19 Festival de Cine Español de Málaga (2): primer fin de semana

  25 Abril 2016

Un certamen con menú para todos los gustos

malaga-20Málaga ha vivido ya el primer fin de semana de su 19º Festival de Cine. Una gala inaugural en cuya alfombra roja previa, el viernes 22 de abril, no cabía, literalmente, un alfiler, una meteorología que ha invitado a pasear en torno al séptimo arte y una programación repleta de eventos y proyecciones de diversas secciones en distintos escenarios —muchas de ellas en paralelo—, dan muestra de la expansión del certamen.

Complicado seguirlo todo, e incluso coincidir con compañeros de prensa, en un evento cuyo menú incluye además presentaciones de proyectos en foros, retrospectivas y preestrenos, exposiciones e incluso, gastronomía (con actividades como el Gastro Weekend, con una muy buena acogida, y una ruta de tapas especial en los bares de la zona).

Ahora bien, esta misma expansión —sumada quizás a la creciente oferta cultural y de ocio en Málaga de los últimos tiempos—, ha deslucido ciertos eventos que, en el marco del certamen, tradicionalmente han agotado localidades.

Es el caso del homenaje a Paz Vega el sábado 23 de abril, en donde si bien en la alfombra roja, donde compartió protagonismo con Maribel Verdú y Belén Rueda, había lleno total, una vez dentro del Teatro Cervantes había poca prensa y muchas butacas vacías. Fue este un premio, además —calificándolo en términos gastronómicos— algo insulso: pocos compañeros de profesión apoyando a la actriz y poca emoción, en un discurso que fue, sobre todo políticamente correcto —y punto—.

En cuanto a cine, sabor agridulce. Han sido, de momento, cuatro las cintas que han pasado por la sección oficial de largometrajes a concurso, y de ellas, quizás la que más ha calado hasta ahora, al menos entre la prensa, ha sido El Rey tuerto, ópera prima de Marc Crehuet y adaptación de una obra teatral estrenada hace unos años en Barcelona.

La película tiene la asombrosa capacidad de arrancar la sonrisa del espectador narrando ni más ni menos que la historia, basada en hechos reales, de un policía que se encuentra, por casualidad, con el activista al que reventó un ojo durante una manifestación. Deja, además, un mensaje interesante y de total vigencia, en el actual contexto de crisis: el cómo la vida sitúa a cada persona en un papel, a veces compatible con el de otros, a veces diametralmente opuesto (política y/o moralmente). Y la esperanza de la convivencia entre personas que, al final, lo único que buscan es ser felices.  

Entre los protagonistas, Alain Hernández, que aparece también en otra de las cintas estrenadas el primer domingo del certamen, Rumbos, segundo largometraje de la murciana Manuela Burló, tras presentar el pasado año en Málaga, sin demasiado éxito, Cómo sobrevivir a una despedida.

Con El Rey tuerto, además de actor, comparte el hecho de ser otra película cuyo peso está en los diálogos. En este caso se trata de una historia coral, que transcurre, como comentaba su directora en rueda de prensa, en una Barcelona “de noche y en coche”. En su arranque transforma una escena delicada —un abandono repentino de pareja—, en una situación en la que lo emocional se mezcla con lo absurdo (genial Pilar López de Ayala), y es precisamente esta combinación la que hace que el espectador empatice con éstos y otros personajes de la historia e, incluso, suelte alguna lágrima.

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Pese a lo manido de las historias corales e interconectadas, este toque de naturalidad, las interpretaciones de Karra Errejalde (taxista), Carmen Machí (prostituta) o Ernesto Alterio (conductor de ambulancia de emergencias sanitarias), entre otros, hacen ganar puntos a una cinta en la que se sale de la sala pensando en que tanto lo bueno como lo malo es ley de vida, que le puede pasar a cualquiera, que son rachas, y que tan importante es saber aceptar lo que no depende de nosotros como tomar decisiones sobre lo que sí está en nuestras manos.

Un día antes abría la sección oficial de largometrajes a concurso, sin pena ni gloria, La noche en que mi madre mató a mi padre, de Inés Paris, en tono de comedia de enredo de parejas, y La punta del Ibeberg, de David Cánovas, para quien la cinta se resume en que “ningún trabajo merece la pena que te dejes la piel en él”.

Desde luego que merece la pena que aquellos que tengan oportunidad hagan un hueco en sus agendas laborales y pasen a ver alguna de las películas que, hasta el día 1 de mayo, se estarán proyectando en la capital malagueña. Aunque no todas dejen buen sabor de boca, como El signo de Caronte de la sección Málaga Premiere, ópera prima de Néstor F. Dennis que, protagonizada por Rubén Cortada, llenó la sala de público en su estreno pero no logró muchos aplausos. La cinta, que relata la agonía de un escritor en torno a su proyecto de libro sobre un asesino en serie da, quizás, demasiados rodeos e intentar jugar a un despiste, entre realidad y ficción, que termina por empachar.

Escribe María Sánchez (@cibermarikiya) | Fotos Carmen Rocío Monedero y María Sánchez | GALERÍA DE FOTOS

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