42º Festival Internacional de Cine de Huesca

  26 Junio 2014

Un festival que sobrevive a la crisis de los cuarenta

huesca-1Huesca, la magia del cine”, este es el lema de la ya 42ª edición del Festival Internacional de Cine de Huesca, que ha conseguido ver la luz a pesar de un recorte presupuestario de más del 70%. Con una renovada plantilla de altos cargos, Jesús Bosque, nuevo y recién estrenado director del festival, junto con el Ramón Día, presidente del festival, y Azucena Garanto y Jorge Puértolas a cargo de la dirección artística y comunicación, entre otro extenso equipo, han conseguido superar lo que ellos llaman la crisis de los cuarenta. La idea esencial es no decaer, seguir celebrando el festival con menos presupuesto pero con “una colaboración abierta, sin afán de protagonismo”, afirma Jesús Bosque.

El nuevo reparto ha dado también un nuevo toque al festival, centrándose sobre todo en el público (los oscenses habitantes de la ciudad de Huesca, en este caso), que es en definitiva el motivo esencial por el que se trabaja en esta industria. Es por eso que se ha elegido (como años anteriores) el cine Olimpia para las proyecciones de los cortometrajes, pero sin embargo en esta edición se han proyectado todas las sesiones en horario de tarde (desde las 16 hasta las 20 horas, horario de la última proyección vespertina) y sin proyecciones paralelas en la Diputación de Huesca, centrándose sobre todo en los cortometrajes a concurso.

Pensando en el espectador como elemento principal afirma Jesús que “la programación de esta 42ª edición se ha diseñado de forma que quien lo desee pueda acudir a todas las actividades”. Además, otra novedad es la proyección alternada de cortometrajes que entran a concurso en las tres categorías: documental, iberoamericano e internacional. En años anteriores se ha preferido proyectar por bloques, pero en esta edición se ha optado por la proyección mixta, con la clara premisa de que el espectador oscense se acostumbre al lenguaje del cortometraje, ya sea ficción (de muchos países del mundo y subtitulados) o documental.

Pero no sólo la sala del Olimpia se ha convertido en protagonista principal del festival, también la ciudad de Huesca en sí, sus calles y los propios habitantes. Al pasear por la ciudad se podía disfrutar de los escaparates decorados con esmero con motivos cinematográficos y que entraban en el concurso de escaparates de cine.

En la semana pre festival (que contó con numerosas sesiones de pre calentamiento en el cine Olimpia) se realizaron proyecciones en diversas fachadas y plazas de la ciudad y durante la semana del festival pudimos disfrutar de vermús con directores y productores de cine en la Plaza del Mercado de Huesca. Numerosos cortometrajistas de diversos países del mundo vinieron como invitados, y se les ofrecieron visitas por los alrededores de Huesca, para mostrarles las numerosas localizaciones que la provincia ofrece como plató de rodaje.

A todo ello se suman las sesiones nocturnas en el Bar El Fhosko y las fiestas de apertura y clausura en el Espacio Creativo Bendita Ruina.

La selección más ardua de la historia del festival

Por primera vez, en esta edición se dio paso a cortometrajes rodados en digital y ello supuso la entrada en masa de jóvenes realizadores que vieron en el festival, que es seleccionador para los premios de la Academia de Hollywood, una oportunidad para poder darse a conocer. También, realizadores con larga trayectoria en el mundo del audiovisual y que han visto en el digital una manera rápida y eficaz de llevar a cabo sus producciones.

Este pequeño pero crucial cambio ha supuesto que se recibieran alrededor de 1.800 cortometrajes, lo que significó una dura labor de selección llevada a cabo por tres comités en cada una de sus categorías.

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Seleccionados y premiados

Los cortometrajes seleccionados, que suman un total de 78, se han podido visionar en las exhibiciones del Olimpia durante toda la semana. Destacan por su calidad estética y su buen manejo del lenguaje audiovisual. Hemos podido ver desde cortometrajes con historias sencillas, bien resueltos técnicamente, sin grandes dificultades para su comprensión ni sorpresas de última hora, hasta cine más experimental, que estimula todos los sentidos, que juega con lo que sugiere más que con lo que se dice, que invita a emociones conectadas a tonos, colores, ambientes e incluso diálogos provocadores que no dejan indiferente al espectador.

La selección del ganador ha sido costosa. Sólo hay tres premios danzante (uno por categoría), que aparte de ser dotado por 5.000 €, consigue un pase para la selección oficial de los Oscar de Hollywood.

Este año el Jurado Internacional, que estaba formado por Nacho Carballo, Elena Furiase y Ananda Scepka, ha optado por The Fire, de Artem Volchkov (Rusia). El Jurado Iberoamericano, formado por Paulo Roberto de Carvalho, Esteban Crespo e Iris Verhoeven, ha decidido premiar al cortometraje chileno La Isla, de Dominga Sotomayor y Katarzyna Klimkiewicz. Finalmente, el Jurado Documental, del que formaban parte Emilio González Martí, Enrique Rivero y Giona A. Nazzaro, ha otorgado el premio a Reem Karssli por su obra Kel Yaum Kel Yaum (Siria), destacando su valentía para rodar un documental que muestre de manera tan cercana la vida en un país en guerra y en un momento donde usar cámaras de vídeo está prohibido.

Ha habido otros trofeos que han compensado la dificultad de los jurados para decantarse por un sólo ganador. El Jurado Internacional ha otorgado un Premio Especial Alberto Sánchez al cortometraje Hollow Land, de Uri y Michelle Kranot (Dinamarca). El cortometraje Padre, de Santiago “Bou” Grasso (Argentina/Francia) ha recibido el Premio Francisco García de Paso y el Premio Especial Cacho Pallero, que otorga el Jurado Iberoamericano. Además, el jurado internacional ha querido hacer dos menciones especiales, una a la obra Matka, de Lukasz Ostalsk (Polonia) y otra a 37º 4 S, de Adriano Valerio (Francia).

El Jurado Iberoamericano ha otorgado el Premio Jinete Ibérico a Echoes, de Sergio Martínez Alberto (España) y una mención especial para Tomou café e esporou, de Emiliano Cunha (Brasil).

El Jurado Documental eligió El domador de peixos, de Dani Resines y Roger Gómez (España) como ganador del Premio Especial José Manuel Porquet al mejor documental producido en un país iberoamericano; además de una mención especial a Enseguida anochece, de Gonzalo Gerardin y María Paula Trocchia (Argentina).

Por último, el Jurado Joven del festival, encargado de premiar a aquellos directores que concursaran con su primera o segunda obra de la categoría internacional, ha elegido el cortometraje Je t’aime deception, de Heloïse Haddad (Francia).

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Premios honoríficos

En cada edición del festival se entregan dos premios honoríficos, uno de ellos es el Premio Ciudad de Huesca, que este año ha recaído sobre la joven actriz Adriana Ugarte. De ella se ha querido valorar su talento, su larga trayectoria como actriz y su proyección de futuro, ya que para su edad tiene mucho camino recorrido y muchos proyectos que van a ver la luz próximamente.

Otro de los premios honoríficos es el llamado Premio Luis Buñuel, que se concede a grandes figuras del cine que reciben el galardón como reconocimiento a toda su carrera. Este año se ha otorgado al oscense Carlos Saura, que ya había recibido el Premio Ciudad de Huesca con anterioridad, convirtiéndose así en la única persona premiada con ambos galardones. El festival ha querido sobre todo valorar su larga trayectoria como cineasta, su aportación a la industria y su innovación en el lenguaje cinematográfico.

Otro año más

En la gala de clausura, que fue presentada por el cómico aragonés Javier Coronas, se respiraba un aire mezclado entre las risas de los asistentes, la ilusión de los cortometrajistas premiados, la satisfacción y alivio de los organizadores y una suave sensación de pena porque toda esa “magia del cine” de la que la pequeña ciudad de Huesca se había envuelto durante dos semanas había llegado a su fin.

Tras la fiesta de clausura y ya de vuelta a casa el ensueño desaparecía, pero al día siguiente, como en todo, echamos la vista atrás y sólo quedaban buenos recuerdos, historias que nos llegaron de todos los lugares del mundo, amigos y en conjunto, el reflejo de un trabajo bien hecho; donde toda una ciudad se ha movido para colaborar en uno de los eventos más importantes y que con más ilusión espera a lo largo del año.

Una muestra de que entre todos es más fácil hacer la magia aparecer y que en esencia este festival que ha estado al borde del declive se ha sentido en esta edición como marca no sólo de la ciudad, sino de cada una de esas personas que lo han rescatado.

Escribe Gala Gracia

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