18 Festival de cine español de Málaga (4): recta final y palmarés

  26 Abril 2015

Las últimas serán las primeras

malaga-100-tardetechoycomidaDesde nuestra última crónica, esta 18 edición del Festival de Málaga ha dejado tras de sí, en sus días finales, algunas de las consideradas en su día, por crítica y público, mejores proyecciones en las secciones oficiales a concurso.

Es el caso de Techo y comida o A cambio de nada, que de hecho, han acaparado, junto a otra estrenada en esta recta final del certamen, Los exiliados románticos, buena parte de los premios que, en los momentos de escribir estas líneas, acaban de hacerse públicos.

También estos últimos días en Málaga ha sido notable la calidad de algunos estrenos especiales, que han incluido tanto cintas experimentales (Los inconvenientes de no ser Dios, en Focus Zona cine) y proyectos innovadores de cine documental (el webdoc Las SinSombrero). Sin olvidar, claro, a grandes de nuestro cine como Isabel Coixet, que ha estrenado este Festival, fuera de concurso, Aprendiendo a conducir, mientras que Alfonso Albacete, ha sido el encargado, con la comedia Solo Química, de clausurar el certamen.

A cambio de nada y Techo y comida, triunfadoras

El palmarés de esta 18 edición del Festival, como mencionábamos, ha hecho de A cambio de nada y a Techo y comida, ambas estrenadas el jueves 23 de abril, las grandes triunfadoras. Sobre todo la primera, ópera prima del actor Daniel Guzmán, que se ha hecho con la Biznaga de Oro como mejor película y con otros de los grandes galardones, como el premio especial que otorga la crítica y la Biznaga a la mejor dirección (además, Antonio Bachiller ha sido galardonado como mejor actor de reparto).

Una cinta en la que Guzmán ha estado trabajando durante varios años y que, pese a algunos altibajos en su guión, logra abarcar, con una rotunda autenticidad e hibridando drama y comedia, temáticas tan humanas y complejas como la duda y el paso del tiempo.

Por su parte, Techo y comida, de Juan Miguel del Castillo, relato ubicado en Jerez de la Frontera con una magnífica Natalia de Molina como protagonista, que encarna a una madre desempleada, desamparada y que tendrá que enfrentarse a un desahucio. Como era de esperar, ha logrado biznaga como mejor actriz. 

malaga-100-techoycomidaLa película de Del Castillo cala en el espectador por su cercanía y realismo y porque compensa la crudeza de la propia historia con la ternura, el humor y, en síntesis, la humanidad de unos personajes llenos de matices, como el de una vecina que ejerce de abuela y hada madrina, o con el de un hijo maduro, que, aunque consciente de la situación, pese a su corta edad, en lugar de quejarse supone el principal pilar de la madre.

Techo y comida encierra, por encima de todo y como contaba su propio director en rueda de prensa, un mensaje muy necesario en nuestros días: lo importante que es ser solidario, empatizar con los más cercanos y caminar en la misma dirección, en lugar de culparse unos a otros.

Otros de los largometrajes de la sección oficial galardonados esta 18 edición han sido La Deuda (mejor guión y mejor actriz de reparto a Nidia Bermejo); Sexo Fácil, películas tristes (mejor actor a Ernesto Alterio); o Los héroes del mal (Mención especial del jurado para Emilio Palacios). Además de, como adelantamos, Los exiliados románticos, de Jonás Trueba (Biznaga de plata Premio Especial del Jurado), película sobre la amistad cuya idea surgió precisamente en un viaje en furgoneta del propio director con amigos.

El palmarés completo puede verse en la web del festival.

Creaciones innovadoras presentadas estos días

Más allá, el certamen ha acogido estos últimos días estrenos especiales muy aplaudidos, que también pudimos visionar y que agotaron las localidades disponibles. Entre ellos, Los inconvenientes de no ser Dios el jueves 23 de abril en Focus Zonazine del Albéniz, que, escrita y dirigida por Javier Macipe Costa en el contexto de la Fundación Antonio Gala, presenta, de forma original y con un estilo casi al límite del documental (extraordinarias las intervenciones de algunos actores, como los ancianos dueños del olivar), diez historias cortas: las de diez personas que atraviesan, por distintas razones, momentos de crisis personal y buscan desesperadamente una salida.

Su director comentaba, en una entrevista a Encadenados, el porqué de este planteamiento. “Desde que empecé a hacer cine, he ido alternando el trabajo en la ficción y el documental y poco a poco me he ido dando cuenta de que ciertos recursos del documental pueden ayudar mucho a hacer más veraces las ficciones. Por otro lado se trata de intentar mirar a la realidad todo lo posible. El cine, en mi opinión, suele pecar de mirarse demasiado al ombligo y vemos muchas películas llenas de clichés de otras películas, por ese motivo me gusta utilizar ingredientes extraídos de la propia realidad y organizarlos en torno a una historia en la que participa mi imaginación”.

Otro de los aspectos más llamativos de Los inconvenientes… es su desenlace. Un desenlace, para Macipe, “perfecto para mostrar el destino del personaje de Carmen, una anciana que vive sola en una casa de campo, con alzheimer”. Un hecho que quizás explique, en parte, por qué algunos de los presentes en su proyección en Málaga salieron, como narra su director, llorando de la proyección.

De forma similar, el documental Las SinSombrero, coproducido, entre otras, por la productora malagueña Yolaperdono, se proyectó en el Teatro Echegaray en la sobremesa del viernes 24 de abril, con la presencia, como parte del público, del escritor Ian Gibson. Y es que Las SinSombrero se centra en la historia de aquellas mujeres que, pese a compartir escuela con los autores más notables de la llamada Generación del 27 y estar sus producciones artísticas al mismo (e incluso, superior), nivel, no son incluidas en los libros de texto. Supone, así, una reivindicación a la figura de estas artistas que, como apuntaron sus directores en la presentación, alcanzaron cuotas de libertad mayores que las mujeres de su época.

Además de estar excelentemente narrado y hacerlo de forma muy didáctica, Las SinSombrero es mucho más que un documental. Así, sus impulsores, que han venido trabajando, en los últimos meses, a través de redes sociales como Facebook, donde han compartido la historia de algunas de estas mujeres y otra información interesante, en breve lanzarán su versión en forma de webdoc (documental interactivo). Un proyecto pionero en España, que cuenta con el apoyo de RTVE a través de su laboratorio de innovación, y que se completará con diversas actividades, tanto online como presenciales, cuyo objetivo es educar y dar a conocer a los jóvenes esta parte olvidada de nuestra historia.

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El acierto de Coixet: Aprendiendo a conducir

Terminamos comentando uno de los platos fuertes de ese año en Málaga, el estreno de Aprendiendo a conducir, fuera de concurso, de Isabel Coixet (a quien también el certamen ha dedicado su Retrospectiva).

La cinta, presentada en el Teatro Cervantes el viernes 23 de abril, contiene algunos de los elementos ya habituales en el cine de Coixet (el poder de los libros, las lavanderías como escenarios, el romanticismo del amor no consumado…) y supone, por encima de todo, una oda al vitalismo y a la superación.

Basada en hechos reales, su protagonista, profesora universitaria y crítica literaria de éxito (magnífica en el papel Patricia Clarkson), se verá obligada a salir de su zona de confort cuando su marido la abandona por una alumna. A valerse por sí misma, superarse y lograr hacer lo que hasta entonces habían estado haciendo por ella, como conducir. Su encuentro con un profesor de autoescuela indio (interpretado, también de forma magistral, por Ben Kinglsley, conocido por su papel en Gandhi) que representa la bondad, la fortaleza mental, la paz interior y una forma serena de asumir las auténticas adversidades de la vida, supone un replanteamiento a sus esquemas: ¿qué es un divorcio en comparación con que —como le ocurre a él— hayan asesinado a parte de tus familiares y tengas que vivir lejos del resto, por no poder volver, desde el exilio, a tu país?

Aprendiendo a conducir encierra deliciosos diálogos, juega con el humor y la ironía, sabe usar a la perfección y al servicio de la historia, tanto microescenarios (como el propio coche), como la urbe (Nueva York) y es, como resultado, una historia repleta de metáforas, sensibilidad y que, con un positivismo mayor al que nos tenía acostumbrados en sus últimos trabajos.

Coixet prueba que la felicidad se alcanza cuando uno aprende a aislarse, a reflexionar, a ser resistente… A manejar, sí… su vida, conforme le venga, y hacer de los obstáculos en el camino oportunidades para crecer y mejorar.

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En fin…

Algo así es lo que le está ocurriendo al Festival de Cine de Málaga que, como la propia industria cinematográfica española, se ha visto obligado en los últimos años a reinventarse y a adaptarse a unos tiempos que no son, precisamente, los mejores para la lírica.

Alcanzada ya su mayoría de edad, si de algo puede estar orgulloso el certamen es de toda la actividad generada en torno al mismo: porque no todo es el glamour de la alfombra roja que durante años ha sido la protagonista, ni lo único que puede ver el público es la sección oficial de largometrajes en el Cervantes, ver este año las presentaciones de cortometrajes, documentales… y otras proyecciones especiales más llenas de lo habitual es motivo de alegría.

Quizás en las próximas ediciones veamos a jóvenes actores presentando sus óperas primas como directores, como ha ocurrido este año con Guzmán, a otros que ya se estrenaron tras la cámara en Málaga, recogiendo reconocimientos por su trayectoria, como le ha ocurrido a Paco León; e incluso, a grandes de nuestro cine —véase el caso de Antonio De la Torre— que son profetas en su tierra. La tierra del cine español. Sólo hay que seguir regando el caldo de cultivo que deja, tras de sí, año tras año, el festival.

Escribe y fotos: María Sánchez (@cibermarikiya)

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