Sevilla, XVI Festival de Cine Europeo (4): Balance

  30 Noviembre 2019

Más películas, más espectadores, más invitados…

sevilla-41El Festival de Sevilla ha clausurado su edición número 16, que cabe valorar como positiva. Sus responsables han aportado algunas cifras que corroboran la tendencia ascendente de este Festival, ya arraigado.

Este evento supone un reclamo al que acuden junto al público sevillano espectadores foráneos que visitan la ciudad hispalense para conocer el mejor cine europeo. La cita ha contado este año con 78.397 espectadores que han pasado por taquilla, lo que supone un incremento de un 4,21% respecto a la edición de 2018. En total, más de 100.000 personas han participado en sus diferentes propuestas y actividades relacionadas con las diferentes profesiones cinematográficas.

Se han proyectado 233 películas, de las cuales 35 han sido estreno mundial y 122 han sido proyectadas por primera vez en España. Se han acreditado 285 periodistas, se han celebrado 123 coloquios con directores, actores y productores, reafirmando la vocación formativa del festival tratando de ilusionar a las nuevas generaciones por el cine.

La lista de directores que han presentado sus películas en el festival ha sido amplia. Los nombres de Pietro Marcello, Robert Guédiguian, Lene Berg, Teona Strugar Mitevska, Elia Suleiman, Abel Ferrara, Justine Triet, Albert Serra, Pietro Marcello, Joanna Hogg, Joao Nicolau, Marco Bellocchio, Lorenzo Mattotti y Mark Cousins, entre otros, supone una notable representación del cine europeo actual.

El Festival de Sevilla no ha descuidado la producción española de este 2019. Las últimas producciones de Rodrigo Sorogoyen (Madre), José Luis Guerin (De una isla) o Benito Zambrano (Intemperie) también han estado presentes.

Y en cuanto a directores andaluces, han presentado sus trabajos en secciones competitivas del festival creadores como Alejandro Salgado, director de Barzakh, en la sección Las Nuevas Olas No-Ficción; Miguel Rodríguez (Big Big Big) y Mamen Díaz (Violeta no coge el ascensor) en Revoluciones Permanentes. Además, Guillermo Rojas presentó Una vez más en la sección Special Screenings, que también Adiós, de Paco Cabezas.

La película triunfadora en la sección Oficial de esta edición ha sido Martin Eden de Pietro Marcello, segundo largometraje del director después de Bella y perdida (2015). Historia basada en la novela homónima de Jack London; ya el Festival de Venecia premió la labor de su protagonista Luca Marinelli.

Película estimable que aborda la evolución de un marinero napolitano que acaba convirtiéndose en escritor. Filme muy bellamente fotografiado que sitúa su narración en Italia, en los primeros años del siglo XX. Cabe hablar de cine político que mira hacia la lucha de clases, pero también de drama humano y amores no correspondidos.

Sin embargo, el amplio catálogo de premios ha permitido reconocer otras producciones que están a una altura similar a la ganadora del Giraldillo de Oro. Es el caso de Technoboss del portugués João Nicolau. Se trata de una película difícilmente clasificable, ya que se trata de un musical tragicómico que tiene como protagonista a un hombre divorciado, a punto de jubilarse que percibe cómo su tiempo se agota en un mundo devorado por las máquinas. Consiguió el Gran Premio del Jurado.

El premio a la mejor dirección recayó en el israelí Nadav Lapid por Sinónimos, ganadora del Oso de Oro en Berlín. Un relato cuasi-experimental sobre un joven nacido en Israel que llega a París renegando de su país y su lengua de origen, y en el que se reflexiona sobre el sentido de la patria en un país como Israel, y la globalización como un patrón que parece llevarnos al caos.

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El filme rumano La Gomera de Corneliu Porumboiu, obtuvo el premio al mejor guion. Una historia criminal en la que policías y mafiosos se tratan primero de esquivar y después de eliminar. Cabe señalar el sentido del humor de su director al incorporar el silbo gomero como un «lenguaje secreto» que utilizan los mafiosos para comunicarse entre sí, para burlar a la policía.

Los premios de interpretación se han concedido a Pierfrancesco Favino por su trabajo encarnando al mafioso siciliano Tommaso Buscetta en El traidor, la última película del veterano director italiano Marco Bellocchio; una convincente historia sobre los procesos que condenaron a los principales responsables de la cosa nostra siciliana en los años ochenta, basada en hechos reales; para nosotros uno de los mejores filmes del festival.

En el caso de la interpretación femenina ha sido reconocido el trabajo de Marta Nieto y Zorica Nusheva por sus excelentes interpretaciones en Madre de Rodrigo Sorogoyen y Dios existe, su nombre es Petrunya de Teona Strugar Mitevska respectivamente. En ambos casos se trata de poderosos dramas muy bien narrados en los que la faceta interpretativa resulta determinante para el éxito del proyecto.

Cabe también destacar el premio a la mejor fotografía concedido a Atlantis, dirigida, fotografiada y montada por Valentyn Vasyanovych; una distopía que aborda de manera desasosegante y realista la guerra entre Ucrania y Rusia (el Giraldillo de Oro de la edición del año pasado se concedió a otra película ucraniana con la misma temática Donbass).

Finalmente, el jurado decidió otorgar una mención especial a la película de animación La famosa invasión de los osos en Sicilia de Lorenzo Mattotti una adaptación al cine del clásico de Dino Buzatti. La triunfadora en la cección Las nuevas olas, es una interesante película francoargelina Abou Leila de Amion Sidi-Boumédiène, una historia en la que se combina realidad y delirio en el viaje por el desierto de dos hermanos persiguiendo al terrorista del título.

En síntesis, una edición exitosa del Festival de Cine de Sevilla que continúa en su empeño por mostrar de manera fehaciente las virtudes y el interés del cine europeo, que lucha por encontrar sus vías de conexión con el público, a lo que el Festival sevillano sin duda contribuye significativamente.

Escribe Juan de Pablos Pons

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