Festival de Cine Español de Málaga 2007

  16 Febrero 2008

Diez años de cine español en Málaga
Escribe María Sánchez González

malaga_1.jpgEl pequeño escaparate por el que comenzó a asomarse el cine español en Málaga hace ya una década, en 1997, se ha convertido hoy en uno de los principales eventos de exposición y comercialización de nuevas producciones de habla hispana. Fiel a su espíritu, lo cierto es que cada año el Festival de Cine de Málaga cuenta con más medios económicos, técnicos y humanos. Y eso se ha notado en esta décima edición, en la que ayuntamiento y demás organismos y empresas implicados parecen haber tirado, como suele decirse, la casa por la ventana. No hay que dejar de tener en cuenta, además, que la candidatura de la ciudad como capital europea de la cultura para 2016 está a la vuelta de la esquina, y qué mejor ocasión que el festival para demostrar que Málaga está preparada para acoger un evento de estas características.

Su fecha, como viene siendo habitual en las últimas ediciones, se ha vuelto a adelantar para facilitar la posterior distribución y exhibición de las producciones que pasan por él. En esta ocasión, se ha elegido la semana del 9 al 17 de marzo, una fecha que, aunque ha evitado las lluvias del año anterior (ya dice el refrán que en abril…), ha supuesto cierta pérdida de atractivo para los participantes y asistentes que venían buscando el típico calorcito de la Costa del Sol y las ya tradicionales veladas y fiestas nocturnas a la orilla del mar.

Pero hablemos de cine, que de eso se trata. Bajo un cartel minimalista diseñado por un diseñador de la tierra, David Delfín, el Festival ha apostado este año por una imagen sobria, alejada del colorismo de ediciones anteriores, y por centrar sus esfuerzos y recursos en la Sección Oficial de Largometrajes, la de mayor relevancia en cuanto a público y cobertura mediática, y en la que se han proyectado 16 películas españolas de ficción de reciente producción, 14 a concurso y otras 2 como parte de las galas de inauguración y clausura.

mezcal.jpgMás allá, en la sección Territorio Latinoamericano han participado una decena de producciones, también recientes e inéditas, de América Latina. Cabe destacar, entre ellas, Mezcal de Ignacio Ortiz Cruz, que obtuvo el Premio a la Mejor Película, o la comedia I love Miami de Alejandro González Padilla, donde podemos ver a un Fidel Castro interpretado por un sobresaliente Juan Luis Galiardo despojado del mito que huye en balsa a Miami ante un atentado en la isla y a la propia hija del dictador cubano, Alina Fernández Revuelta, que interpreta su personaje.

Otra de las secciones que viene cobrando mayor fuerza desde que se incorporara al certamen hace un par de ediciones es la dedicada a los Documentales, compuesta por 18 títulos que han venido a demostrar el buen momento por el que atraviesa el cine de no ficción.

Curiosamente, dos de los más destacados, Goodbye America, producido por Elías Querejeta y dirigido por Sergio Oksman, y La silla de Fernando, dirigido por Luis Alegre y David Trueba, tienen un nexo en común. Narran, a modo de conversación en primera persona, las implicaciones en movimientos políticos o las ideas sobre la política, la sociedad, la guerra e incluso el cine de dos actores veteranos: Al Lewis, conocido por protagonizar al abuelo de La familia Monster y que falleció el pasado año, y el español Fernando Fernán Gómez, respectivamente. Merece también la pena Yo presidente, de Mariano Cohn y Gastón Drupat, premiado con la Biznaga de plata de esta sección, un documental cargado de ironía donde los presidentes argentinos hablan a la cámara sin tapujos sobre su mandato y el país.

alfredo_landa.jpgAdemás, los amantes del cine de siempre han podido ver películas de los actores a los que se ha concedido el Premio Málaga: Carmen Maura y Alfredo Landa, quien recordó ante los medios lo mucho que ha cambiado el cine español en los últimos tiempos y protagonizó una emotiva gala en la que, además de recoger su galardón, anunció su retirada como actor. Una decisión, según sus palabras, sopesada y motivada por sus ganas de saborear la vida con los suyos, y que hizo pública cerca del Torremolinos de las suecas donde rodó una de sus primeras películas como protagonista.

El toque vanguardista lo ha aportado Bigas Luna, cuya filmografía completa ha sido proyectada dentro de la Retrospectiva dedicada este año al cineasta, que recibió el premio en reconocimiento a su trayectoria acompañado de un buen jamón en una gala en la que exaltó todos los placeres del Mediterráneo.

Asimismo, el espacio ZonaZine, el más visitado por el público joven, ha vuelto a albergar las expresiones de música e imagen más creativas y arriesgadas, con video-clips, cortometrajes, videocreación y largometrajes a concurso de formatos y lenguajes narrativos menos convencionales.

Fuera de la pantalla

bigas_luna.jpgParte de estas actividades se han desarrollado en edificios emblemáticos malagueños, como el Museo Picasso o el Cine Albéniz, ambos situados en la calle Alcazabilla, una de las más concurridas de la ciudad y que se ha convertido en la semana del certamen en un escenario en el que han podido verse DJs, conciertos y proyecciones. Del mismo modo, la Plaza de la Merced ha acogido, además de una exposición fotográfica conmemorativa de esta décima edición, la propuesta cultural ZonaZine Lounge, dirigida, según la organización, a cinéfilos y sibaritas del delay, y donde, además de música, se ha desarrollado una feria comercial de productos tecnológicos de última generación –como videoconsolas– que han conseguido atraer a los más pequeños.

Fuera de estos espacios, exposiciones y montajes audiovisuales, como los dedicados a los carteles de cine de Jano o a la obra de Bigas Luna, clases magistrales (entre ellas la ofrecida por dicho cineasta), coloquios y puntos de encuentro en los que han participado profesionales y estudiosos del séptimo arte o foros de presentación de proyectos cinematográficos en curso.

Más proyección y recursos

También, como en años anteriores, la promoción y comercialización de parte de estos proyectos y de otros se ha realizado en mercados audiovisuales como Mercadoc (Mercado del Documental Español e Iberoamericano), Málaga Screenings (Mercado del Largometraje Español), TV Market (Mercado de la ficción y animación españolas para televisión) o Málaga Audiovisual, con la representación del audiovisual de Málaga en Mercadoc y Market Screenings.

A este último, celebrado del 15 al 17 de marzo, han asistido cerca de doscientas personas acreditadas, 68 compradores inscritos de 30 países y 53 empresas vendedoras, según datos oficiales, que superan los de la pasada edición, al igual que las cifras de visitantes (105.620, teniendo en cuenta los asistentes a actividades paralelas), de espectadores de las salas de proyección (61.000, un 22% más que el pasado año) y de periodistas acreditados, cerca de un millar, con el consecuente aumento de difusión pública del festival incluso en medios de diversos países.

emiliano_otegui.jpgHay que sumar, además, otros factores que han aumentado la proyección internacional del evento, como la asistencia de cineastas de reconocido prestigio internacional, como Alejandro Aménabar (no como concursante, por suerte para muchos, sino como invitado –como lo hiciera hace cinco años durante el homenaje a José Luis Cuerda, también presente–) a la gala de entrega del premio Ricardo Franco, concedido a Emiliano Otegui, productor de todas sus películas.

También ha contribuido a ello la apuesta por coproducciones internacionales en versión original como Anastezsi, dirigida por Miguel Alcantud y protagonizada por Derek Jacobi y Ángela Molina, que pasó por la sección oficial a concurso sin pena ni gloria, o Four last songs, de Francesca Joseph y que cuenta con actores de talla de Marisa Paredes, proyectada en la sección de clausura.

En la gala de entrega de premios que precedió a dicha proyección también quedó patente el afán de los organizadores de celebrar por todo lo alto este décimo aniversario. Conducida por el actor y humorista que presentó este año la ceremonia de los Goya, José Corbacho, y que hace un par de ediciones arrasó en el certamen con su opera prima como director, Tapas, contó con un mayor despliegue técnico y humano que en otras ocasiones. Más rostros conocidos en la alfombra roja y en el escenario, y una puesta en escena más cuidada y ensayada han convertido al festival, definitivamente, en el hermano pequeño de los premios de la Academia y en la segunda cita más importante, tras éstos, del cine español. La propia Ángeles González Sinde entregó uno de los premios y volvió a defender la producción audiovisual nacional.

Cuestión de variedad o de calidad

Si el Festival de Málaga tuviera que juzgarse atendiendo a la amplitud de su oferta saldría, sin duda, mucho mejor parado que si nos ceñimos a evaluar objetivamente el nivel de las producciones que por él han pasado en su décima edición.

Como ha venido sucediendo otros años, y pese a la variedad de formatos y estilos y el trabajo de los distintos comités encargados de seleccionar las cintas, de nuevo parte de las que han pasado por él dejan bastante que desear, o al menos no han estado a la altura de lo que público y prensa esperaban.

lola_la_pelicula.jpgHa sucedido, así, con películas fuera de concurso, como la que inauguró el certamen, Lola, la película, de Miguel Hermoso, un biofilm sobre la vida de Lola Flores cuyo mayor acierto está en la elección de la actriz protagonista, Gala Évora, por su gran parecido con “La Faraona”; o con la que se proyectó a continuación de ésta, anunciada en el programa como “La película sorpresa”, un reclamo que no tuvo demasiado éxito a juzgar por la escasa confluencia de público en el Teatro Cervantes y por los comentarios de éste a la salida y de la propia prensa.

La cinta, que resultó ser Un millón de amigos, está protagonizada por el humorista Javier Jurdao y dirigida por Fernando Merinero, una película, como apuntó, de naturaleza “viva” y experimental, rodada sin ningún orden y que narra, combinando técnicas de documental y ficción, la vida de este personaje real que, después de trabajar como guionista para exitosos programas televisivos y de residir en una zona selecta de Madrid, decide salir del sistema y demostrar que se puede vivir mejor sin dinero. Al margen de su calidad y de que la pregunta que plantee resulte, a priori, interesante (“¿Es mejor tener un millón de euros o un millón de amigos?”), merecía, por su especial naturaleza, estar más en la sección de Zonazine que en esta sección oficial. Así pues, más que sorpresa, un chasco.

Palmarés: respaldando a nuevos talentos

Lo de apadrinar nuevos talentos se está convirtiendo ya en una tradición en el festival de cine de Málaga, a juzgar por el palmarés de la sección oficial de Largometrajes de esta décima edición. Pese a la presencia de directores consagrados, han vuelto a triunfar, como en años anteriores lo hicieran, entre otros, Daniel Sánchez Arévalo con Azuloscurocasinegro, aquellos noveles que en su día despuntaron en el mundo del cortometraje y cuyas óperas primas son las de mirada más personal de entre las que han participado.

bajo_estrellas.jpgSucede así con Bajo las estrellas, que se hizo con el principal galardón, la Biznaga de oro a la mejor película. Basada en la obra El trompetista del Utopía de Fernando Aramburu y producida por Fernando Trueba, su director y guionista, Félix Viscarret, recibió también la Biznaga de plata a la mejor dirección y el Premio Alma al mejor guionista novel, mientras que Alberto San Juan, encargado de dar vida al protagonista, fue premiado como mejor actor.

Otra ópera prima, Concursante, de Rodrigo Cortés, una película original y bastante aclamada en el certamen, consiguió finalmente el Premio de la crítica y el de mejor fotografía.

No tuvieron tanta suerte los hermanos Tristán y David Ulloa, que también se estrenaron como directores con Pudor, una cinta dramática sobre la incomunicación familiar que se situaba entre otras las favoritas pero que finalmente sólo consiguió el premio de mejor actriz para su protagonista, Elvira Mínguez, galardonada, con ésta, dos veces en el festival malagueño (la primera hace dos años por Tapas de José Corbacho y Juan Cruz).

cafe_solo_con_ellas.jpgAl otro lado, el también debutante Álvaro Díaz Lorenzo consiguió hacerse con el premio del público por la comedia Café solo o con ellas, dirigida –como lo hiciera en su día Al otro lado de la cama– al público más joven... con la diferencia de que ésta no pinta tan bien en taquilla, a nuestro entender, como la que fue la ópera prima de David Serrano. Lo cierto es que Díaz Lorenzo, que también consigue, aunque con menos presupuesto y originalidad, hacer reír al público, lo ha tenido fácil, al predominar este año los dramas en la sección oficial, un género que no suele hacerse con este galardón.

Salvo ésta y escasas excepciones, el cine que hemos podido ver en esta edición y que ha premiado el jurado ha estado, en general, mucho más preocupado por contar historias que por aspectos comerciales: un cine artístico y cercano, que apuesta no sólo por directores noveles, sino también por actores y actrices jóvenes, como Verónica Echegui, conocida por su papel en Yo soy la Juani y premiada en el certamen como mejor actriz de reparto por El menor de los males.

Así pues, pese a sus carencias, muchas de ellas propias, por qué no reconocerlo, de nuestro cine, el décimo festival de Málaga ha dejado, un año más, un buen sabor de boca al público asistente y, sobre todo, un balance esperanzador, puesto que, como manifestara su director, Salomón Castiel, durante la rueda de prensa del palmarés, hoy por hoy el certamen se ha convertido en el “espejo de futuro del cine español”.

Lo mejor de esta edición 

Lo peor de Málaga 2007

La variedad de formatos y géneros de las películas proyectadas y la diversidad de los homenajeados, que muestran que en el cine español hay sitio para todos.

La presencia de directores noveles en las secciones a concurso, muchos de ellos galardonados, con lo que el Festival continúa su tendencia de apostar por nuevos talentos y darlos a conocer al público.

El apoyo por parte de cineastas consolidados que han colaborado en la organización, han presentado en éste sus trabajos o han asistido como invitados.

La creciente apuesta por traspasar las pantallas y lo puramente cinematográfico y convertir la ciudad en espacio cultural y de ocio durante la semana del certamen. 

La película sorpresa fuera de concurso en la sección oficial de largometrajes, que por su naturaleza no merecía formar parte de esta sección, además de la escasa calidad de algunas de las cintas que han pasado por el festival.

El adelanto de horarios de los pases oficiales el Teatro Cervantes, puesto que con ello ha perdido en presencia de público y de medios en la alfombra roja.

El aumento de precio de las entradas al Teatro Cervantes, tanto de los pases de largometrajes como sobre todo de las galas, de modo que frente a años anteriores, el público joven y aquellos que no tenían invitaciones se han tenido que marchar a otras salas de proyección más asequibles y ver las películas con demora.