Berlinale, 66 Festival Internacional de Berlín (3): la primavera árabe

  28 Febrero 2016

Ben Attia, Dennis Côte y Thomas Vinterberg

ben-attiaHan pasado veinte años desde que se vio por última vez una película de Túnez en la sección de competición del festival de Berlín. Es triste ver que una cinematografía tan rica como la de ese país haya tenido tantos problemas a la hora de producir y distribuir películas.

Por otra parte, la espera ha merecido la pena, pues Hedi es una película no solo importante, sino necesaria para un país que fue uno de los propulsores de la Primavera Árabe. En una conversación que tuvimos con Ben Attia, el realizador, nos comentaba que para él había sido importante hacer una historia que tuviera que ver con el Túnez de después de la Primavera Árabe, pero sin tener que realizarla en forma de documental político.

Attia quería construir una historia sencilla que mostrara y describiera el sentir de toda una generación de jóvenes que buscan su propio camino sin cortar del todo el vínculo con su país o sus tradiciones. Las preocupaciones e inquietudes del personaje de Hedi representan, pues, a toda una generación.

Hedi es un joven sensible y un tanto inocente que se siente atrapado por el peso de la tradición y por las expectativas que ha de cumplir dentro del círculo familiar. Su madre lleva preparando desde hace mucho tiempo sus esponsales. Se trata de un matrimonio concertado y arreglado entre dos familias. Hedi ha aceptado hasta ahora la decisión y deseos de su madre que en realidad, busca todo lo mejor para su hijo.

Ben Attia retrata el difícil camino que Hedi recorre hasta su despertar como joven capaz de tomar por sí mismo sus decisiones y cumplir sus propias expectativas, viviendo así una vida diferente de la que su familia dispuso en un principio para él. Según Ben Attia, Hedi es un reflejo del sentimiento de inseguridad e incertidumbre que ha quedado en muchos jóvenes en el Túnez actual.

Otra película que me atrajo mucho en la sección de competición fue la del canadiense francófono Dennis Côte, Boris sence Beatrice. Côte es un director que realiza un cine poco complaciente. Ya nos lo pudo mostrar en la Berlinale de hace dos años con Vic et Flo ont vu un ours (Vic y Flo vieron un oso), película que lamentablemente no obtuvo buenas críticas por la dureza de su final y por tener momentos que produjeron un gran efecto de extrañamiento en la crítica.

De hecho, ésta no le perdonó, como tampoco lo hizo parte de la comunidad gay que no se mostró de acuerdo con el retrato que hizo de la pareja lesbiana protagonista. Pudimos hablar también un poco con Dennis Côte y nos contó que en Boris sence Beatrice intentó introducir de manera menos evidente elementos de distorsión narrativa y visual. De tal manera que el efecto de extrañamiento en el espectador se va produciendo de manera más desapercibida, aunque continua.

boris-Without-Beatrice

Otra película a la que quiero hacer mención especial es The commune (La comuna) del realizador danés Thomas Vinterberg. La comuna narra la historia de una familia que al heredar una casa grande con jardín decide no venderla y compartirla con otras personas, entre ellas antiguas amistades. A partir de esta idea, Vinterberg y Tobias Lindholm, su coguionista habitual, construyen un drama, donde el amor, desengaño y la amistad seguirán caminos poco habituales.

El propio Vinterberg lo comentaba en la rueda de prensa: “la vida transcurre en esta comuna y a pesar de todos los sucesos, al final siguen permaneciendo juntos y por ello los personajes son capaces de sonreír”.

En realidad, la comuna no refleja el malestar o la ruptura de una familia: “escribí una declaración de amor de lo que fue mi infancia en una comuna. La película se basa en la idea de pertenencia. Hubo un tiempo en que la gente compartía y actualmente esto ya no se da y lo echo de menos”, comentó Vinterberg a los periodistas presentes.

Central en esta película es la idea de la no permanencia en el tiempo de las diferentes relaciones que se establecen entre las personas. Nada es perdurable pero La comuna nos hace vibrar en sus diferentes recorridos y tensiones, todo ello apoyado por la conmovedora actuación de la actriz Trine Dyrholm.

Escribe Laura Bondía

the commune