Berlinale, 72 Festival Internacional de Berlín (5): Return to dust (Yin Ru Chen Yan)

  22 Febrero 2022

Oculto en la tierra de polvo y humo

berlin-return-to-dust-0Return to dust es la única representación china en la sección de competición de la Berlinale de este año. Asombra como Li Ruijun, su realizador, ha ido asentándose en el circuito de festivales internacionales. Su película Volar con la grulla fue seleccionada en la sección Horizonte del festival de Venecia del 2012. Walking past the future fue a su vez seleccionada en el Festival de Cannes del 2017. Casi de manera callada, al igual que el protagonista de Return to dust, la obra de Li Ruijun va instalándose en el panorama internacional.

Return to dust cuenta la historia de Ma y Guiying. Ma es un hombre de pocas palabras, campesino y labrador incansable en una agricultura de apenas subsistencia alrededor del condado chino de Gaotai. Él cuida y quiere bien a sus pocos animales, sobre todo a su burro, indispensable no solo en su trabajo, sino como medio de transporte.

Guiyin es una mujer de la que tampoco sabemos mucho, solo que «desde pequeña ha sido golpeada y apartada». Ella se nos muestra como poco agraciada, con taras físicas e incapaz de tener hijos. Ambos contraen matrimonio por pacto familiar. A ninguno de los dos se les pregunta, ni tan solo intervienen en ese rápido arreglo por conveniencia. Ambas familias parecen haberse quitado un peso de encima al ligar la vida de los dos.

Return to dust es una película delicada y conmovedora. A pesar de su larga duración, es capaz de atraer nuestra mirada sin condiciones. No es un documental de labranza, tampoco una historia de amor envuelta en un drama rural. Más bien una historia sobre el cuidado y la atención como parte fundamental de nuestra existencia.

Los paisajes de Return to dust, son tan bellos y delicados como su historia: por momentos ocres, rojizos y saturados, dependiendo del cambio gradual de la estación de año y de la temporada de sembrado o cosecha.  Sin embargo, un aspecto siempre permanece ante el cambio de paisaje: sus dos figuras principales y su extraña alianza basada en la preocupación, atención y el cuidado del uno por el otro.

Ma y Guiyin trabajan incansablemente. La ciudad, sus nuevos propietarios y constructores van avanzando en el pueblo, también sus excavadoras. Ni Ma, ni Guiyin poseen tierras, solo sus manos para trabajarlas. Ellos irán construyendo un pequeño hogar en zonas abandonadas del pueblo. Los propietarios son vecinos o familiares que se trasladaron a la ciudad en busca de mejor vida, comodidad y trabajo.

De un frágil cobertizo que apenas se mantiene en pie, construirán una casa. De esas tierras abandonadas, conseguirán cosecha y grano, y, aun así, las excavadoras van alcanzándoles, no son los legítimos dueños. A pesar de ello, Ma y Guiyin lo alzan todo de nuevo.

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Return to dust expone el proceso de la actividad humana, de la rápida urbanización y del cuidado de las personas cercanas. El sembrado, arado, abonado, cultivo, recolecta… también del proceso de hacer del barro tejas y, de ellas, una casa son fases que nos muestran esa actividad existencial humana a través de los cambios estacionales: una suerte de vita activa en donde se trabaja, produce y comercia, pero en donde los personajes no tienen la capacidad de abrirse más allá de ese círculo de trabajo y producción que parece dominar sus vidas.   

Li Ruijun y su equipo no pudieron trasladarse a la Berlinale por las restricciones. Sin embargo, en una entrevista el realizador comentaba que el título original chino de Return to dust significaba «Oculto en la tierra de polvo y humo». Li Ruijun aclaraba que: «Esto, en un nivel más filosófico y profundo, sugiere que el tiempo y la vida que se escapa, no se va del todo, y que quizás se oculta bajo el polvo. Que no podamos ver algo, no significa que no exista. El título es simple, y al mismo tiempo complicado» (1).

Sobre los protagonistas de su historia comenta: «la gente del campo alcanzó el tren a la ciudad, pero los dos protagonistas lo perdieron. Ellos son como dos personas en bicicleta que van corriendo detrás de las personas montadas en un tren veloz. China tiene alrededor de 80.000 cines, pero raramente los espectadores llegan a ver la vida y la gente de alrededor de Gaotai. Para ellos es importante que se les vea y se les entienda, cuando lo mejor de nuestras tradiciones locales de varios siglos de antigüedad están desapareciendo debido a una rápida urbanización. Mi película documenta los cambios rápidos allí y rinde tributo a la tierra que ha nutrido mi vida y mi alma. Es la fuente principal de inspiración en mis películas» (1).

Escribe Laura Bondía | Fotos Hucheng No.7 Films Ltd.

Notas

(1) Entrevista en Screendaily, 12.02.2022

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