XI Festival de Málaga (4): cine de diario

  11 Abril 2008

Lluvia en el cielo, goteo de estrellas, sequía de buen cine
Escribe María Sánchez González
Fotografías José Luis Pérez Sánchez
(Málaga: 11/04/2008)

azcona_00.jpgTras la tormenta de estrellas que trajo el primer fin de semana del certamen a Málaga y mientras llega la que se prevé para el segundo, la lluvia ha obligado a plegar la alfombra roja las noches del lunes 7 al miércoles 9 de abril, y ha hecho que buena parte del público haya optado por dedicarse a las obligaciones propias de días laborales.

Aquellos que se han animado a acercarse a los alrededores del Teatro Cervantes sólo han visto un goteo de rostros conocidos bajo el paraguas, mientras que los que se han resguardado de la lluvia en las galas y estrenos no han salido tan entusiasmados como en jornadas anteriores. Y es que los últimos no han sido días de cine bajo las estrellas en el Festival de Málaga, sino más bien grises, no sólo en lo que a clima se refiere.

Así, aunque las películas que se han proyectado durante estos días dentro de la Sección Oficial de Largometrajes se han dejado ver, en general, no son, desde luego, la mejor cosecha de cine español.

Entre dos mares

Entre ellas, la presencia del cine latinoamericano ha sido notable. Es el caso de Paisito que, encargada de inaugurar la jornada del lunes 7 de abril. Producida por Gerardo Herrero (colaborador habitual del certamen) y dirigida por Ana Díez, nos acerca, desde el terreno de lo sentimental, a las atrocidades de la dictadura uruguaya de la década de los setenta a través de la mirada de dos niños y nos hace reflexionar sobre sus heridas, aún abiertas, con éstos ya adultos desde el presente. Una cinta para la memoria, a juzgar por los aplausos que recibió tras su proyección de entre quienes conocen la historia en la que se basa y pueden reconocer a sus personajes, interpretados, entre otros, por los españoles Emilio Gutiérrez Cava, María Botto y los uruguayos Andrea Davidovics y Nicolás Pauls.

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También Naranjo en flor, de Antonio González Vigil, estrenada el miércoles 9 de abril, cuenta con actores del otro lado del Atlántico. Con un guión originalmente ambientado en España que el director se vio “obligado” a adaptar y rodar en Argentina como coproducción tras serle denegados fondos de ayuda en nuestro país, donde, según señaló en la rueda de prensa de presentación de la cinta, “el reparto de recursos económicos es un desastre y un escándalo”, se trata, a decir de Vigil, de un “thriller romántico, apasionado y transgresor sin límites”.

Entre ritmo de tango y las canciones de Sabina, cuenta la historia de una psicoanalista sumida en una vida aburrida que, tras un evento fortuito (en este caso, un asesinato por accidente), termina encontrándose a sí misma y descubriendo una nueva vida.

Una historia, por tanto, nada original pero con cierto interés por contener una visión, si no transgresora, al menos peculiar del amor, del humor y de la vida. Pero sobre todo por tratarse, si no de la única, sí de las pocas que compiten en la Sección Oficial sin el citado respaldo de grandes productoras, lo que queda patente a nivel técnico.

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Lo que quedó en proyecto

Al contrario, recursos no le faltan al otro largometraje presentado un día antes en la Sección Oficial, la ópera prima de Guillermo Groizard, responsable de series televisivas de éxito como Policías, en el corazón de la calle, que da el salto a la gran pantalla con Proyecto Dos, una historia sobre ciencia y clonación que, según ha apuntado, “aunque no está basada en hechos reales, podría estarlo porque no se dice ni una sola mentira científica”.

No hay, en efecto, datos imprecisos, pero sí un guión demasiado simple e incluso tramposo para una película más preocupada por la estética y por las escenas impactantes y de acción que por el resto y cuyo interés va decayendo con el transcurso de la historia. Así, de un montaje trepidante inicial (que podría ser perfectamente el tráiler), llegamos a un desenlace clonado, sin acierto, del cine de Hollywood y al que los propios actores, descontextualizados y poco creíbles (como Lucía Jiménez en su papel de espía), tampoco contribuyen.

Al margen de este análisis, fruto de la opinión de quien escribe, hay que decir que la película fue bastante aplaudida por el público que asistió a su estreno en el Teatro Cervantes. Habrá que ver qué tal se da en taquilla.

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El cine de la vida

La jornada del miércoles 9 estuvo marcada por el homenaje al recientemente fallecido Rafael Azcona, uno de los grandes guionistas de nuestro cine en los últimos cincuenta años y quien ya recibiera, dos años antes, el Premio Ricardo Franco en el Festival de Málaga.

azcona_01.jpgTal como hubiera él mismo hubiera deseado, por la tarde tuvo lugar un coloquio en tono distendido en el que participaron muchos de sus amigos, entre ellos directores como García Sánchez o David Trueba; mientras que por la noche se le dedicó en el Teatro Cervantes, de la mano de Cayetana Guillén Cuervo, una emotiva y sencilla gala en la cual los presentes coincidieron al resaltar la virtud de observador de quien, como él mismo reconociera en su día, “no inventaba sino que copiaba de la realidad”.

Seguramente el Azcona que prefería el cine que sale “de la vida” y no “del cine”, habría disfrutado como espectador con aquellas cintas de carne y hueso y diálogos vivos que, por fortuna, también han tenido su hueco en estos días en la Sección Oficial de Largometrajes.

pretextos-munt.jpgEntre ellas, la que dirige y, al tiempo, protagoniza Silvia Munt, Pretextos, estrenada el jueves 10 de abril y en la cual, la realizadora catalana, convencida de que el cine tiene que “hablar desde las tripas, con sinceridad”, nos presenta la historia de un matrimonio cuya crisis es consecuencia de la propia soledad e insatisfacción que sufren sus personajes.

O la estrenada un día antes de la mano de Juan Luis Iborra, Enloquecidas, que muestra (como lo hiciera Fuera de carta en días anteriores), que una película puede ser comercial y gustar al gran público sin que ello implique, necesariamente, una pérdida de calidad. En ella, Verónica Forqué y Silvia Abascal vuelven a coincidir, por cuarta vez en el cine, en esta ocasión para dar vida a la esposa de un honrado concejal de Urbanismo y a su alocada sobrina. Dos mujeres que protagonizan situaciones disparatadas, acompañadas también por Concha Velasco, sobresaliente en su papel de actriz de teatro en el que se parodia a sí misma (homenaje a Antonio Gala incluido).

El teatro en el cine

farewell-gutman_00.jpgMás teatral en cuanto a su único escenario y, sobre todo, a sus forzados y contundentes diálogos, es Bienvenido a Farewell-Guttman, segundo largometraje de Xavi Puebla, en el cual sitúa al espectador frente a un salvaje proceso de selección en una industria farmacéutica.

Con un planteamiento de partida en torno a la ética o las ambiciones laborales y a la condición humana en el entorno de trabajo que recuerda a producciones recientes como El método –o incluso Casual day, encargada de inaugurar Zonazine la semana anterior–, ofrece momentos interesantes, más que por la tensión de su argumento, destacando su desenlace y la magnífica interpretación de Ana Fernández, Lluis Soler y Adolfo Fernández.

Recta final

Al contrario que días anteriores, la tregua meteorológica permitió a los protagonistas de la noche del jueves 10 de abril desfilar por la alfombra roja. Entre ellos, el tándem compuesto por Juan Carlos Fresnadillo y Enrique López Lavigne, quienes recibieron el Premio Eloy de la Iglesia, galardón recién creado por el certamen para homenajear a nuevos talentos del cine español.

Ambos estuvieron arropados, entre otros, por Manuela Vallés, Juan Antonio Bayona, Juan Cavestany o Tomás Cimadevilla, éstos últimos, director y productor, respectivamente, de Gente de mala calidad, la película encargada de cerrar, el próximo viernes 11 de abril, la Sección Oficial de Largometrajes.

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Junto a ellos, otros jóvenes, como los realizadores, Peris Romano y Rodrigo Sorogoyen y su multitudinario equipo de actores de acapararon la atención de público y periodistas en el estreno de 8 citas.

Se trata de una comedia coral tierna, fresca y, al tiempo, insolente, que afortunadamente ha puesto –junto a Enloquecidas–, el toque de color a los últimos días, lo que hace pensar que este año, el premio más disputado va a ser el del público.

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