17º Festival de Cine Alemán de Madrid (2): Mittwoch

  13 Junio 2015

 

Violencia menor

aleman-12-wir waren koenigePor lo general, todo cine que lleve el marchamo de “social” en su nombre, cumple con los requisitos de tratar ciertos temas ya clásicos: la delincuencia, la pobreza, la juventud, las minorías, la discriminación… todo lo que, en general, se considere un problema importante que afecte al conjunto social, vaya.

Y la segunda jornada de esta decimoséptima edición del festival ha confirmado otro año más que la Germania no iba a ser menos. Cinco cintas se proyectaron ayer como novedad: En el peor de los casos, About a Girl, El concilio de los pájaros, Cuando fuimos reyes y El fin de la paciencia. Las dos últimas, que fueron las que pudimos ver (las otras tres esperamos poder visitar en los próximos días), tocaban sin tapujos esta amplitud de temas: delincuencia, juventud, la inmigración en Alemania…

Wir waren Könige (literalmente un menos sonoro Nosotros fuimos reyes) lo tocaba desde una perspectiva quizás más cruda, siendo una mirada sin anestesias a los circunloquios de las fuerzas y cuerpos de seguridad del estado, y de las pandillas adolescentes. Ambos retratos los hace con un pulso firme, muy crudo, violento, sin caer en el buenismo y mostrando las luces y sombras que hay en ellos.

La historia, yendo a lo concreto, sigue a un equipo de operaciones especiales de la policía salpicado de corrupción en sus propias filas. Cuando uno de sus hombres es herido en un asalto, y otros dos son asesinados, el resto de compañeros se embarcan en un viaje de venganza que deja por el camino muchísima muerte, muy malas decisiones y, por debajo de todo, el enfrentamiento entre quien se da cuenta de sus errores y pretende actuar con justicia, y quien se abraza al crimen para ocultarlos y protegerse.

Como en la cinta inaugural, hay un enfrentamiento entre el “soldado noble” (el periodista en aquel caso) y el superior que pasa por encima de lo que haga falta para proteger la imagen de marca.

Mientras, tenemos la vista puesta en el peligro de la delincuencia juvenil, y de en qué pueden desembocar enfrentamientos entre pandillas que no habrían existido si no fuera por los engaños y manipulaciones de uno de los personajes más inquietantes que haya visto este tipo de cine, sobre todo por lo peliagudo de sus motivos.

aleman-13-das endeY es que son unos motivos que quizás se fuerzan demasiado, y que no quedan tan diáfanos como quedan en los jóvenes que se vierten en el crimen en Das Ende der Geduld, ese final de paciencia basado en un libro, en la historia real, de una jueza de menores que alcanzó fama en Alemania por sus métodos e ideales para solucionar un problema grave, y que se suicidó de manera inexplicable poco después.

La cinta, obra de Christian Wagner, que nos acompañó después de la proyección, no pretende ser una película sobre la delincuencia juvenil sino, como el mismo afirmaba, el biopic sobre la lucha de una jueza, una figura vital para entender la Alemania actual en ciertos ámbitos, por sus ideales.

Curiosamente, esa base en una historia real hace que algunos de los aspectos que se narran resulten menos creíbles que los que muestra Cuando fuimos reyes, mucho más cruda (y deprimente, dicho sea), y menos maniquea en su visión (Wagner muestra a una policía mucho más perfecta, un sistema más ideal, unos delincuentes salvo excepción convertidos en villanos sin fisuras a pesar de su juventud…). También puede que influya el hecho de que por momentos resulta más complicado empatizar con su protagonista, por mucho que podamos hacerlo con su lucha.

Con todo, si algo comparten las dos proyecciones es, de nuevo, una factura impecable. En los dos casos, sin duda, aunque quizás más en el primero. Martina Gedeck interpreta a una Corinna Kleist genial, e igual de impecables están el resto de protagonistas; sin embargo, es el Kevin de Ronald Zehrfeld la interpretación que arrasa en el día, con una intensidad que corta el aliento.

En cuanto al resto, sin novedad en el frente. Fotografías sobrias y preciosistas. Banda sonora a ratos sucia, a ratos emotiva. Firmeza en el pulso narrativo y en el desarrollo del guión, a pesar de que en Wir waren Könige pueda resultar un tanto farragoso por momentos (y dada su gran complejidad). Y, en general, una hechura final a la que pocas quejas se le pueden hacer.

El segundo día avanza con fuerza. Tiempo es de ver qué nos deparan los siguientes.

Escribe Jorge Lázaro 

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