61 Seminci, Semana Internacional de Cine de Valladolid (1): Avance

  17 Octubre 2016

Apuesta por la diversidad cultural y cinematográfica

seminci-0Un año más se acerca nuestra cita anual con un cine alejado de los circuitos más comerciales y que nos invita a visitar nuevas culturas y conocer nuevos realizadores, mediante una ecléctica combinación de directores y películas que parece expresar la identidad de la Seminci: encontraremos cine europeo, americano, africano, asiático con algún atisbo oceánico; directores veteranos y noveles, reconocidos y desconocidos, pero siempre con  un amplio bagaje de trabajos y propuestas, a través de las cuales esperamos recorrer territorios emocionales igualmente diversos: desde la fábula fantástica al análisis sentimental y político de un mundo complejo, extenso y global.

Esta variedad se evidencia en los largometrajes de la Sección Oficial, donde concurren directores con una obra consolidada y bien conocidos en el festival, como el yugoslavo Goran Paskaljevic que presenta Dev Bhoomi, una confrontación de hombres que albergan valores opuestos; el japonés Yôyi Yamada, también anterior Espiga de Oro, con una comedia (Kazuzo wa Tsuraiyo) sobre la desintegración de la familia tradicional; y la india Deepa Mehta, que aborda, con Anatomy of violence, el tema de la confusión y dolor psicosociales ocasionados por la violación de una mujer.

Lo mismo podríamos decir de los nuevos invitados a la Seminci, que aportan la pluralidad de sus miradas en la amplia gama temática de las películas seleccionadas. La confrontación entre generaciones y creencias se plantea con perspectivas distintas en dos filmes iraníes: Forushande, de Asghar Farhadi, y Doktar, de Reza Mikarini, respectivamente; otro punto de vista, el de la conmoción producida por la vuelta de un premio Nobel a su aldea natal, es el que propone El ciudadano ilustre, de los argentinos Gastón Duprat y Mariano Cohn. Hay historias de mujeres tratadas con ternura o  ironía (La pazza gioia, de Paolo Virzi), y relatos sobre de los sufrimientos infantiles, reflejados en el filme español La madre, de Alberto Morais.

Cinco directores concurren con su primer largo, que esperamos con interés: el tunecino M. Ben Attia (In hebek Hedi) y el israelí Elite Zexer (Sufat Chol) dirigen su atención a los conflictos entre valores tradicionales y modernos, mientras que el brasileño Kleber Mendoza (Aquarius) opta por un relato sobre la especulación inmobiliaria, que promete. Y, finalmente, la esperada ópera prima de Miguel del Arco (Las furias), que se proyectará en la Gala de Inauguración de la Semana, el próximo sábado 22 de octubre.

Los cortos de la Sección Oficial, la mayor parte de procedencia europea y norteamericana, ofrecen al espectador la posibilidad de disfrutar de nuevos lenguajes y técnicas de animación y de la diversidad de asuntos propuestos en sus filmes: los desastres de la guerra (Cavalls morts, de Marc Riba y Anna Solanas), el humor de la locura, clínica o no (The eleven O’Clock, de Deven Seale y Figth on a Swedish Beach, del canadiense Simon Vahine), y la fábula fantástica (Blind Vaysha, de Theodore Ushev y I am here, de Eoin Duffy). Y también la española Cheimaphobia, de Daniel Sánchez Arévalo, un enigma hasta ahora.

En Punto de Encuentro abundan los largometrajes coproducidos por países europeos conjuntamente con Chile, Perú, Tailandia, Israel o Ghana, sin duda una amplia oferta para los que gusten de aproximarse a las historias que encierran estas películas. Nos llama la atención Inshallah estafadit, de Mahmoud al Massad, un filme germano-libanés que trata con humor un tema tan serio como la pobreza.

seminci-3-Inshallah estafadit

Doc. España acude a la Semana con doce documentales de autores españoles entre los que encontramos muestras que ilustran el folklore y su impacto en la cultura, como Cántico, de Sigfrid Monleón; junto a otros como Desmontando la muerte de Germán Roda, una llamada de atención sobre este trance universal.

En Tiempo de Historia se esperan con gran interés las proyecciones fuera de concurso del filme de Bertrand Tavernier Voyage à travers le cinéma français, y el que Fernando “Pino” Solanas realizó cuando Perón vivió en España en los últimos años del franquismo: El legado estratégico de Juan Perón.

Pero el panorama de esta sección se amplía con las aportaciones de los largometrajes y su variada oferta temática: la música pop, la guerra ucraniana, la influencia de la televisión o los problemas de drogas en Yakarta. Destacamos algunos trabajos de interés, como la sensible Life Animated, de Roger Ros William, sobre un singular modo de superar el autismo; el análisis del dolor de las víctimas de ETA (Contra la impunidad, de Iñaki Arteta), y los problemas de la gente mayor con las nuevas tecnologías (El último verano, de Leyre Apellániz).

Y finalmente, dos  obras de interés, en el apartado 80 años de guerra civil española: España, dos trincheras, de Francesc Escribano y Luis Carrizo, en la que se muestra la desigual suerte de los dos bandos que se enfrentaron en la guerra civil, y el que brinda las peripecias de El Gobierno vasco en el exilio, de Antonio Cristóbal.

seminci-4-tavernierCastilla y León en corto y Castilla y León en largo complementan la visión de conjunto de este festival en el que también volveremos a disfrutar con los maratones de cortos de la ESCAC y los más recientes de la ECAM.

Aunque este año no hay una sección sobre cine femenino, nos sorprende gratamente el espacio dedicado a Cervantes y Shakespeare en su compartido aniversario. Entre los trabajos sobre Cervantes, además de los ya conocidos de Manuel G. Aragón y K. Fulton y Louis Pepe, podremos ver los de Manuel Huerga (Cervantes y Lope) y Javier Balaguer (Cervantes: la búsqueda), ambos de 2016. Parece sugestivo O velo do Restelo, el filme que Manoel de Oliveira estrenó en 2014, con el relato del encuentro de Don Quijote con varios novelistas portugueses. El argumento resulta tan sorprendente como la  aportación del indio Virshal Bardwaj, Maqbol, inspirada en la emblemática obra del escritor inglés.

Ocho largos y seis cortos, la mayor parte de autores europeos, compiten en Seminci Joven, algunos de ellos fuera de concurso, igual que la retrospectiva dedicada este año a Richard Linklater, director que merece la pena revisar, por su constante búsqueda de nuevos lenguajes y su aceptación de nuevos retos con los que mostrar a los espectadores los diferentes ángulos y facetas de la naturaleza humana. En la Miniminci, resulta un acierto combinar películas realizadas con la más moderna tecnología de animación con la proyección de un clásico como Buster Keaton, de 1926.

Continúa su trayectoria Spanish cinema, con los doce largos presentados que constituyen un programa variado y selecto como lo demuestran filmes tan distintos como El Bosco: El jardín de los sueños, de José Luis López-Linares, y La academia de las musas, del siempre original y estimulante José Luis Guerín; también podremos ver Esa sensación, de Juan Cavestany y otros, un alarde de surrealismo sensitivo, y una nueva versión sobre el trágico personaje que fue Ramón Mercader (El elegido, de Antonio Chavarrías).

Del cine procedente del País invitado, Chile, podríamos llevarnos una idea más que suficiente, con sus quince largometrajes, cinco documentales y nueve cortos. Nos llama la atención la ya conocida Machuca (2004), de Andrés Wood; No, de Pablo Larrain, donde se relatan las peripecias de usar la publicidad contra Pinochet; Las vacas vuelan, de Fernando Lavanderos, con su broma del filmador filmado, y Taxi para 3, de Orlando Lübert, como crónica de un desastre entre pícaros.

Y naturalmente, celebramos la tradición de la Master class, este año a cargo de Geraldine Chaplin y el mexicano Martín Hernández. 

En el acto de clausura se proyectará Les fils de Jean, de Philiphe Lioret. Además, aquellos espectadores que lo deseen podrán medirse la emoción experimentada durante la Seminci —evaluada y verificada por la Sociograph Award— como el pasado año.

No se puede pedir más, pero tampoco olvidar el concierto ofrecido por la Orquesta Sinfónica de Castilla-La Mancha, con su interpretación de la partitura de Nosferatu. Sin duda, un buen cierre.

Escribe Gloria Benito

seminci-1-banner