19 Festival de Cine Español de Málaga (3): en el ecuador

  28 Abril 2016

Sorprendente cóctel en el ecuador de la semana

malaga-emilio-cabaCon sus lógicas excepciones, en el Festival de Málaga los platos fuertes, en lo que a cine y homenajes se refiere, casi siempre se han ofertado en fin de semana, cuando el evento está más concurrido. Esta edición, sin embargo, parece haber dejado grandes sorpresas en este sentido.

La semana ha arrancado, así, con un cálido —esta vez sí— homenaje, el lunes 25 de abril, a Emilio Gutiérrez Caba (Premio Ciudad del Paraíso), rodeado, entre otros, de José Sacristán, que estrenaba también ese día en Málaga. El veterano actor recordaba, horas antes de recibir el galardón, que precisamente el Teatro Cervantes había sido inaugurado por su bisabuelo, de origen malagueño.

En cuanto a la sección oficial de Largometraje Gernika, estrenada el martes 26 de abril, coincidiendo con el 39 aniversario del bombardeo en la citada localidad, parece configurarse como posible aspirante a alguna de las biznagas (quizás, la que otorga la crítica).

La película, la segunda de Koldo Serra, reúne varios puntos a su favor. Primero de todo, por contar con un equipo de actores internacional en el que sobresalen, entre otros, los ingleses James D’Arcy y Jack Davenport, el anglo-estadounidense Burn Gorman o la sueca Ingrid García Jonsson, y al que se suman españoles como Álex García, Bárbara Goenaga, Víctor Clavijo o Julián Villagrán o María Valverde (protagonista).

Esta última, además de brillar en la alfombra roja durante su estreno, aporta luz y dulzura a una historia que, por primera vez en el cine español, refleja (y lo hace, además, sin ningún tipo de pudor) la crudeza de lo que sucedió en el pueblo que inspiró la obra de Picasso. El amor y la visión romántica de la vida frente al horror y a la barbarie, a la traición, se hallan, a partes iguales, en Gernika.

Lo hacen, además, y este es otro punto a su favor, con una fotografía y una estética delicadas, muy cuidadas, y tampoco en otros aspectos técnicos tiene mucho que envidiar a superproducciones bélicas. Un resultado que, además, se ha logrado con un presupuesto no demasiado elevado, comparándolo con éstas.

Otra de las cintas más destacadas de la sección oficial de largometrajes estos días ha sido Callback, de Carles Torras, que presenta, con ella, su tercer estreno en Málaga. Rodada en Nueva York y con cierto toque de cine independiente, relata la historia de un inmigrante latinoamericano que sueña con ser actor y que en realidad es, siguiendo la crítica que realizaba el compañero Pedro J. Quero, del periódico local Sur, es una especie de sociópata que encarna la versión más oscura del sueño americano.

Por la misma sección oficial han pasado, sin pena ni gloria,  Acantilado, de Helena Taberna, y Quatretondeta —el lunes 25 de abril—; Julie, de Alba González de Molina —el martes—; y Zoe, de Ander Duque —miércoles—.

En cuanto a repercusión mediática, ha sido la cantante Malú, a raíz del estreno del documental de Curro Sánchez Varela y Telmo Aragón que recoge su trayectoria el miércoles 27 de abril, de las que más atención ha acaparado estos días donde, en paralelo, buena parte del público ha seguido optando por disfrutar el festival en petit comité, alejado de los flashes de la alfombra roja, acudiendo a alguna de las proyecciones de ZonaZine, cortometrajes o Territorio Latinoamericano.

Se espera que la recta final de la 19 edición del Festival de Málaga deje alguna otra Biznaga, especialmente en la jornada del viernes 29 de abril, la última de estrenos en la sección oficial de largometrajes, con cintas como la comedia El futuro ya no es lo que era, de Pedro Barbero y protagonizada por el malagueño Dani Rovira (se prevé lleno absoluto en alfombra, cines y agregados); o Koblic, coproducción hispano-argentina en la que Sebastián Borensztein narra la historia de un comandante encargado de pilotar un "vuelo de la muerte”, al que encarna el gran Ricardo Darín.

Pinta bien el postre.

Escribe y fotos María Sánchez | @cibermarikiya

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