatov, tan incomprendido en aquellos años como desconocido. Éste, a pesar de sus grandes dudas, mantendrá su integridad artística y no escribirá para la complacencia del estado. Entre las idas y venidas de Dovlatov se dan conversaciones sobre los grandes literatos rusos vistos desde la clase trabajadora y reflexiones sobre la fidelidad a la obra autorial.

Eva, película realizada por Benoit Jacquot, fue para mí desde el principio un proyecto fallido pues no entendí la necesidad de realizar una nueva versión de esa misma película ya realizada de manera tan sugestiva por Joseph Losey en 1962. Hasta ahora es una de las películas que menos ha gustado del festival dentro de la sección de competición.

Este año es la primera vez desde la creación del festival en que se pueden ver cuatro películas alemanas a competición. A pesar de que soy una apasionada del cine alemán, ninguna de las películas me llamó mucho la atención.

La peor con distancia para mí fue 7 Tage in Entebbe (7 días en Entebbe) interpretada entre otros por Daniel Brühl. Se trata de una revisión, un poco dudosa en su intencionalidad, sobre el drama del secuestro del avión de Air France en 1976 a manos de un grupo palestino y de dos jóvenes «idealistas» alemanes pertenecientes a la R.A.F. (fracción del ejército rojo). La «espectacular» liberación tendrá lugar en Uganda y será ejecutada por un operativo especial del ejército israelí. El film hace casi de esos terroristas alemanes unos héroes fallidos e idealistas.

Pero basta de hablar de películas con las que no tuve ningún tipo de conexión (es decir, muchas de la sección de competición) y pasemos a hablar de las películas más interesantes que hemos podido ver hasta estas fechas.

cobain

La película Cobain de la realizadora holandesa Nanouk Leopold, presentada dentro de la sección de Generación, es mucho más que la historia de la lucha de un adolescente creciendo en un mundo adulto, es una película muy bella cinematográficamente hablando.

Cobain es un joven adolescente proveniente de un hogar roto (si es que se puede decir que alguna vez haya tenido un hogar) y aunque Cobain se nos muestra en un principio como un personaje inaccesible, la mirada de la directora compensa esto creando un balance al acercarse «cinematográficamente» a este personaje. Muy al estilo visual del mejor John Cassavetes, Nanouk Leopoldo no establecerá ningún juicio moral sobre los personajes, sino que dejará que la cámara vaya guiando al interior de este adolescente, a su preocupación por su madre y a la idea de responsabilidad que se da entre ambos personajes.

Otra película que me ha fascinado ha sido Madeline’s Madeline dentro de la sección Forum. Esta película, escrita y realizada por Josephine Decker, fue seleccionada para la sección de competición del reciente festival independiente de Sundance.

Es fascinante ver cómo la exploración que se puede llegar a realizar con los actores para construir algo juntos, usando la improvisación, se puede adaptar tan poderosamente al lenguaje cinematográfico. ¿Cómo planificar la luz, el uso de la cámara o cómo transmitir el interior de una idea o conflicto del personaje, incluso proviniendo del mundo de la escenificación teatral en algo tan cinematográfico?

Josephine Decker, junto a su operadora de cámara Ashley Connor y la increíble actuación de la joven actriz Helena Howard exploran de manera fascinante la combinación de estos aspectos.

Escribe Laura Bondía

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