Sevilla, XV Festival de Cine Europeo (4): El documental español

  11 Diciembre 2018

Dos visiones sobre la no-ficción (La ciudad oculta y Todos los caminos)

la-ciudad-oculta-00La presencia de un importante número de películas vinculadas a la no-ficción ha sido un aspecto a destacar este año en la oferta cinematográfica de Sevilla. Y en este ámbito las producciones españolas han tenido un papel relevante. A continuación vamos a detenernos en dos de estas producciones, claramente diferenciadas por planteamiento y resultados.

De una parte, vamos a referirnos a La ciudad oculta, obra del documentalista canario Víctor Moreno, que ha recibido un galardón oficial del Festival; en concreto el premio a la mejor dirección de fotografía, un excelente trabajo de José A. Alayon y el propio Víctor Moreno. El jurado ha reconocido «el enigmático concepto visual de esta película. Teniendo en cuenta la estrecha colaboración del Director de Fotografía y el Director, estos dos artistas nos embarcan en un viaje por los laberintos ocultos de una ciudad: un trabajo magistral gracias a su captura de imágenes, sus planos secuencia y a una banda sonora que la convierten en pura y deslumbrante poesía visual».

Sin duda, se trata de una propuesta sorprendente; ya las primeras imágenes parecen situarnos en el espacio exterior con un firmamento estrellado y unos viajeros espaciales, pero pronto veremos que se trata de túneles subterráneos y de trabajadores que se desplazan por el subsuelo de una gran urbe (Madrid). En todo momento, las cámaras se moverán por túneles, alcantarillas, pasadizos y galerías del metro. Este, por ejemplo, tiene una red que se extiende a lo largo de 294 kilómetros. Cuando sus estaciones se cierran, a sus túneles acceden docenas de trabajadores que llevan a cabo el mantenimiento de las instalaciones, durante una intensa jornada laboral nocturna.

Víctor Moreno ya nos brindó en su anterior propuesta documental, Edificio España (2012) un brillante ejercicio fílmico, nominado a los premios Goya 2015 como mejor documental, en el que se describe el proceso de vaciado integral del Edificio España, un emblemático inmueble situado en el centro de Madrid, referente de la época franquista como uno de los edificios más altos de la capital. Albergó durante muchos años un hotel y en 2007 fue adquirido por un fondo de inversiones. El proyecto quedó suspendido y después de pasar por varios propietarios sigue todavía inconcluso. Para Víctor Moreno, la situación de este edificio, reducido a una estructura vacía que solo conserva la fachada, es una poderosa metáfora de la reciente historia social y económica de nuestro país, poco edificante.

En La ciudad oculta nos propone un viaje con apariencia de ciencia ficción, gracias a un espectacular trabajo de cámara que logra con imágenes y sonidos —fundamental este apartado— crear en el espectador una sensación claustrofóbica e hipnótica, donde la ausencia de diálogos se sustituye por un concierto de sonidos, ruidos y silencios que configuran una sinfonía sin partitura que va orientando a los espectadores en su recorrido subterráneo, y con el que nunca se accede al exterior.

Víctor Moreno ha declarado en la presentación de este documental en el Festival de Sevilla: «Es un territorio conquistado del hombre a la naturaleza, igual que el espacio. No podríamos vivir bajo tierra si no fuese gracias a la técnica y al trabajo. Me llamaba la atención como un lugar tan intrínsecamente humano es un sitio tan claustrofóbico, a pesar de ser producto de nuestra creación».

Incidiendo en las características de su obra afirma: «No existe un imaginario del subsuelo de una ciudad. Nunca había sido retratado o, si lo había sido, es de una forma más vinculada a las películas de atracos o de suspense, y a mí me interesaba la idea de convertir ese espacio apenas filmado en un universo que pueda parecer una estación espacial».

La película ha sido rodada con un pequeño equipo de seis personas, y utilizando la luz de las linternas de los trabajadores y de las propias infraestructuras. El rodaje se realizó durante dos meses y siempre de noche. Las canalizaciones del agua en el subsuelo de Madrid son bastante antiguas y en la red de conductos subterráneos, parece haber un ecosistema propio. Raíces, gatos, ratas, cucarachas y hasta búhos. También tienen presencia en la película imágenes microscópicas de los microorganismos que habitan las aguas residuales. Incluso un hombre sin hogar tiene su refugio en este laberinto.

todos-los-caminos-0El otro documental que vamos a comentar es Todos los caminos, dirigido por la sevillana Paola García Costas y cuya cara visible es el actor y monologuista malagueño Dani Rovira.

Aquí se nos narra la iniciativa de Francisco, el padre de una niña afectada por el Síndrome de Rett, comprometido en dar visibilidad a esta problemática. Sin conocerse previamente contacta con Dani Rovira y le propone realizar un viaje reivindicativo en bicicleta desde Barcelona hasta Roma para ver al papa Francisco y pedirle apoyo para su causa. El actor, habitualmente comprometido con causas sociales, acepta el reto y formando un equipo con otros dos compañeros asumen la aventura de realizar un recorrido de más de 1.500 kilómetros. Paola García Costas conoce la iniciativa y decide rodar un documental sobre esta iniciativa social.

Por tanto, la película cuenta, a modo de road movie, esta aventura en la que sus protagonistas a lo largo del viaje van a encontrarse con diferentes situaciones, alguna de ellas traumática. El equipo pequeño equipo de rodaje ha acompañado a los ciclistas atravesando España, Francia e Italia. Una aventura cinematográfica real, donde la convivencia, la amistad, la solidaridad e incluso la ternura aportan humanidad y realismo al relato. La defensa de la infancia en último término es el motor de esta historia, que toma cuerpo en Martina, la hija de Francisco, afectada por el Síndrome de Rett, una enfermedad rara que en la actualidad no tiene cura, de manera que la investigación médica es su única esperanza.

Hemos tenido la oportunidad de hablar con su directora y con Dani Rovira sobre la película, que se estrenará comercialmente el próximo mes de enero. En relación al rodaje, la realizadora —responsable de Línea de meta, candidata en 2016 al Goya al mejor documental— nos ha comentado que en esta ocasión se ha partido de un esquema narrativo previo, pero el formato de road movie en una narración de no ficción, aporta muchas vivencias y emociones no previstas en un rodaje. Este duró quince días, además de lo rodado en Badajoz, Alicante y Madrid, para dar a conocer las familias y las motivaciones de cada uno de los personajes implicados en esta aventura.

Paola incide durante nuestra conversación en aspectos como la importancia del sonido en el género documental que, en el caso que nos ocupa, efectivamente juega un papel relevante al poder seguir los diálogos de todos los participantes en cualquier situación; la banda sonora está compuesta por Pablo Cervantes, nominado en varias ocasiones a los Goya, y el montaje corre a cargo de José M. G. Moyano, quién obtuvo el Goya por La isla mínima, y Darío García, nominado al Goya por el documental Paco de Lucía: La búsqueda. También incorpora un tema de Antonio Orozco titulado La nana del camino.

Dani Rovira no interpreta ningún papel o personaje, sino que se muestra como la persona que es, al igual que sus compañeros de viaje. Asume el compromiso de apoyar el mensaje solidario y reivindicativo que propone el documental: la necesidad de dar solución a las llamadas enfermedades raras; en realidad mal atendidas. Pero también el documental presenta otros aspectos qua ahora son actualidad como el peligro que corren los ciclistas cuando circulan por carretera, la educación vial, el valor del compañerismo, el papel de la familia o la fe como motor individual.

Rovira explica su compromiso por los temas sociales a lo largo del documental mediante pequeñas entrevistas en los que aporta su punto de vista sobre diferentes cuestiones. Nos confirma que es muy importante comprometerse y ayudar para enfrentarse a la injusticia y los rotos que produce la vida, frente a la opción de mirar para otro lado.

En la película se habla de los motores que nos hacen avanzar y no desfallecer en la vida. Para el actor ese motor puede apoyarse en diferentes opciones (religiosas o no) pero lo importante es la acción, no justificarse en la inacción. La experiencia para él ha sido gratificante y está contento con el resultado de este proyecto. El documental transmite un mensaje optimista sobre la capacidad del ser humano para afrontar los problemas y la importancia de la superación personal y colectiva.

En definitiva, hemos analizado dos propuestas de producción española, muy distintas en cuanto cómo abordar un proyecto de no-ficción, sobre las que consideramos que han logrado sus objetivos con planteamientos y recursos diferentes; y curiosamente  ambas parecen homenajear la capacidad del ser humano para desenvolverse ante las dificultades y lograr sus propósitos.

Escribe Juan de Pablos Pons

todos-los-caminos-1


Más artículos...