17º Festival de Cine Alemán de Madrid (6): Sonntag

  19 Junio 2015

Incierta clausura

aleman-52-filminTras cuatro (y medio, contando la inauguración) días de cine ininterrumpidos con sabor a Alemania, tocaba el domingo ya despedir esta decimoséptima edición. Y lo hacíamos con cintas ya estrenadas (Rico, Oskar y las sombras profundas, Cuando soñábamos, Who Am I – No system is safe, y Remake, Remix, Rip-Off), y con un último estreno, el de Las queridas hermanas, esa ficción romántica noble ambientada en los últimos compases del siglo XVIII, con el cambio de paradigma que supuso la época.

Repetía en la última sesión a que acudimos una de las cintas más peculiares que viera el festival, estrenada el primer día: El concilio de los pájaros. La propuesta nos trasladaba al imaginario de un músico, Otto Schiffmann, que se aísla en la cabaña de un bosque en 1929 para componer.

Hasta allí le acompañarán tres amigos, acostumbrados a sus excentricidades, para descubrir que ha desaparecido, que cuando reaparece ya no será el mismo, y que los pájaros parecen trinar de manera poco habitual… El director (que se estrena) Timm Kröger teje así los hilos de un misterio que, por desgracia, se queda en eso: un misterio.

Y es que el problema de Zerrumpelt Herz está precisamente ahí: a pesar de su brevedad (81 minutos, apenas) no logra resultar entretenida porque en ningún momento da las respuestas a las preguntas que plantea. Una vez que termina, el espectador no deja de preguntarse si lo habrá visto todo (un personaje lo plantea de manera magnífica, al decir a posteriori: “¿pero qué fue lo que sucedió?”), y, de ser así, que es lo que se le quiere contar con ello.

La ambientación, hay que decirlo, es de matrícula de honor. Tanto en la música, como en la belleza de la fotografía y la pesadez lánguida que acompaña a las escenas, que hacen que el espectador se recree en ellas. Acompañado todo de unas actuaciones aceptables (un tanto forzadas o planas en ocasiones) y algunos planos preciosos.

Pero no hay más. De poco sirve una paleta con las mejores mezclas de color del mundo si el pintor no sabe pintar. Del mismo modo, de poco sirve un buen apartado técnico o el enorme logro de la ambientación si la historia que se mal cuenta no lleva a ninguna parte.

Resulta al cabo decepcionante irse con el sabor de boca de unas peripecias que no interesan porque no conocemos. Sin embargo, no era ésta la última cinta del festival; quedarán ese elogiado drama de ciberactivismo, y ese peculiar documental sobre cine turco, para cerrar el día.

Y más allá, continúan ampliando horizontes los organizadores. Este año, a partir del mismo lunes 15, un día después del cierre, el festival está disponible en Filmin, pudiendo revisarse así las propuestas más atractivas que hayan deparado estos días.

La edición, desde luego, ha venido cargada de propuestas interesantes y, aunque no han faltado algunas decepciones, los aciertos han compensado con creces los fallos. Sólo queda esperar que el año próximo las apuestas sean igual o superen a la mano que se ha jugado esta vez.

Escribe Jorge Lázaro

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