62 Seminci, Semana Internacional de Cine de Valladolid (3): La mirada femenina

  03 Noviembre 2017

Contra la invisibilidad de la mujer

seminci-34-lais-bodanzkyVeteranas y noveles realizadoras aportan una nueva perspectiva a los temas relativos a la invisibilidad de las mujeres tanto en el ámbito familiar como social.

Hasta el momento hemos visto varios filmes que abordan esta problemática: la ya mencionada Jeune femme, de Leonor Serraille, cuya protagonista representa el conflicto de muchas mujeres que deben partir de cero para conquistar un espacio personal y profesional en un medio urbano donde se sienten desubicadas; la opera prima, de la georgiana Elene Naveriani Soy un rayo de sol en la tierra, con un enfoque más general sobre la prostitución en los barrios marginales de Tiflis y la dureza de una vida  dibujada en blanco y negro, mediante una historia próxima al documental, dado su carácter descriptivo y su escasa acción.

Como nossos país, quinto largometraje de la brasileña Lais Bodarzky, plantea el creciente malestar de Rosa (María Ribeiro), obligada a asumir las responsabilidades del hogar mientras su marido se realiza profesionalmente personificando el más tópico cliché de la progresía burguesa. Se trata de un tema muy cercano a la vida cotidiana de muchas parejas en las que la mujer simplemente pide ser escuchada.

Tal y como explicó su directora, «la investigación sobre este tema ha resultado ser muy extensa pero sencilla y asequible, ya que basta observar lo que le sucede a la vecina de al lado». El proceso de aprendizaje sobre la idiosincrasia femenina en la sociedad actual se impone como acicate para mejorar el papel de la mujer en la sociedad, hecho confirmado por la excelente acogida que el filme ha tenido en las salas brasileñas donde se ha proyectado. Aunque la película hace demasiadas concesiones a la fábula romántica con ramificaciones en la historia que reducen su impronta ideológica, hay que valorar la claridad narrativa y expositiva del conjunto.

En otro orden temático, el tratamiento que el turco Onur Saylak da al tema del tráfico de personas que migran desde Siria hacia los supuestos paraísos europeos resultó bastante decepcionante. Su primer largometraje Daha (Más) presenta un conjunto de personajes arquetípicos y con escasos matices. La tensión narrativa y la violencia extrema que se pretenden evidenciar se resuelven con trucos muy toscos como los efectos sonoros de gran impacto, gritos  y mucha música extradiegética. La historia no resulta creíble, tanto por la interpretación de unos actores que no dejan emerger a los personajes, como por los fallos de un guión que confunde la elipsis con una distribución de la información desigual y confusa.

Más gratificante dentro de su sencillo planteamiento, el segundo largometraje del brasileño Felipe Barbosa: Gabriel e a montanha narra la historia de un joven que decide viajar por África durante un año antes de emprender sus estudios universitarios. El argumento está inspirado en hechos reales sobre la desaparición y muerte en Kenia de Gabriel Bruchmann, amigo de la infancia del director. El personaje recorre un camino, del que no es en absoluto consciente, que le traslada a la cruda realidad de la muerte desde los utópicos sueños románticos del que se considera más viajero que turista.

Con evidentes similitudes con filmes como El cielo protector, de Bertolucci, y Hacia rutas salvajes, de Sean Penn, la película de Barbosa consigue transmitir con suficiente dignidad una idea recurrente en el cine y la literatura: el trágico destino de aquellos que pretenden penetrar en un continente aparentemente explorable y accesible que finalmente les destruye. Como otros románticos viajeros, Gabriel, en su obsesiva determinación de conquistar la montaña, fue finalmente vencido.

El ciclo dedicado a conmemorar el nacimiento de Jean Pierre Melville nos proporcionó el placer de volver a ver Le doulos (El confidente) y comentar la película con José Francisco Montero (Jean Pierre Melville, crónicas de un samurái) y Laurent Grosset, realizador y sobrino del autor. El visionado de dos documentales, sobre la influencia del director francés en el cine japonés y asiático y su obra en general, completaron esta breve pero intensa incursión en el arte de este genial creador.

El cine islandés sigue cosechando adeptos y adictos en esta Seminci más femenina.

Escribe Gloria Benito

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