24 Cinema Jove de Valencia (7): Albertina Carri

  30 Junio 2009

Escribe Luis Tormo

Albertina Carri en Cinema JoveDentro de los ciclos y actividades que el Festival Cinema Jove 2009 ha organizado para la edición de este año cabe destacar la retrospectiva sobre la realizadora argentina Albertina Carri, a la que se le concedía el premio Luna de Valencia.

Carri es una autora relativamente joven, nació en 1973, y sus primeros trabajos para la gran pantalla son del año 2001, por lo que no contamos con una extensa filmografía, pero desde luego hay que destacar el valor de la exhibición de prácticamente toda su obra aquí en Valencia, pues es muy difícil poder contemplar actualmente todos sus trabajos para el cine, de una manera ordenada, y con algún complemento como son sus cortometrajes o alguna obra para televisión.

Albertina Carri es una directora conocida en su país, en los diferentes festivales de cine donde se exhiben o compiten sus películas, pero es complicado poder tener una visión amplia de su obra, y este es el primer valor destacable que ha conseguido el festival Cinema Jove de este año, pues junto a sus películas hemos podido contar con la participación de la propia Albertina Carri en ruedas de prensa y presentaciones en las salas, y con la edición del libro El cine y la furia, de Elena López Riera sobre la trayectoria de esta peculiar guionista y directora.

Acto de presentación del libro sobre Albertina Carri

Su primera película es un filme rodado en blanco y negro, No quiero volver a casa (2001), donde Carri desarrolla un argumento basado en la traición y asesinato entre miembros de una familia por asuntos empresariales.

A partir del asesinato, que se presenta en la primera escena, todo la película es la justificación de ese acto y en esta primera obra ya podemos observar algunos de los temas que se repetirán en la filmografía de la directora argentina: la violencia entre personas, la ambigüedad de la familia, el asesinato, la importancia de los sonidos, el individualismo del ser humano, y la presencia de la actriz Analía Couceyro que se convierte a partir de este filme en una presencia constante en su cine.

Los rubios

Su siguiente película, Los rubios (2003), es el filme que asentó su trayectoria internacional debido a la repercusión que tuvo en diferentes festivales. Los rubios es la explicación de todo su cine. Albertina Carri perdió a sus padres cuando tenía 4 años, víctimas de la represión de la dictadura argentina y esta película es la plasmación de toda la impotencia y rabia de esta situación.

En este filme, la directora emprende una búsqueda para averiguar la desaparición de sus padres volviendo a los lugares de su niñez, es la experiencia personal puesta de relieve en una especie de documental donde vemos como se van reuniendo las diferentes piezas de un puzzle que ya sabemos estará incompleto pues esa es una tragedia más de los desaparecidos. Pero lo más interesante del filme es la deconstrucción que de la propia figura de la directora se efectúa en la pantalla pues sus opiniones, vivencias y dudas se reparten entre la actriz Analía Couceyro que representa en la película el papel de Albertina Carri, y la propia Carri que también aparece como directora del equipo que está rodando todas las escenas.

Los rubiosSe produce entonces un juego repleto de matices donde la persona (Albertina Carri) llega a discutir o dialogar con su propia representación (Analía Couceyro), en una construcción del relato basado en la libertad para mezclar imágenes, formatos y donde se incorpora entrevistas, fotografías, imágenes en diferentes formatos, animaciones (una constante en su cine, aquí son muñecos de Playmobil, en otras películas serán Barbies, dibujos, etc).

Los rubios es una película que, de una manera absolutamente libre, refleja el horror que supuso para una generación las atrocidades de la dictadura argentina, convirtiéndolos en víctimas de por vida. A su vez, es un filme que tiene su interés como deconstrucción del relato y la aparición de la duplicidad del punto de vista mediante la introducción de diferentes emisores de contenidos.

Y hemos comentado que Los rubios sirve como explicación de todo su cine porque esa impotencia, convertida en rabia, es la que mueve principalmente el resto de su obra. Así, tanto Géminis como su última película, La rabia, son ejemplos de cómo una situación que se va gestando poco a poco acaba en tragedia, y ambas películas se convierten en un ataque a la familia como institución, siendo las víctimas los propios hijos.

Géminis (2005) relata un incesto entre dos hermanos dentro de una familia acomodada (un buen piso en la ciudad, una hacienda en el campo) y sirve para denunciar la falsedad y la hipocresía de las personas (el papel de la madre) incapaz de soportar la situación cuando conoce la verdad. En Géminis se representa a esa parte de la sociedad capaz de ocultar todo lo que hay por debajo para que nada desagradable salga a la luz, en una clara metáfora de la situación del país.

Rodaje de su película 'Géminis'

En este filme, por el hilo argumental, el tema del sexo adquiere un aspecto relevante pues es la parte transgresora del filme. El juego con el sexo es un tema recurrente en su filmografía y en esta retrospectiva hemos podido ver el cortometraje de animación Barbie también puede estar triste donde se mezcla la iconografía pornográfica con la imagen tradicional de la muñeca Barbie para darle la vuelta a todos los tópicos sobre el género y las relaciones.

La rabiaY su última película, La rabia, es un paso más allá en todas sus obsesiones temáticas y estilísticas. Ambientada en un medio rural, prácticamente sin diálogos que tengan importancia dramática, la visión del mundo que nos propone Albertina Carri mediante la descripción de dos familias es descorazonadora, todos los actos de los personajes adultos tienen su expresión en la violencia de sus gestos y acciones.

De esa descripción pesimista son víctimas un niño y una niña (cada uno de una familia), y al igual que hace en otras películas, Carri introduce elementos variados que mezcla con las imágenes, en este caso, para expresar los miedos y las inquietudes de la niña tenemos unos dibujos que se animan para dar una visión tenebrista de lo que la niña se imagina.

La película está repleta de escenas cargadas de simbolismo, como es la larga secuencia donde se describe la matanza del cerdo (y que hace alusión al enfrentamiento y la muerte) o todos los encuentros sexuales entre los dos amantes que no es más que una manera de mostrar el sexo como un modo más de la dominación entre personas.

La rabia

Esta atmósfera cargada de tensión que la directora va graduando con esa especie de  cesura que producen los paisajes del campo o los planos de la noche que se suceden a lo largo de la narración y que se utilizan como una especie de punto y seguido, nos conduce pausadamente a las muertes de la última parte del filme. Como en todos sus filmes los ruidos se multiplican en la banda sonora y constituyen un aspecto fundamental de lo que se nos está contando.

En definitiva, un ciclo interesante que nos descubre una autora alejada del habitual modelo de cine argentino que se exhibe en nuestro país y a la que habrá que seguir en sus próximos filmes para ver por donde evoluciona su trayectoria.

Albertina Carri