Sevilla, XIV Festival de Cine Europeo (5): Balance final

  11 Diciembre 2017

Un repaso a lo premiado

a-fabrica-de-nada-11El Festival de Cine Europeo de Sevilla ha llegado a su fin, en esta edición número XIV, sobre la que cabe decir, en una valoración de conjunto, que el nivel ha sido estimable con un buen número de películas interesantes.

El cine europeo tiene vitalidad y ofrece una variedad rica en temáticas, enfoques, tratamientos estilísticos y capacidad para hacer reflexionar. La realidad cotidiana y sus dificultades están presentes en muchas de las películas presentadas. El Festival de Sevilla supone una gran oportunidad para testar a unas cinematografías que desafortunadamente no se asoman con asiduidad a nuestras pantallas comerciales. El público sevillano como es habitual en este evento anual ha respondido masivamente una vez más, acudiendo a las proyecciones.

Uno de los rasgos distintivos a valorar en muchas de las cintas presentadas es el rechazo al conformismo, a la necesidad de luchar contra injusticias, imposiciones y la falta de legitimidad. La película ganadora del Giraldillo de Oro, el premio más relevante del festival, la portuguesa A fábrica de nada, de Pedro Pinho, es representativa de ese valor; en este caso es la historia de una reivindicación obrera, planteada artísticamente desde un enfoque original, el género musical.

También en una línea rupturista buscando nuevas fórmulas expresivas, dentro de las propuestas que hemos podido ver, cabe citar Barbara, de Mathieu Amalric, Premio a la Mejor Dirección: un ejercicio de metacine sobre un biopic de la artista francesa Barbara que sirve de excusa para asistir al rodaje del propio biopic al que hace referencia la cinta.

La experimental The Wild Boys, de Bertrand Mandico, Premio Especial Las Nuevas Olas (ex aequo) junto con Pin Cushion, de Deborah Haywood, es una apuesta arriesgada formalmente que aborda desde nuevas perspectivas la cuestión de género. En ella, cinco chicos conflictivos, interpretados por mujeres, se desprenderán de sus ideales de masculinidad hasta coartar sus impulsos violentos.

Otro rasgo en el que han incidido diferentes cintas ha sido la cuestión de la identidad, abordada desde diferentes perspectivas. Niñato de Adrián Orr, que ha obtenido el Premio a la Mejor Película de la Sección Las Nuevas Olas, es una ópera prima que toma como base el corto Buenos días, resistencia de este director, que explora las dificultades de un músico para aceptar la responsabilidad de su paternidad.

También cabe citar a Jonas Carpignano con A Ciambra, que ha obtenido el Premio al Mejor Actor para el jovencísimo Pio Amato, historia de supervivencia en la que un joven de etnia gitana se enfrenta al reto de buscarse el futuro, en un ambiente marginal, sin estar preparado.

El tercer rasgo que podemos señalar es el cruce de culturas. En esta faceta la cinta de Valeska Grisebach, Western, Gran Premio del Jurado, nos propone cuestiones como la comunicación en los espacios fronterizos donde se encuentran diferentes culturas, lenguas y mentalidades. Una historia ‘pequeña’ con personajes cotidianos, muy bien desempeñados por actores no profesionales, que nos plantea temas fundamentales.

a-violent-life-111

 A Violent Life, de Thierry de Peretti, ganadora del Premio al Mejor Guion, plantea la cuestión del independentismo corso, a finales del siglo XX y la decisión de algunos grupos de recurrir al terrorismo.

El papel de la religión también está presente, dentro de los títulos premiados con Corazón puro, de Roberto de Paolis, que ha obtenido el Premio a la Mejor Actriz para Selene Caramazza, una historia de amor y deseo en la que las convicciones morales entran en conflicto.

Una relación entre hermanos que se rompe a partir de una disputa por una mujer, es la línea argumental de la interesante Winter Brothers, de Hlynur Pálmason, que ha obtenido el Premio a la Mejor Dirección de Fotografía para Maria Von Hausswolff; historia en la que el clima y el paisaje juegan un papel fundamental, como viene ocurriendo en las películas que nos llegan de la cinematografía islandesa.

La presencia del cine español, en esta edición ha sido algo desilusionante, en función de las expectativas con las que llegaban algunos de los títulos presentados. En la Sección Oficial y con los honores de inaugurar el Festival se ha presentado Tierra firme, de Carlos Marqués-Marcet. Aunque ha recibido el Premio ASECAN a la Mejor Película de la Sección Oficial, se trata de una película menor, cuidada y bien filmada, pero que deja poco poso en el espectador; su puesta en escena más teatral que cinematográfica lastra en parte una historia que inicialmente podía tener interés.

También en la Sección Oficial se ha presentado El mar nos mira de lejos (Premio Deluxe), de Manuel Muñoz Rivas que nos propone una visión poética de Doñana; una mirada a través del tiempo que tiene a Tartessos como referente. También cabe citar, dentro del cupo de premios para las cintas españolas a Ternura y la tercera persona, de Pablo Llorca, Premio a la Mejor Película de la Competición Oficial Resistencias, una comedia humanista sobre una familia que reside en un barrio obrero madrileño.

ternura-y-tercera-persona

Por el contrario, cabe hablar de decepción en casos como Algo muy gordo de Carlo Padial, película situada en la sección Las Nuevas Olas y presentada como referencia del posthumor, pero su resultado es pobre.

Penélope de Eva Vila, presentada en la Sección Oficial, pretende ser una reinterpretación de La Odisea de Homero, nada menos, pero se queda en la pretensión.

Desde otras claves, Oro, de Agustín Díaz Yanes, que se ha estrenado como primicia en el festival, no ha respondido a las expectativas que habían creado su director y su llamativo elenco artístico. Película de entretenimiento que no profundiza en cuestiones que sin duda suscita la conquista de América.

Lo que sí hace Zama, película producida por los hermanos Almodóvar y dirigida por la directora argentina Lucrecia Martel. Filme que ha obtenido una Mención Especial del Jurado. Narra la historia de Diego de Zama, un funcionario de la corona española en el Nuevo Mundo, que sobrevive en un aislado destacamento, a la espera de un nuevo destino. Historia desoladora y trágica en la que el derrumbe personal del protagonista avanza el derrumbe de un imperio.

También cabe citar en este balance final del Festival, algunos otros títulos premiados como Distant Constellation, de Shevaun Mizhari (premio Nuevas Olas No Ficción) en la que un grupo de personas mayores convive en un enorme edificio de Estambul y los vecinos se ven en las escaleras, conversan y en definitiva, comparten sus vidas, en cierta manera. Insyriated, de Philippe Van Leeuw (Gran Premio del Público), nos sitúa en Damasco, donde una madre de familia ha construido una fortaleza en la que proteger a su familia y a sus vecinos. En L’intrusa, de Leonardo di Costanzo (Premio Eurimages a la Mejor Coproducción Europea), la hija de un mafioso llega a un centro comunitario de Nápoles y es rechazada por sus miembros.

Más allá del amplio catálogo de premios que otorga el Festival, nos han gustado películas de autores ya reconocidos como Les Gardiennes de Xavier Beauvois, Sin amor (Loveless) de Andrey Zvyagintsev, The Square de Ruben Östlund o El sacrificio de un ciervo sagrado de Yorgos Lanthimos.

En síntesis, unos días de cine interesantes, sugerentes, con más satisfacciones que desencantos y que nos deja buenas sensaciones cara al futuro de este Festival y del cine europeo.

Escribe Juan de Pablos Pons

the-square