36 Mostra de València – Cinema del Mediterrani (12): «Tailor» y «Souad»

  29 Octubre 2021

Dos films curiosos de la Sección Oficial

mostra-tailor-0Cómo la mayor parte de las películas presentadas en la Mostra, Tailor (Raftis, 2020), de Sonia Liza, es una coproducción entre varios países. Grecia, Alemania y Bélgica, presentada cómo, al ser dominante en la producción, griega.

Debut en el largometraje de Sonia Liza Kenterman (tras dos cortos anteriores), quien a su vez ha escrito el guión en colaboración con Tracy Sunderland.

El comienzo es lo mejor de este film, al mostrarnos al personaje principal en el momento de iniciar su trabajo diario: abrir la sastrería, que con mimo y primoroso cuidado regenta el protagonista y en la que vende los trajes que realiza. Un largo plano nos muestra su espera, permaneciendo inamovible en el  centro del comercio, mirando hacia la puerta, el exterior, a la espera de la clientela que… nunca llega. Sus gestos, pequeños detalles, que ajustan su ropa, profundizan, con su quietud, en el centro del fotograma.

Es como Buster Keaton, sin que un gesto extraño rompa el hechizo de la quietud, que señala el declive de la sastrería, creada por su padre. No sirven las dimensiones, pruebas de trajes de hace años, de las personas que hicieron celebre un comercio que ya parece pasado a mejor vida. Ahora no interesan los trajes hechos a medida sino los comprados en cualquier establecimiento, realizados en cadena, más rápidos, más baratos.

Su padre aún confía en poder volver a los tiempos pasados. Su amor por el oficio, su relación con los clientes de abolengo, y cuyas medidas sigue guardando como referencia de un mundo desparecido, no tiene sentido. El negocio va mal, no entra dinero, por lo que se siente el desastre, llevándoles a la bancarrota, como profesionales trabajando directamente con el cliente, y no realizando trajes en cadena. Perderán la tienda que tanto trabajo les llevó a convertirla en exquisita.

La preparación del traje, la elección de la tela (calidad, color…), el corte con las tijeras, es presentada por medio de un montaje corto que muestra el cuidado, el amor con el que es hecho. Por momentos, el filme aparece deudor de esa gran película que es El hilo invisible (2017), de Paul Thomas Anderson, pero su sentido va por otro lado. No habla de triunfos ni de desfiles de modelos sino de un oficio que viene de padres e hijos, centrado solo en ellos, y donde se trabaja con personas normales. Cambios de tiempo obligados, en muchos casos, por la crisis económica, por la imposibilidad de contar con aquellos que carecen de medios o también por las prisas a las que obliga el mundo moderno.

Nuestro protagonista redescubrirá una nueva fórmula para poder vencer la crisis del momento y seguir adelante con un negocio aunque ahora su habilidad profesional, será el realizar, o adaptar, trajes nupciales. Donde no hay dinero para la vida normal, se gasta en algo tan efímero como un vestido de novia. Y nuestro personaje en su bicicleta marcha con trajes de novia en busca de las mujeres a punto de casarse que desean tener sus trajes personales.

Un filme que, desde su historia principal, quiere derivar hacia una cierta crítica social, a raíz de la crisis económica que con mayor intensidad afectó a Grecia.

Ciertos aspectos de la película, como los juegos de la niña con el protagonista, resultan fuera de sitio, aunque se entiendan como el intento del personaje por salir de su aislamiento y considerarse unido a una familia inexistente.

Al parecer, la película se estrenará en España. Será el momento de volver sobre ella.

mostra-souad-0Souad (2001), de Ayten Amin, es una película egipcia, pero que, como viene siendo habitual en este certamen, también intervienen en la producción Túnez y Alemania, y en la que, como dato sorprendente, en este último país ha participado Wim Wenders como productor.

Se presentó en varios festivales, pero fuera de la sección oficial, como fueron Berlín y Cannes. También lo hizo, pero en este caso a concurso, en el festival de Tribeca donde sus dos protagonistas —representando a Souad, de 19 años, y a Rabab, su hermana pequeña de 13 años— recibieron el premio a la mejor interpretación femenina, hecho que posteriormente se ha repetido en la Mostra Valencia

El filme, segundo largometraje de la directora egipcia, Ayten Amin, muestra la asfixiante vida a la que se enfrenta una mujer llamada Souad. Una opresión a la que se ve sometida por el conservadurismo de una sociedad, donde familia y religión se alinean destruyendo al individuo, y que, para sentirse realizada, utiliza como forma de huida la creación de falsas historias sobre su vida.

El comienzo presenta en primer plano a la joven Souad mirando un móvil (los móviles serán un recurrente durante todo el filme) al tiempo que cuenta a una mujer, sentada a su lado en un bus, la historia de sus amores con Ahmed, que se encuentra lejos como soldado.

Más tarde, la misma Souad al hablar con otra mujer, y siguiendo con el móvil, le contará una historia totalmente diferente. La joven, como elemento de huida del mundo en el que le vive, crea a través de las redes sociales falsas identidades, buscando aquellas que la alejen de quien es en realidad, pero ante la sociedad, la intransigencia familiar y una religión que le aplasta la joven se suicida.

En ese momento la película da un giro, de forma que el protagonismo se centra en la hermana, Rabab, no dispuesta a vivir en el clima de atraso del mundo rural en el que se encuentran sus vidas. También desea saber las razones que han llevado a su hermana al suicidio. Y, por eso, marcha en busca de otro mundo, el soñado por su hermana y que quizá ella pueda encontrar.

Filme abierto al estudio de unas mujeres, cuyo destino será un entierro en vida, y un mundo abierto a todo lo que les rodea a través de otros mundos, señalados por los medios de comunicación, por las redes sociales. ¿Acaso el inventar historias a través del móvil supone una liberación o todo lo contrario? ¿No será preferible satisfacer un mundo de verdades que uno de ficciones?

La realización de la película se adapta a un planteamiento casi documental. Con cámara a mano, escrutando los rostros de los personajes, la directora nos lleva más allá de la ficción, dando la vuelta al relato hasta convertir las mentiras creadas a través de unos medios en la realidad lacerante y solitaria de unas vidas destinadas a la ausencia de vida.

Las dos actrices, sin duda, en su protagonismo aparecen como seres reales que viven, desde sus indecisiones, dolorosas mentiras y verdades, y se enfrentan al mundo que tienen delante.

El premio, mejor dicho, los premios obtenidos en distintos festivales, no puede ser objeto de controversia alguna

Escribe Adolfo Bellido

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