30 FIFF, Festival Internacional de Cine de Friburgo (4): Palmarés

  09 Mayo 2016

Mapa de la situación de no igualdad

friburgo-mountainDiez días de consumo frenético de cine son más que suficientes. Y más si esta tarea conlleva reflexiones de fondo ya bien sea para escribir en un medio de comunicación o decidir el film merecedor de un premio, siendo ambos mi caso.

Así que agradecida por la experiencia de ser Jurado del Premio Quijote de la Federación Internacional de Cineclubs, el día de la entrega de galardones intenté disfrutar cada segundo de la ceremonia a sabiendas que eran instantes irrepetibles. Luego vendría un período de asimilación y reflexión, para posteriormente escribir estas líneas.

El palmarés de la 30 edición del FIFF fue:

—Gran Premio Regard d’Or: Mountain de Yaelle Kayam (Israel, 2015).

—Mención Especial del Jurado: Yo de Matías Meyer (México, 2015).

—Premio Especial del Jurado: Semana Santa de Alejandra Márquez Abella (México, 2016).

—Premio del público: Blanka de Kohl Hassel ( Japón, 2015).

—Premio del Jurado Ecuménico: Alias María de  José Luis Rugeles  (Colombia, 2015).

—Premio FIPRESCI: Song of Songs de Eva Neymann (Ucrania, 2015).

—Premio Quijote de la Federación Internacional de Cineclubs: Mountain de Yaelle Kayam (Israel, 2015).

—Premio Jurado Joven: Hair de Mahoud Ghaffari (Irán, 2016).

—Premio Mejor Cortometraje: Iceberg de Juliana Gómez (Cuba, 2015).

—Premio Red de Cine Suizo: Mr. Alfredo de Víctor Souza, Marcelo Santos y Venâncio Batalhone (Brasil, 2015).

Los espectadores de cine por muy aposentados que estemos en nuestras butacas aunque físicamente no realicemos ninguna acción, mentalmente sí llevamos a cabo un trabajo importante de análisis fílmico y de reflexión en cuanto que la obra consumida es interpretada en su dimensión social, cultural y/o política.

Y es más, el espectador de un Festival de cine de alguna manera explicita su compromiso personal con la experiencia que va a tener. Teniendo en cuenta por una parte la predisposición de este perfil de espectador para visionar una serie de films con unas narrativas menos habituales —por huir de la etiqueta “cine de autor”, “cine underground” para hablar del cine no comercial—.

Y por otra el ejercicio de asimilación y digestión que supone el visionado diario de tres-cuatro films,  o lo que dé de sí el día. Todos y cado uno de los espectadores de cine nos convertimos en testigos éticos (Ethical Witnessing) de la realidad que estamos conociendo.  

Durante una semana acudí a la proyección de los 12 largos de la Sección Oficial —dejando fuera Roundabout in my head— donde por regla general el arquetipo protagonista era el de una mujer que sufría los abusos físicos y/o psicológicos del sistema patriarcal en que vivía. 

Desde Argentina y México a Corea del Sud y Japón, pasando por Ucrania, Irán, Israel o Indonesia, los y las realizadores presentaban filmes de mujeres víctimas: ninguneadas, perseguidas, abusadas, violadas e incluso asesinadas por los personajes masculinos de su entorno. Víctimas directas que en ocasiones se convertían en receptoras pasivas de la ira o incompetencia de su entorno político y religioso, y en otros momentos, en la medida de sus posibilidades, se rebelaban para intentar hacer oír su voz, sin la repercusión necesaria.

friburgo-semana santa

Dicha selección es susceptible de interpretarse como mapa de la situación de no igualdad que en pleno 2016 sufrimos las mujeres en todo el mundo. Denuncia de una situación inaceptable que diferentes movimientos y plataformas, y ahora el FIFF, vienen reclamando históricamente. No obstante, todo hecho en la vida contiene una doble lectura y la segunda dimensión que adquiere la selección de filmes de este festival conlleva una reflexión sobre el significado de contribuir a la lucha por el estado de igualdad de género hoy en día.

Como testigo ético, golpeada por el trauma de ver este conjunto de películas nació en mí el sentimiento de rechazo hacia estos arquetipos extremos de mujer víctima y hombre maltratador.

Aunque en un principio pueda parecer que esta reflexión no tiene cabida en este espacio, a mi favor diré que este es el marco idóneo para hablar de cine como obra autónoma pero también como reflejo de “nuestra sociedad y, a partir de ella, los valores, las ideas, los iconos, las visiones del mundo (casi siempre enfrentadas) y las fantasías que han servido para reconocernos” (1).

Y es que como bien defendía  Kracauer el cine “refleja la mentalidad de una nación por dos motivos. Primero: un filme no es nunca el producto de un solo individuo. Segundo: el cine se dirige a la muchedumbre anónima y la atrae” (2). De ahí la segunda dimensión que adquiere la lectura de la Sección Oficial del FIFF.

El impacto social y político que adquiere un festival como plataforma de difusión de unos valores, arquetipos e ideas es inmensurable. Sin poner en duda las buenas intenciones del comité seleccionador del FIFF, pretendo llamar la atención a la hora de analizar la recepción de dicha selección que lejos de reparar el hecho de vulnerabilización de la figura femenina, el FIFF, en este caso, como artefacto cultural falla consiguiendo todo lo contrario.

Consciente o no, el hecho es que no ha logrado crear un marco de reflexión sobre la problemática que nos ocupa. Buena muestra es la presentación del filme de clausura Parched de Leena Yadav (India, 2015) como una comedia. Una historia de tres mujeres: una de ella maltratada físicamente por su marido, la otra violada de manera múltiple en su lugar de trabajo y la tercera abusada y ninguneada económicamente por su hijo.

Es muy difícil definir qué es y como se lleva a cabo el compromiso ético y político de una institución cultural respecto a una problemática social. Lo que está claro es que no es suficiente con mostrar dicho compromiso en el ágora pública si no se acompaña de hechos y acciones. En este caso haber abierto el abanico de posibilidades en cuanto a mostrar arquetipos femeninos más variados, lejos de la dicotomía: mujer-madre, mujer-esposa. Puesto que ser mujer va más allá de esta dualidad, y ser hombre no supone ser el perpetuador de dicho esquema.

Escribe Aïda Antonino i Queralt


 

Notas

(1) BENET, Vicente J. (2012). El cine español. Una historia cultural. Barcelona: Paidós Comunicación. Pp.14-15.

(2) KRACAUER, Siegfried ( 1985). De Caligari a Hitler. Una historia psicológica del cine alemán. Barcelona: Paidós Comunicación, pp.11-12. 

friburgo-yo