14 Mostra Internacional de Films de Dones de Barcelona

  12 Diciembre 2006

Escribe Daniela T. Montoya

Mostrar la realidad que afecta a las mujeres es el reto que persigue desde hace 14 años la Mostra Internacional de Films de Dones. Mostrar la imagen grotesca con que se parodiaba a las feministas, mostrar los sufrimientos que padecen las mujeres en las guerras provocadas por los hombres, mostrar las mutilaciones y vejaciones a las que son sometidas a causa de la violencia machista, mostrar la explotación de las mujeres en un contexto de globalización económica, mostrar la privación de libertad provocada por el contexto socio-cultural en el que se hallan. Pero también mostrar los cambios logrados tras décadas de lucha, mostrar sin tapujos sus deseos y angustias, mostrar su perseverancia por hacer prevalecer sus derechos, mostrar el humor con que afrontan las dificultades. En resumidas cuentas, hacer visible (y denunciar, llegado el caso) la realidad a la que deben enfrentarse las mujeres de diversa condición social y procedencia.

Tras celebrarse durante cuatro años en los cines Verdi de la capital catalana, el certamen regresó de nuevo a la Filmoteca de Cataluña, a excepción de la proyección inaugural, que tradicionalmente se celebra al aire libre en una plaza popular del barrio de Gracia, y que este año ha corrido a cargo de la película Maquinápolis. Realizada por Vicky Funari y Sergio de la Torre en Tijuana, este documental montado a partir de las grabaciones realizadas por las propias obreras, denuncia las precarias condiciones de vida en que trabajan en las maquilas (fábricas multitransnacionales), surgidas a la sombra de la globalización desenfrenada. Esta película inaugural ya puede darnos una idea de la línea que ha caracterizado la Mostra de este año, rechazando el victimismo para optar por la faceta más luchadora de la mujer actual, cuestionando las certezas sobre la que se sustenta la realidad a la vez que analizar las posibilidades que tiene el medio audiovisual para incidir en la realidad (y no sólo reflejarla), y la tendencia a mostrar casos de viva voz (con un claro predominio del documental) en un mundo globalizado.

Entre el 8 y el 18 de junio la Mostra proyectó una selección de películas de ficción y documentales más relevantes de la actualidad internacional, agrupados en la sección Panorama, donde se puedo ver la última película de una de las autoras clásicas, la belga Chantal Akerman, referente del cine moderno y prolífica directora desde que en 1968 despuntara con Saute ma ville. Esta vez retorna a la Mostra con Là-bas (Allí abajo, 2005). Rodada en un apartamento de Tel-Aviv, Là-bas es una película que de ningún modo osa construir un discurso, sino que más bien el material fílmico es utilizado como una herramienta, a modo de notas espontáneas pero claves, que facilita reordenar y reflexionar sobre el existir. La directora italiana Silvia Ferreri intervino en la Mostra con Uno virgola due (Uno coma dos, 2005), filme donde se pregunta las posibles causas del grave descenso de la natalidad en su país, llegando a situarse en una tasa de uno coma dos, una de las más bajas del mundo. Recapitulando su propia historia familiar y entrevistando a unas pocas mujeres, Ferreri desvela con rigor y sentido del humor la crisis social en la que se aboca su país al ser incapaces sus gobernantes de reconocer que se trata de un problema social conjunto (y no individual de cada una de las mujeres) y por tanto adoptar las medidas necesarias y proporcionar ayudas que faciliten que las mujeres residentes en Italia puedan tener y mantener los hijos que sí desean tener pero que no pueden sustentar sin tener trabajo estable y con sueldo digno, permisos laborales, guarderías públicas, etc. De entre los documentales de esta sección destacó el realizado por el dúo constituido por Montse Armengol y Ricard Belis, respectivamente periodista y realizador vinculados a la televisión, directores de Ravensbrück, l´infern de les dones (Ravensbrück, el infierno de las mujeres, 2005) sobre el único campo de concentración hecho para mujeres y niños. Aprovechando el 60 aniversario de la liberación de los campos de exterminio, Armengol y Tubella indagan mediante documentos y testimonios en las peculiaridades de Ravensbrück, un campo en el que además de practicar la explotación y aniquilación sistemática, también se realizaban experimentos médicos, ingresaban alemanas arias consideradas asociales y que, finalmente, la entrada del ejército soviético no supuso la libertad automática de todas las mujeres. También sobresalió por su claridad en el discurso Allison Berg en su primera película Witches in exile (Brujas en el exilio, 2004), en la que evidencia la facilidad con que los hombres de Ghana culpabilizan a las mujeres, calificándolas de brujas, de los males que acaecen o, simplemente, para deshacerse de ellas recluyéndolas en las reservas destinadas a su aislamiento. Por su parte, la suiza Kristina Konrad en Unser America (Nuestra América, 2005) señala el papel protagonista que tuvieron las mujeres en la revolución de Nicaragua.

En el apartado de ficciones de la sección Panorama se pudo ver Hitler Kantate (Cantata a Hitler, 2005), historia de confrontación y atracción entre el famosos compositor excomunista Hanns Broch y su joven ayudante Ursula Scheuner, apasionada de Hitler y la música, cuando reciben el encargo de componer una cantata para el 50º aniversario del führer; Lili et le baobab (Lili y el baobal, 2005), juego de espejos entre una joven fotógrafa francesa que realiza un reportaje en un pueblo de Senegal, y una joven del poblado que tiene un hijo ilegítimo; Barakat!Basta!, 2006), en la que la argelina Djamila Sahraoui refleja la situación de dolor que sobrellevan las mujeres consecuencia de la guerra, pasada pero inacabada; o la primera película que dirigen los hermanos Doan Minh Phuong y Doan Thanh Nghia, Hat mua roi bao lau (Esposa del silencio, 2005), coproducción vietnamita alemana, que aborda dentro de una atmósfera fantástica el drama de una mujer que defiende la libertad de poder tener un hijo fuera del matrimonio frente a las imposiciones culturales.

Otra sección destacada de la Mostra, dado su contenido reivindicativo y cuestionamiento de las certezas de la realidad, lo constituyeron los documentales incluidos en De violencias y resistencias. Partiendo de tres casos (maltratos familiares hacia una niña de seis años, la violación de una chica, y el proceso de separación de una mujer maltratada) Kim Longinotto muestra en Sisters in Law (Hermanas de ley, 2005) los logros en defensa de los derechos de las mujeres y los niños que consiguen la abogada Vera Nagassa y la juez Veatrice Ntuba en Camerún, un país con incipiente legislación en materia de violencia machista. Otro ejemplo de perseverancia lo constituye la organización Southall Black Sisters que, como retrata el documental Love, Honour and Disobey (Amor, honor y desobediencia, 2005), llevan 25 años luchando en el entorno multicultural de Southall, Inglaterra, contra las tradiciones culturales que privan de libertad a las mujeres como son los matrimonios concertados o los crímenes de honor. Mon enfant, ma sœur, songe à ma douleur (Hijo mío, hermana, sueña con mi dolor, 2005),de Violaine de Villers, también denuncia partiendo del testimonio de Khadia Diallo las graves mutilaciones sexuales que aún sufren las mujeres senegalesas emigradas, en este caso, a Bélgica. Desde Estados Unidos Aishah Shahidah Simmons recopila en No! (2005) testimonios sobre la violencia sexual que padecen las mujeres afroamericanas y explora las causas de la silenciación de tales hechos. Completan esta sección dos filmes que relatan el impune abuso que se comete contra las mujeres en algunos países como son Historia de Rosa (2005), sobre la penosa emigración de Rosa, la niña nicaragüense de nueve años quien en Costa Rica se quedó embarazada tras sufrir una violación y, además, las autoridades del país impidieron que se le practicara un aborto; y Rape for who I am (Violada por ser quien soy, 2005), donde Lovinsa Kavuma, partiendo del testimonio de cuatro mujeres, desvela las violaciones sistemáticas que padecen las lesbianas en Sudáfrica a raíz de los fuertes prejuicios contra la homosexualidad y la violencia social heredada del Apartheid

Dentro de las secciones habituales, en el apartado Recuperaciones pudimos visionar dos clásicos poco conocidos dentro de nuestras fronteras: The Wild Party (La fiesta salvaje, 1929) de Dorothy Arzner, en donde se abordan las relaciones afectivas y se introduce el tema del lesbianismo aprovechando el marco de un internado de mujeres; y The Bigamist (El bigamo, 1953), en la que Ida Lupino utiliza los elementos propios del film noir de la época para cuestionar el modelo familiar promovido desde el gobierno de Eisenhower con esta historia de un comercial que lleva una doble vida entre San Francisco y Los Ángeles. En la sección Prospectiva, que sirve para exhibir documentales recientes sobre temáticas de actualidad, hemos podido ver En rereguarda (En retaguardia, 2006), de la catalana Marta Vergonyós, recopilación de testimonios de mujeres de diversas partes del mundo que relatan su experiencia durante un conflicto bélico; Ficciones anfibias (2005) de Maria Ruido y La marca Barcelona (2006) de Sonia Trigo, que analizan la repercusión que tiene en el entramado social (especialmente en la construcción de la memoria colectiva y personal) las transformaciones en la estructura productiva y urbana respectivamente; y Tocata y fuga en mí (2006), proyecto conjunto de Las Más Turbias que logra tirar por tierra el tabú de la masturbación femenina.

La Retrospectiva estuvo dedicada este año a la realizadora española Cecilia Bartolomé, de quien ya se pudo ver el año pasado su sátira feminista Margarita y el lobo (1969), y que en esta edición se recuperaron su serie de documentales sobre el franquismo y la transición: Después de… Primera parte: No se os puede dejar solos (1981), y Después de… Segunda parte: Atado y bien atado (1981). Además, también se proyectó su película de ficción ¡Vámonos Bárbara! (1977), en la cual refleja el cambio de rol y liberación de la mujer ante la incipiente democracia, y la autora tuvo la ocasión de participar en una mesa redonda junto a Margarita Ledo y Maria Ruido sobre las perspectivas del documental. Una mención especial también tuvo la temática del mundo laboral femenino, especialmente la explotación que padecen las mujeres como consecuencia de una economía globalizada. Junto a los trabajos incluidos en la sección Las narrativas del trabajo, y la película inaugural Maquinápolis, la libanesa Dima Al-Joundi aportó su granito de arena con la desgarradora Bonne à vendre (Buena para vender, 2005) en la que tres mujeres de Sri Lanka narran su dramática situación en que, huyendo de la pobreza para trabajar como servicio doméstico en casas del Líbano, acaban trabajando recluidas en condiciones que rozan la esclavitud.

La Mostra completó su programación con los espacios clásicos dedicados a cortos realizados por mujeres, el Film colectivo, que ya va para la décima edición, y el apartado Feminismos dedicado a la recuperación de la memoria histórica. En esta última sección se pudieron ver los documentales Feminismo voor Dummies (Feminismo para los negados, 2004) de la belga Sara S'Jegers, entorno al café fundado por la propia directora en Anvers, núcleo de encuentro para las jóvenes feministas; Katzenball (El baile de las gatas salvajes, 2005), collage que realiza Verónica Minder de las vivencias de cinco mujeres, lesbianas y de diversas edades, a lo largo de los últimos 80 años y las circunstancias históricas en las que se inscriben; Suffragettes In The Silent Cinema (Sufragistas en el cine mudo, 2003), donde Kay Sloan investiga el uso que hicieron del cine las sufragistas norteamericanas como arma ideológica; y Une chambre à elle. Entretiens avec Benoîte Groutl (Una habitación propia. Entrevistas con Benoîte Groult, 2005), entrevista fílmica que realiza Anne Lenfant para exponer el pensamiento feminista de Benoîte Groult, una de las novelistas francesas más importantes del siglo XX.


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