Berlinale, 72 Festival Internacional de Berlín (3): Un été comme ça

  17 Febrero 2022

Un verano como este

berlin-un-ete-comme-ca-0El realizador canadiense Denis Côté es un viejo conocido de la Berlinale. Sus películas anteriores ya participaron en la sección de competición de otras ediciones: con Vic + Flo vieron un oso Côté ganó en 2013 el premio Alfred Bauer dedicado a obras con especial talento artístico e innovador. Boris sin Béatrice fue seleccionada en el 2016, Antología de un pueblo fantasma en el 2019. En el 2021 Côté se llevó el premio de mejor director en la sección Encounters por la película Social Hygiene, un filme rodado en tan solo cuatro días y sin apenas presupuesto.

Está claro que el Festival de Berlín quiere a Denis Côté. En la edición de la Berlinale de este año presenta Un été comme ça (That Kind of Summer), la historia de tres mujeres jóvenes (Léonie, Geisha y Eugénie) con conducta hipersexual que pasan 26 días de su verano en una casa junto a un lago, retirada de la presión de la ciudad y de las visitas. La estancia forma parte de una especie de programa experimental de apoyo terapeuta y de exploración de sus experiencias y deseos. Todo ello será supervisado por un trabajador social y una terapeuta o asistente científica alemana.

Denis Côté explicaba en Berlín la idea inicial de este proyecto: «desde hace 25 años aproximadamente se ha venido tematizando muy poco la sexualidad en el cine de Quebec. (…) Me pregunté a que se debía esto. (…) Tenía un poco el deseo de querer provocar, sobre todo en el entorno de Quebec. Me pregunté sobre el término de ninfomanía y su significado antes de Freud, después de él y en la actualidad. Me pregunté de lo que hablamos hoy realmente cuando usamos esa palabra. Entonces me di cuenta de que realmente la palabra ninfomanía no significa mucho, que realmente es un término misógino, usado a lo largo de los años, y que las personas que han definido ese termino no conocen bien el cuerpo femenino y usan esa palabra para dar una denominación masculina a un fenómeno femenino».

Reconozco que me gusta mucho el cine de Côté, a pesar de que dentro de la crítica se le atribuye ser un cineasta de estética aséptica, fría y cargante. No estoy de acuerdo.

Las películas que he visto de Côté tenían en sus escenas una cadencia inconclusa y abierta que hace que se cree una especie de tensión o magnetismo en lo que todo o nada puede ocurrir. Sin embargo, ese «todo o nada» narrativo sirve siempre de desencadenante para el desarrollo de los personajes en la película.

Es posible que con Un été comme ça Côté reciba el rechazo de un público o crítica que le reproche precisamente, en esta obra, el proyectar una mirada o fantasía masculina sobre sus personajes. Sobre esto comentó el autor en la rueda de prensa en Berlín: «he posibilitado que en cada fase del rodaje las actrices tuvieran acceso al guion. He trabajado juntamente con una sexóloga. He incluido mujeres en el proceso de montaje y edición. Justamente no quise tener una mirada masculina».

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Me llama la atención que en Un été comme ça algunas de las escenas en el interior de la casa están filmadas de manera muy cercana a los rostros de los personajes. Esta focalización en las personas, en su mirada, en lo que dicen y en cómo se muestran es enigmática y supongo que es lo que puede irritar a veces a muchos espectadores.

En las primeras escenas de la película presenciamos un diálogo, en donde los oyentes permanecen fuera de campo. Esto crea en seguida un interés por descubrir quiénes son los personajes, a quiénes van dirigidas esas palabras, qué hacen allí y cómo serán. En la primera escena, la fundadora del proyecto explica a esos oyentes ocultos todavía a la mirada del espectador que: «Esto es un viaje, no un tratamiento. Aquí no hay juicios, vedlo como unas vacaciones del caos del que probablemente sea vuestra vida», también se les dice que tienen que intentar encontrar un camino para ser ellas, uno diferente que no sea solo a través del sexo. Así que en apenas segundos del comienzo del filme la curiosidad del espectador comienza a aumentar.

Côté explora con su cámara de manera magnética esa constelación de personajes y experiencias, no importa lo íntimo o rudo que puedan llegar a ser estas, eso crea inquietud, pero al mismo tiempo curiosidad por seguir a los personajes y por saber más de ellos. En cada conversación, cada diálogo o gesto vamos averiguando un poco más sobre las protagonistas, los planos se van abriendo, al igual que lo hacen ellas.

Côté da a sus personajes todo el espacio, atención y tiempo necesarios para desenvolverse, aunque a menudo de manera interrumpida e inconclusa. No es por casualidad que esta sea la película más larga de todas las que ha realizado Côté hasta la fecha.

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Me gusta el cine de este realizador quebequés que sabe encontrar la distancia adecuada para dejar hablar a sus personajes. Esto es especialmente difícil en Un été comme ça y lo vemos, sobre todo, a través de las conductas de Octavia y Sami. Ella, la terapeuta, con sus preguntas directas, sus anotaciones y al mismo tiempo sin querer involucrarse en algo de lo que ya está tomando parte. Sami, el trabajador social, involucrándose más y arriesgándose para favorecer una mayor apertura de las jóvenes.  

No sabemos si las dos posturas son adecuadas o no. Si son demasiado distantes o cercanas. Es como si Côté intentara encontrar ese balance tan difícil de localizar entre el riesgo que pueda suponer el acercarse demasiado y causar un daño no intencionado, o mantenerse alejado, causando otros tantos daños por omisión o descuido. D. W. Winnicott, psicólogo infantil, acuñó esta especie de balance como «ser lo suficientemente bueno» (Good enough). En realidad, Winnicott lo referiría al papel de la figura materna: esta no debería ser ni «demasiado buena», ni «demasiado poco buena» en relación con el cuidado del niño.

Côté apunta en cierta manera esta apertura de posiciones:

«En definitiva, esta película trata de mujeres que se encuentran durante 26 días, no quise pretender que hubiera un mensaje final. En el fondo no sé exactamente bien de lo que he hablado en este guion y en esta película. ¿Cómo puedo saberlo? Eso solo lo saben estas mujeres. Esta es su película. Escribí este guion para dar a estas mujeres la oportunidad de expresarse».

Escribe Laura Bondía | Fotos Shellac Films

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