55 Festival de Cine de Londres: balance

  28 Octubre 2011

The BFI 55th London Film Festival 

BFI-London-Film-FestivalLa edición de este año del festival de cine de Londres ha transcurrido entre el 12 y el 27 de octubre y ha desarrollado sus habituales secciones y actividades educativas, incluyendo una clase maestra a cargo del compositor Alexandre Desplat y charlas sobre diferentes aspectos de la industria cinematográfica.

Festival poco prestigioso, en tanto se limita a estrenar obras que ya han pasado por varios festivales y otras que lo harán próximamente en salas comerciales, también supone una oportunidad única al traer filmes de distintos países que, de otra forma, los espectadores jamás tendrían la oportunidad de ver. En la capital británica son muy escasas las salas que proyectan cine mundial.

Se trata de un acontecimiento popular y en otras ocasiones he hablado de la composición de la audiencia (con una aplastante mayoría de la clase media blanca que no refleja la diversidad londinense) y también del pobre trato a la prensa, que ha ido deteriorándose cada vez más desde que hace cuatro años cubrí el festival por primera vez. Debido a las mucho más escasas oportunidades de participar, en esta ocasión los tres artículos habituales quedan condensados en uno.

El festival se abrió la noche del 12 de octubre con la proyección de 360, dirigida por Fernando Meirelles y que toma como premisa la obra de Arthur Schnitzler Reigen (adaptada en 1950 por Max Ophüls como La Ronde) trasladada a la sociedad actual y más allá de la Viena original.

Esta película coral, que cuenta con un buen número de actores de distintas nacionalidades, conocidos y menos conocidos (Rachel Weisz, Anthony Hopkins, Jude Law, Jamel Debbouze, Ben Foster, Moritz Bleibtreu), da un giro completo para volvernos a llevar al punto inicial. Este tipo de películas tiene, para mí, el problema de casi todos los filmes corales: pequeños esbozos de muchas historias distintas que no llegan a engancharnos, personajes apenas bosquejados con los que es difícil identificarse. Resulta mucho más compleja y satisfactoria la adaptación que Stanley Kubrick realizó de otra de las obras Schnitzler en Eyes Wide Shut (1999).

En Weekend vemos cómo la aventura de una noche entre dos chicos se convierte en algo mucho más profundo. Con dos caracteres muy diferentes, Russel (Tom Cullen) y Glen (Chris New) discuten durante el fin de semana aspectos de la experiencia gay contemporánea sin caer en clichés.

Rodada en Nottingham, con un tono y aspecto visual cercano al documental y estupendas interpretaciones, una se pregunta si esta película británica llegará a alcanzar distribución internacional.

shame_fassbender

Amador fue bien recibida por el público, que pareció compartir el sentido del humor de un todavía obsesionado con las sirenas Fernando León de Aranoa y apreciar la magnífica interpretación de Magaly Solier.

En Dark Horse, Todd Solondz continúa explorando la parte más oscura de la burguesía judía.

Un favorito del festival, en esta ocasión el director estadounidense se propuso a sí mismo el reto de escribir una historia sin violaciones, pedofilia ni masturbación. El resultado, una comedia negra sobre dos treintañeros disfuncionales que planean casarse, sigue siendo digno de verse.

Shame, el segundo largometraje del artista británico Steve McQueen, vuelve a contar como protagonista con el prolífico Michael Fassbender, al que ya dirigió en Hunger (2008).

En esta ocasión, Abi Morgan y Steve McQueen exploran la adicción sexual (todavía en su lucha por verse reconocida como una enfermedad). El título, “vergüenza”, hace referencia al término que tantas veces  escucharon de boca de aquellos adictos a los que entrevistaron en la fase de documentación.

Con notables y valientes interpretaciones de Michael Fassbender y Carey Mulligan, McQueen combina un cuidado estilo visual con una elección musical superior (el magnífico Bach de Glenn Gould), complementando a la perfección una historia compleja y difícil.

Coriolanus

Coriolanus, adaptación de una obra poco conocida de Shakespeare sobre el poder político, supone el debut como director de Ralph Fiennes. El guionista John Logan traslada la historia a la época contemporánea (la ciudad conocida como Roma es Belgrado), aunque mantiene el lenguaje original.

Ralph Fiennes vuelve a encarnar al protagonista (ya lo había hecho en el teatro en 2000) y se rodea de actores reconocidos de la escena británica como Vanessa Redgrave, Brian Cox y Gerard Butler, la etérea californiana Jessica Chastain y varios actores servios (con la consiguiente incongruente mezcla de acentos y fisonomías). A pesar de haber declarado que cortaron las partes más oscuras del diálogo, parte del discurso todavía resulta incomprensible para la mayor parte de la audiencia de hoy en día.

En la rueda de prensa, Fiennes dijo que había tenido muy presente la adaptación de Baz Luhrmann de Romeo y Julieta (Romeo+Juliet, 1996), pero donde Luhrmann se permitía un aire lúdico, Fiennes se toma a sí mismo y el texto con tal seriedad y pesadez que no existe ni sombra remotamente parecida al sentido del humor en lo que fueron dos de las horas más aburridas de mi vida.

El siempre ingenioso y encantador George Clooney, uno de los habituales del festival, presentó junto a Philip Seymour Hoffman y Evan Rachel Wood su última película como director, Los idus de marzo (The Ides of March).

Si bien no aporta grandes descubrimientos sobre el a menudo sucio mundo de la política, contempla la difícil supervivencia del idealismo y los compromisos que son necesarios para continuar en el juego. Inteligente e incisivo, Clooney se rodea de un excelente reparto encabezado por Ryan Gosling. Diálogos superiores en esta recomendable película sin héroes, pero también sin villanos.

dangerous_methodEn Un método peligroso (A Dangerous Method), el director canadiense David Cronenberg regresa a uno de sus temas tempranos, paciente y terapeuta investigando las zonas más profundas y oscuras de la psique humana —recordemos su primer corto, Transfer (1966) o Cromosoma tres (The Brood, 1979)—, aunque esta vez sin efectos especiales.

Christopher Hampton adapta su propia obra de teatro, basada en un libro de John Kerr, en esta exploración de la intensa relación entre Carl Jung, Sabina Spielrein y Freud en los inicios del psicoanálisis. El enjuto Michael Fassbender interpreta a Jung, mente brillante que se aleja de su maestro y figura paterna, mientras Keira Knightley se zambulle con éxito en un papel mucho más arriesgado de lo que acostumbra. Viggo Mortensen se reprime tanto como su personaje y, en el otro extremo, Vincent Cassel disfruta de un breve pero jugoso papel. También cabe destacar a Sarah Gadon como Emma Jung, la sufrida esposa que también desarrollaría una carrera como psicoanalista.

La rueda de prensa, con la presencia del guionista, el director, sus dos protagonistas masculinos y una conversación inteligente, ingeniosa y llena de humor, fue uno de los mejores momentos del festival. Aquellos interesados en el cine de Cronenberg no quedarán decepcionados con una historia tan fascinante como compleja.

W.E., la nueva incursión de Madonna tras las cámaras, cuenta la historia de Wallis Simpson (sí, desde su punto de vista, como queda bien claro a lo largo del filme) y su influencia en una joven neoyorkina a finales de los noventa.

Bien interpretada y formalmente impecable, con gran atención a los detalles, vestuario, peinado, joyas y maquillaje, se trata de una obra con aspectos interesantes aunque excesivamente simplista y evidente en su mensaje. Sin duda, muchos críticos lo pasarán en grande pisoteando los esfuerzos de su famosa directora y coguionista. Curiosamente, no hubo rueda de prensa.

En Anonymous, el director alemán Roland Emmerich, especializado en grandes producciones de corte catastrofista, parece cambiar de registro con esta más que curiosa mezcla de drama histórico-biográfico, tragedia griega, intriga política, romance y teatro dentro del teatro (o teatro dentro del cine).

En medio de la inestabilidad que conllevó la sucesión de Isabel I, Anonymous especula sobre un asunto que ha intrigado durante siglos a académicos, intelectuales y escritores: ¿quién creó realmente la obra que se le atribuye a William Shakespeare? En una (extraña) superproducción de reparto notable, es una pena que el Shakespeare interpretado por Rafe Spall (hijo de Timothy), resulte un personaje fuera de lugar, demasiado moderno y cercano a la parodia. Los admiradores de El bardo no se sentirán complacidos.

Anonymous

Premios

We need to talk about Kevin, dirigida por Lynne Ramsay, con Tilda Swinton, John C. Reilly y Ezra Miller, y basada en la novela de Lionel Shriver, recibió el galardón a la mejor película.

Terry Gilliam le entregó el Sutherland Award al argentino Pablo Giorgelli por Las acacias.

El Grierson Award al mejor documental fue para Werner Herzog por Into The Abyss: A Tale Of Death, A Tale Of Life.

La British Film Institute Fellowship (fraternidad), el mayor galardón del festival, fue otorgado a Ralph Fiennes y David Cronenberg en reconocimiento a una obra que ha contribuido en gran medida a la cultura cinematográfica. Fiennes, quien protagoniza estos días en la escena londinense La tempestad de Shakespeare, agradeció el premio con un muy verídico aspecto de náufrago.

Escribe Lucía Solaz Frasquet

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