Berlinale, 72 Festival Internacional de Berlín (6): The Silent Forest

  25 Febrero 2022

El bosque callado

berling-the-silent-forest-0Schweigend steht der Wald es la ópera prima de la realizadora alemana Saralisa Volm. Una historia envuelta en misterio y tensión basada en la novela homónima y de misterio de Wolfram Fleischhauer. Schweigend steht der Wald fue seleccionada dentro del apartado de Perspektive Deutsches Kino de la Berlinale y tuvo allí su estreno mundial.

Nos encontramos en el año 1999, en un pueblo colindante con el bosque del Alto Palatinado, zona limítrofe a la República Checa. La estudiante Anja Grimm está realizando sus prácticas de ingeniera forestal. Ella es una joven especial, ya que sabe «leer» y entender las huellas del bosque, de su vegetación, las capas del subsuelo y los elementos que las conforman.

Esta película trata en cierta manera, de aquello que se quiere ocultar, pero que con el tiempo consigue aflorar a la superficie. Anja regresa a ese mismo bosque, donde pasó una parte de su infancia y en donde su padre desapareció hace 20 años sin dejar rastro. 

En realidad, la palabra «bosque» no recoge del todo lo que la palabra alemana Wald significa. Me refiero a que Wald reúne también aquel lugar de origen de muchas historias y leyendas. Partes de ellas fueron meticulosamente recopiladas por los hermanos Grimm, llevándolas de la transmisión oral a la escrita. También los autores del romanticismo se recluyeron allí. Todo ello forma parte también del trasfondo de la historia. Ese bosque oscuro de misterio y leyenda es parte principal de esta película. No es por casualidad que la protagonista se apellide Grimm

La película tiene una buena atmósfera de misterio y de oscuridad. La imagen y la iluminación son mayormente adustas, dominan los grises, azules oscuros y, en general, las tonalidades bajas. Los personajes también recogen esa atmósfera de ocultamiento. Se muestran hoscos, austeros y algo torpes. Anja parece no entender bien lo que le rodea, a pesar de su pericia en descubrir huellas y antiguos rastros, no acaba de entender lo que sucede en esa parte del bosque. Irá descubriéndolo poco a poco.

La propia realizadora describe a Anja como un personaje cercano a ella, aunque también esté basado en la novela de Wolfram Fleischhauer: «Me enamoré inmediatamente de la historia que narraba el libro porque lo podía relacionar personalmente al tiempo, a la región y a las personas. Sentía como si estuviera explorando mi propia ascendencia y la lucha interior de las generaciones anteriores a la mía. Anja Grimm es una joven estudiante forestal que regresa a la región donde su padre desapareció hace veinte años. Su habilidad para leer la vegetación le conduce a las capas más profundas de culpa y negación, y ella descubre un secreto escondido que las personas alrededor de ella quieren mantener oculto» (1).

Es precisamente esa idea de culpa colectiva que rodea la atmósfera de la película y que se va intensificando a medida que progresa la narración, con la que no estoy de acuerdo. Es difícil describir esto sin delatar demasiado las diferentes tramas e intrigas que se entrecruzan en The silent forest.

Me desagrada la idea de que la «culpa» individual se diluya en una especie de culpa colectiva dispersa y que, además, recaiga en diferentes generaciones. Me viene a la cabeza esa interesantísima entrevista de Hanna Arendt con Joachim Fest en donde ella tocaba justamente ese punto de la llamada «culpa colectiva», de aquella culpa que parecía haber sido inevitable, pero que llevaba como consecuencia el tapar o cubrir a los verdaderos autores del hecho.

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Arendt hablaba en ese fragmento del fenómeno de la culpa durante el nacismo y en el tiempo que vino después: «Cuando aquel que no hizo nada, sino que solo huyó dice: “todos somos culpables” con ello ha cubierto o tapado de manera conjunta al hombre que lo ha causado, y esto es de hecho, lo que sucedió en Alemania. Por eso no se debe generalizar esa culpa, porque con ello no se hace otra cosa que tapar a los culpables» (2).

No pretendo intelectualizar esta película. Es una película de misterio bien realizada y, sin embargo, es esa idea de culpa que va desarrollándose, la que en el fondo me incomoda, también por las consecuencias que puede conllevar en un pensamiento político y social.

Escribe Laura Bondía | Fotos Poison y If Productions

Notas

(1) Declaraciones de Saralisa Volm en el dossier de prensa de la película.

(2) Hannah Arendt en conversación con Joachim Fest: Una emisión radiofónica del año 1964 (traducción propia del fragmento).

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