V Bienal internacional Dona i Cinema (2): Un paseo por las secciones

  25 Enero 2019

La diversidad de la mirada femenina

dic-cartelSi algo hay que reconocer a este festival es su variedad temática y formal. Como se  apuntó en la presentación a la prensa y en la inauguración de la Bienal, la mirada femenina no trata solamente asuntos de mujeres. En estos  cinco días de proyecciones, casi familiares, en los cines Babel, los asistentes hemos superado las molestias de las viejas e incómodas instalaciones y su obsoleta tecnología, gracias a la afición al cine y a la excelente disposición de las organizadoras, que se dejan la piel para sacar adelante este proyecto.

Entre las películas de la Sección Oficial destacan, en cantidad y calidad, los cortometrajes y documentales sobre los largos de ficción, menos elaborados, aunque ya se sabe que es más fácil encontrar lo bueno entre mucho que entre poco.

Destaca el realismo de cortos de ficción, algunos muy conocidos como L’accident, de Marta Font, difundida por La 2 el pasado noviembre, y Cerdita, nominada a los Goya 2019, de la veterana Carlota M. Pereda. En el primero se juega con la verosimilitud del final del relato, mientras que en el segundo se denuncia la discriminación de las chicas gordas con un final tan duro como el sufrimiento  de la protagonista.

Hemos visto un considerable número de cortos que tratan temas sociales y políticos coherentes con la preparación de sus realizadoras, formadas en los ámbitos del periodismo, la sociología y la antropología. Desde el punto de vista tecnológico, la mayor parte de las realizadoras procede del mundo de la publicidad y la edición audiovisual, y suelen iniciar su experiencia trabajando en proyectos cinematográficos compartidos para recorrer después el camino de los cortos, que precede a la dirección de largometrajes. También aquí la diversidad hace coexistir trabajos de tesis o de fin de carrera con otros más profesionales, de cineastas principiantes y veteranas.

Sociedad y política

Connotaciones políticas y humanas aporta el corto documental Mother at armas, de la birmana Nu Nu Hlaing. Está basada en la historia real de la activista y líder estudiantil My Sue Pwint, que se incorporó a la lucha armada para combatir la dictadura militar de 1988. Uno de sus méritos es la  naturalidad con que  muestra el equilibrio entre su faceta política y la personal como madre de un niño discapacitado.

Nos rendimos también ante la natural expresividad de la cámara que sigue los movimientos de los personajes incluidos en el documental, irónicamente titulado Familienleben/Family life. La consolidada experiencia profesional de la alemana Rosa Hannah Ziegler dota de una sobrecogedora verosimilitud a la historia de una familia marginal que sobrevive en unas destartaladas instalaciones de un criadero de caballos,  con el fin de culminar su dolorosa experiencia de superación y caída.

La educación es un tema recurrente, por las implicaciones que tiene en la vida, tradiciones y comportamiento de los seres humanos. En el corto documental The good education, Gu Yu, un joven director chino afincado en París, aporta su visión de los masificados y ruinosos colegios de su país de origen, donde la soledad de una adolescente se diluye entre la tensa competitividad de los jóvenes y sus frívolas vivencias cotidianas.

Lockdown, de la estadounidense Laurent Knapp, nos invita a reflexionar sobre la constante amenaza de las armas y la muerte en los centros educativos. Ambientado en una escuela infantil, el bloqueo de puertas y ventanas, exigido por el protocolo de los simulacros, funciona como símbolo de la opresión educativa de un estado presuntamente civilizado. 

dic-mothers at armsEl maltrato derivado del machismo imperante es el tema común a los documentales que cerraron las proyecciones de la Bienal: Not an Insolated story, de la brasileña Marta Pinheiro, y Everything better than a hooker, de la polifacética francesa Ovidie. Lo que diferencia los dos documentales es el lenguaje visual y el planteamiento.

El primero agrupa una serie de testimonios de mujeres maltratadas con primeros planos muy agresivos e impactantes imágenes simbólicas. El segundo, más realista, relata y atestigua la historia real de la joven sueca Eva-Marree, que fue asesinada por su marido. La denuncia del funcionamiento de los servicios sociales, insensibles a las singularidades de cada caso, implementa esta crítica a la violencia de género en el contexto de la prostitución libremente escogida.

La denuncia del acoso escolar a una adolescente, es el tema el primer corto de la australiana Greta Nash, Locker Room. En él se evidencia el miedo y la culpa de las víctimas ante lo que los verdugos practican como un juego al que tienen derecho.

En Mini Miss, la brasileña Rachel Daisy Ellis muestra, con imparcial perspectiva, las contingencias de los concursos de belleza infantiles, donde la ambiciosa conducta de las madres contrasta con la ingenua belleza de las hijas. Son temas ya tratados y conocidos, pero no viene mal recordarlos.

El último día del certamen tuvimos el placer de visionar el trabajo de tesis de la italiana Silvia Cannarozzi: Farta. La exigüidad de medios se suple con un guión bien estructurado en torno a una idea: la supervaloración y presencia de imágenes en las redes sociales y los perjuicios que ocasiona a los que las protagonizan sin saberlo. A partir de este núcleo, la joven directora plantea todo un conjunto de cuestiones sobre las enfermizas conductas de los seres humanos, que van mucho más allá de lo que se esperaba. Un mensaje universal contenido en una pequeña historia.

Basado en hechos reales, You’re welcome, el tercer corto documental de la alemana Rebeca Zanian, pone en imágenes una historia de xenofobia sufrida por una niña inmigrante. En dos secuencias de gran sencillez la realizadora sintetiza una situación extremadamente tensa a punto de estallar, que concluye de una forma tan sorprendente que da qué pensar.

Destaca especialmente Niñas de Uchituu, primer corto documental de la publicista colombiana Helena Salguero Vélez. La durísima vida de  las mujeres wayuu transcurre en las desérticas y estériles tierras de la Guajira, donde la sequedad del aire condiciona el paisaje tanto como la vida. La educación, basada en la superioridad colonial del español como requisito indispensable para salir de la miseria, oscila entre el deseo de progreso y la tradición que condena a las niñas al ámbito doméstico. Esa fluctuación se refleja en el balanceo de los escasos arbustos, mecidos y doblegados  por  un viento incesante que sume a las personas en un inalterable y aletargado vaivén. Esta  bella fusión de forma y fondo combina también sencillez formal y profundidad temática.

The fruitless tree, de la nigeriana Aicha Macky, nos regala su primer largo documental sobre la opresiva discriminación que sufren las mujeres infértiles en su país. El filme utiliza un sereno discurso para analizar esta problemática femenina, social y médica, mediante tres historias expuestas por tres bellísimas mujeres, que envuelven su sensual corporeidad en sutiles  veladuras.

dic-heridas contra olvido

Poesía visual

Dos cortos documentales y una videocreación ilustran, con diferentes lenguajes, algunas poéticas y existenciales reflexiones.

Heridas contra el olvido, de Raquel Agea ofrece su trabajo de tesis, un sencillo relato basado en conjeturas sobre fragmentos de fotografías encontradas en la basura. El tema nos es original, pero la sólida estructura del guión y su consiguiente realización convierten el ejercicio en vida y ésta en cine.

La proyección de Ancora Lucciole, corto de la vasca María Elorza, difundido ya por la Sección Zinemaldia 2018, premiado por el prestigioso Festival de Cortometrajes de Bilbao y con un amplio recorrido por las salas de otros certámenes, fue un placer añadido, homenaje a Passolini incluido.

El proyecto de la portuguesa Mariana Parasense, especializada en videocreación, performance y coreografía, realiza un exquisito y difícil montaje donde danza, música e imagen están perfectamente sincronizadas.

Más trascendencia podría tener el estreno de la obra de la canadiense de origen etíope Zeni Febo, I tie mi hat i crease my shawl. En sólo 3’20 minutos, las imágenes que sirven de fondo al conocido poema de Emily Dickinson Me ato mi sombrero y doblo mi chal, la directora nos sumerge en una lúcida reflexión sobre la cotidianeidad como salvación de los abismos de la existencia y del paso del tiempo. Y deja caer que la percepción del instante y la conciencia de la incomunicación condenan al ser humano a una soledad inevitable y aceptada. 

dic-transexpeace

Queer = diversidad sexual

La mirada femenina se dirige también a la cultura queer, que incluye a los colectivos LGTB. El surrealista barroquismo de su estilo se evidencia en Transexpace, presentado ya en el IVAM como performance. Ahora su directora, Anna María Staiano, con un amplio bagaje en cortos y documentales, explora las posibilidades de utilizar las fotografías previstas para una fotonovela en una videocreación que evoca un paródico relato de la ciencia-ficción más comercial. Un experimento en el que destaca el imaginativo diseño del vestuario y en el que colaboran Grahan Bell Tornado, de la Erreria House, y Ximo Rochera, de la editorial Canibaal. Los tres nos acompañaron en la tertulia que siguió a la proyección.

Muy centrados en la diversidad sexual son los documentales de Román Manfredi (Everthing that I’m not) y de la brasileña Angela Zoe (My name is Jacque) que se proyectaron el jueves, 17.

Del largo de ficción EKaj, de Cati González, nos quedamos con Mecca, el personaje  protagonizado por Baad Idea, el tatuado amigo del atractivo protagonista. Lo que éste  tiene de gastado homosexual,  perdido y explotado con sobredosis de exhibicionismo, lo compensa el cinismo socarrón de las ocurrencias y diálogos de Mecca.

El corto de la brasileña Julia Alquéres, Azul vazante, sugiere, mediante una puesta en escena surrealista y onírica cercana a la performance, un universo muy real: el rechazo de una madre a la transexualidad del hijo. Con enigmático y agradecido humor se cuenta esta larguísima y reiterativa historia en 15 minutos. El experimento funciona.

Swarm, de la premiada Enma Miranda, se mantiene a caballo entre la performance y el puro poema visual sin texto. La metáfora de las danzantes figuras de rostros tapados ejecutando armoniosos bailes en un bosque es la imagen de un referente donde la identidad es irrelevante.

En  este apartado se podría incluir la publicitada Roller girls revolution, de la periodista y promotora de este deporte de contacto en patines, Margaïd Quioc. Del reportaje queda clara la propaganda y difusión del juego, y se valora el contraste cultural entre francesas y cairotas, más interesante.

dic-la buena madre

Humor con matices

Aire fresco aporta La madre buena, de Sara Clift, un breve relato sobre un niño mexicano que quiere una piñata de Donald Trump para su cumpleaños. Las idas y venidas, las carreras de la esforzada madre en su motocicleta, llevan el sello de los gags de las comedias clásicas. Y, como ellas, resulta altamente terapéutica.

Tan tierno como melancólico resulta el corto de la rusa Tatiana Fedorovskaya, Faith Bepa. Esta polifacética realizadora presenta su trabajo de tesis, una elaborada y bien construida historia de un anciano viudo que se comunica con el espíritu de su esposa mediante una bombilla cuya avería imita el morse. Un hallazgo simpático y refrescante.

El corto de ficción Gros Chagrin, de la francesa Céline Deavaux, ocupa el tercer lugar en su filmografía. El sarcástico tono con que una pareja escenifica su ruptura se complementa con la belleza y calidad de la animación en blanco y negro que se inserta como parte de la historia. Una obra a tener en cuenta.

La animación ha tenido poca presencia, así que destacan con diferencia dos cortos: Back in fashion, de Belinda Bonan, que describe con gracia la azarosa y provocativa creación de un traje de novia; y Count your curses, de la belga Lorène Yavo. Con ironía manifiesta la directora construye una historia fantástica de casas y espíritus rebeldes. La gracia está en que al final nada es lo que parece. Con razón este corto, el segundo, fue  galardonado en BilboFant con el primer premio.

Pues eso, A cada uno su maldición.

Escribe Gloria Benito

D y C directoras  y prensa


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