Sevilla, XII Festival de Cine Europeo (3): Interesantes encuentros

  16 Noviembre 2015

Una variada sección oficial

sevilla-31-amourLa variada y generosa oferta que propone este año el festival, bajo la dirección de José Luis Cienfuegos, permite manejar una aproximación sobre lo que a nivel cinematográfico se está haciendo en Europa. Es una bocanada de aire fresco que nos abre una ventana sobre un cine sugerente, atrevido y que asume riesgos en muchas ocasiones. Sin duda es una oportunidad para disfrutar, aunque también en algunos casos nos encontremos ante propuestas fallidas.

En la Sección Oficial, estamos teniendo la oportunidad de ver una oferta variada, lo que hay que destacar como acierto de los programadores del festival. Un aspecto a resaltar son los interesantes encuentros que en muchas proyecciones permiten a los espectadores dialogar con los directores, y así conocer mejor las intenciones y claves que existen detrás de cada proyecto cinematográfico.

A continuación, pasamos a comentar algunos de los títulos aspirantes al Giraldillo de Oro, máximo galardón del Festival.

Uno de los autores homenajeados este año ha sido Paul Vecchiali, cineasta francés  con una amplia y heterogénea filmografía, de la que hemos podido visionar aquí algunos de sus títulos más conocidos. Ha presentado como estreno mundial en Sevilla su última película C’est l’amour, una visión personal, y formalmente controvertida, sobre la relación amorosa, que para este cronista ha resultado decepcionante.

El cine ruso ha estado presente con Under Electric Clouds, dirigida por Alexei German Jr. Una visión futurista sobre Rusia, cien años después de su revolución, que propone un análisis a través de siete episodios, apoyados en unas poderosas imágenes que transmiten un desasosiego poético. Película sugerente que ya ha sido premiada en la última edición de la Berlinale.

The other side de Roberto Minervini, es una buena muestra de un tipo de cine actual, en el que los límites entre ficción y documental se diluyen. De hecho en esta edición del festival hemos podido ver bastantes muestras de estas características. Se trata de un documental, pero con factura de ficción, apoyada en una excelente fotografía del español Diego Romero, que nos sumerge en algunas realidades extremas de Luisiana. Así, desfilan por la pantalla personas enganchadas a las drogas con sus dramas personales; también paramilitares racistas que se entrenan para poder defender a sus familias y a Norteamérica.

En la misma línea de docudrama, en esta ocasión histórico, se ha proyectado un filme que nos recuerda el 20º aniversario del asesinato de Isaac Rabin, el primer ministro de Israel, a manos de un fanático judío de extrema derecha. The last day, dirigida por el veterano Amos Gitai, reproduce de manera pormenorizada (153 minutos), las horas previas  a la muerte de un político que luchó por lograr la paz entre Israel y Palestina, y el trabajo de la Comisión de Investigación, que trató de aportar luz sobre los inductores y colaboradores de este magnicidio. Utiliza con maestría impactantes imágenes de archivo, combinadas con la ficción.

Peace to us in our dreams, dirigida y protagonizada por Sharunas Bartas, es un filme lituano, que con una narrativa pausada y con pocos diálogos nos presenta una aproximación a las dificultades de las relaciones humanas y los distintos tipos de violencia con las que estas se manifiestan. La película ha sido estrenada en la Quincena de Realizadores de la última edición del Festival de Cannes.

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Una de las propuestas más esperadas por los espectadores ha sido Langosta (The Lobster) del griego Yorgos Lanthimos. Contando con actores norteamericanos y otros muy conocidos —como Colin Farrell, John C. Reilly, Rachel Weisz y Léa Seydoux—, se plantea una historia de corte fantástico en la que la acción transcurre inicialmente en un hotel donde los personajes son confinados, y en el que deberán encontrar pareja en un tiempo limitado, ya que de lo contrario serán transformados en animales. Por las reacciones de los espectadores parece que la película no ha respondido a las expectativas generadas.

También había generado interés la última película del veterano director Marco Bellocchio, Blood of my blood. Se trata de una propuesta sugestiva, cuya referencia es un monasterio medieval situado en la ciudad italiana de Bobbio, y que sirve como elemento de unión entre dos historias, separadas por varios siglos. Rodada con buen pulso narrativo, esta película ha recibido el Premio Fipresci en la última edición del Festival de Venecia.

La película más sugerente, a criterio de este cronista, dentro de la Sección Oficial ha sido la española La academia de las musas de José Luis Guerín, estreno absoluto en Sevilla. Filme arriesgado como suele ser habitual en este director, que apuesta por profundizar en la capacidad poética de la palabra, tomando como referencia La Divina comedia de Dante.

Película aparentemente modesta, rodada con pocos medios, que utiliza el discurso académico como soporte para dar una lección sobre la vida y las relaciones humanas. En un ejercicio, de nuevo, situado formalmente entre el documental y la ficción. En una impagable clase de cine, a propósito del debate con los espectadores después de una de las proyecciones, Guerín insistió en que se trata de una ficción en la que reivindica la poesía como una capacidad comunicativa específicamente humana.

Sin duda se trata de una propuesta original, clara candidata a ser premiada en esta edición del Festival de Cine Europeo de Sevilla.

Escribe Juan de Pablos Pons

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