61 Seminci, Semana Internacional de Cine de Valladolid (3): Sección Oficial

  30 Octubre 2016

Buscando su Espiga de Oro

sem-la madrePasado ya el ecuador de la Semana, las películas de la Sección Oficial parecen haber quedado suspendidas en una categoría intermedia entre lo imperfecto y lo excelente. Da la impresión de que algunos filmes, pese a estar correctamente estructurados y narrados de acuerdo con las  leyes propias de sus respectivos géneros, no acaban de culminar sus historias con la sutileza y profundidad deseadas.

Es el caso de La madre, del fundador de Olivo Films, Alberto Marais, que completa su trilogía sobre los sufrimientos de la infancia con esta producción. En ella se relata la historia del adolescente Miguel (Javier Mendo) y su itinerante recorrido para cumplir un sueño: vivir con su madre (Laia Marull) y no volver al Centro de Menores.

Su viaje, que tiene algo de iniciático, le lleva por zonas rurales y castigadas por la crisis, donde los personajes conforman una red de sentimientos que sitúan al protagonista entre el abandono y la esperanza. La aceptación de la realidad es el indicio de una madurez recién adquirida que conlleva la renuncia a las quimeras.

Dokhtar (Hija) es el noveno largometraje del iraní Reza Mirkarini. En él se narra la rebelión de la joven Setareh contra las convenciones que exige la tradición, encarnadas en su padre, el señor Azizi, un pater familiae de clase media que gobierna su casa de acuerdo con los más rígidos criterios del pasado.

En este caso será el viaje de la hija rebelde a Teherán el que desplazará a los personajes hacia otros territorios, donde sean posibles la comprensión y la concordia. El itinerario es, pues, más interior que geográfico, ya que explicita viejos rencores y vacíos del pasado en una exploración sentimental que busca la redención, el perdón y la esperanza futura. El interés del filme es indudable desde el punto de vista sociológico, por la repercusión que el tema de la libertad e igualdad femeninas tiene en el público. Pedagogía aparte, el filme esboza el problema pero apenas lo analiza.

Muy distinta es Aquarius, la película presentada por el brasileño Kleber Mendonça Filho, periodista y crítico de cine convertido en director, que obtuvo el Fipresci de Rotterdan en 2012 con Neighboring.

Su interés por las complejidades y contradicciones del ser humano se traslada en esta ocasión al enfrentamiento entre una mujer madura, Doña Clara (Sonia Braga), que vive en una casa antigua junto a la playa de Recife, y la inmobiliaria Bomfin, modelo de la especulación inmobiliaria más salvaje. Nos parece un filme concebido para lucimiento de una gran actriz como Sonia Braga, seductora en su interpretación de mujer poderosa, elegante y con gran capacidad de superación, que encarna la honestidad y el derecho a gobernar su vida.

Con una estructura lineal con pequeñas retrospecciones, se asemeja  a un thriller,  por su ritmo medido y ascendente, la emoción de la lucha y las expectativas de una victoria final que premie a los virtuosos. Los personajes están perfectamente definidos desde el principio y no cambian sus roles respectivos dentro del desarrollo de la narración, que se convierte así en una gratificante fábula a la medida de los deseos de entretenimiento del gran público. En formato miniserie tendría larga vida televisiva. Y comercial, también.

sem-aquarius

Mayor solidez encontramos en la propuesta de los chilenos Manolo Cruz y Carlos del Castillo. La ciénaga, primer largo de este tándem actor-productor-realizador, transmite los sufrimientos de Alberto a causa de una enfermedad degenerativa que le tiene postrado en la cama.

Entre la ternura de su madre Rosa y el risueño cariño de su amiga Giselle transcurre la vida húmeda y monótona de los habitantes de la laguna alejada del mar. Con una notable fotografía, la película ofrece un relato pausado e intimista, donde el humor y la ternura alejan con acierto cualquier tentación de naturalismo extremo.  

En Inhebek Hedi, el tunecino Mohamed Ben Attia lleva a su primer largometraje la lección bien aprendida. Los recursos narrativos y cinematográficos comunes se utilizan con equilibrio y eficiencia para contar la historia de la rebelión de Hedi contra una familia —madre y hermano— que le conduce a una vida rutinaria y mediocre.

La confrontación generacional y cultural se desencadenan de nuevo mediante el viaje, ese tópico literario que permite a nuestro protagonista acceder a nuevos sentimientos, proyectos y perspectivas. El filme trata del crecimiento personal y la conquista de la  madurez y la libertad. Formalmente, M. B. Attia no es original pero hace servir las imágenes al propósito y mensaje de la historia, con un inteligente uso del encuadre y de  los espacios: las calles y caminos solitarios y oscuros que “dan miedo”, los extensos arenales cercanos a la laguna, que propician la reflexión, las tumbas del cementerio que contiene a los muertos; las espaldas de Hedi, que ilustran con sus cambios el progreso del personaje hacia el descubrimiento y reivindicación de su propia identidad.

Las espaldas de Hedi son tan expresivas que pueden comunicar apatía, pasividad, tedio, cansancio y ausencia de objetivos y sueños. También, concentración, atención, placer, entusiasmo y cólera. Las contradicciones del protagonista le hacen más vivo y creíble, pues sus interrogantes sobre la vida —vagabunda o estable- son las propias de un joven sin experiencia y con todo por aprender.

El final es, asimismo, coherente con la propuesta del director, además de ser objeto de  múltiples interpretaciones. La decisión de Hedi de permanecer en el país y no emigrar con su amante se corresponde con el estado de madurez recién estrenada, una elección que no es fruto de la improvisación ni del apasionamiento, ya que quedarse también significa enfrentarse a sus propios problemas y a los del país al que pertenece.

sem-forushande

La película más completa, hasta el momento, es Forushande (The salesman), el séptimo largo del iraní Asghar Farhadi, cuya solvencia ha sido reconocida tanto en Berlín como en Cannes. La historia relata la ruptura de la estabilidad de una pareja formada por el profesor Emad (Shahab Hosseini) y Rana (Taraneh Alidoosti).

Un hecho violento y traumático desencadena un conjunto de reacciones sentimentales y emocionales que van del miedo y la desconfianza al odio y a la necesidad de venganza. La compulsiva obsesión de Emad por atrapar al culpable de sus desdichas genera una tensión tal que todos los personajes se ven impulsados hacia la confrontación unas veces, y hacia la huida y el disimulo, otras.

Existe una doble red en la historia: una es la que Emad teje como una araña para cazar a su presa, y otra es la compleja combinación de sentimientos que encadenan a unos personajes con otros. Otra duplicación plena de connotaciones es la representación  teatral y en paralelo, de la obra de Arthur Miller La muerte de un viajante, que, de alguna forma, anticipa el castigo y la hipotética muerte del culpable. Un filme lleno de pasiones casi shakesperianas que no se resuelven en un final concreto sino que dejan abiertas muchas posibilidades con una calculada ambigüedad.

El humor está presente en dos filmes de muy diferente factura y calidad.

En primer lugar, King of the Belgians, un disparatado y casi surrealista relato sobre el accidentado viaje de regreso del rey de Bélgica (Peter Van den Begin) desde Turquía a su país. Con la estructura de falso documental, la pareja formada por Peter Brossens y Jessica Wordworth narra una irónica historia que  cuestiona tanto la monarquía como la condición de los hombres.

El argumento padece en ocasiones cierta falta de cohesión, lo que complica la percepción del conjunto, aunque al filme se le debe reconocer la calidad fotográfica y la belleza de algunos encuadres y planos, lo que añade a la película el mérito de innovar el lenguaje, algo muy conveniente en los festivales de cine.

Menos salvable es el último trabajo del japonés Yôji Yamada, Maravillosa familia de Tokio, una comedia al uso con personajes arquetípicos y comicidad que surge de gags muy manidos. El difícil y a veces poco accesible humor japonés parece impregnar esta historia cuyo argumento gira alrededor de la conmoción familiar provocada por el divorcio de los abuelos.

Con altas dosis de conformismo psicológico, la película no aporta nada en el contenido ni en la forma, pues todo vuelve a quedar como al principio. Mayor inmovilismo no es posible.

Para finalizar el panorama de estos días de cine, mencionaremos los dos cortos que más han llamado nuestra atención y que coinciden en utilizar la animación como lenguaje para narrar sus respectivas historias.

Interesante ha resultado Blind Vaysha, del canadiense Theodore Ushev, con un relato fantástico y moral sobre la naturaleza del tiempo en la esencia del ser humano.

Cavalls morts, de Marc Riba y Anna Solanas, nos invita a reflexionar sobre los desastres de la guerra mediante sus muñecos animados.

No nos olvidamos del documental ficcionado Life, Animated, basado en el libro homónimo del periodista Ron Suskind. En él cuenta el proceso que permitió que su hijo Owen superara el autismo que le mantenía aislado y en silencio. Rogers Ross Williams muestra en la adaptación cinematográfica el modo en que Walter se reconstruye a sí mismo, ordena y controla el caos de su entorno mediante los diálogos y personajes de las películas animadas de Disney. Algo más que una curiosidad.

Seguimos esperando la película que opte a la Espiga dorada. De momento creemos que no  ha aparecido. O quizá sí. Veremos qué sucede en los días que faltan para la clausura.

Escribe Gloria Benito

sem-maravillosa familia