Festival de Sevilla de Cine Europeo (5): balance final

  23 Noviembre 2022

Mucho público, demasiados títulos, premios conservadores

sevilla-500-cartelEl Festival de Sevilla de Cine Europeo ha cerrado una edición en la que la vuelta significativa del público a las salas ha supuesto una buena noticia. Se ha presentado un número considerable de películas (222 según la información facilitada por la organización).

La primera cuestión para valorar es si la opción es primar la cantidad sobre la calidad. Son muchas películas; sin embargo, podemos hablar de algunas lagunas en la programación como es el caso de un necesario homenaje a Godard, recientemente fallecido. Otra carencia histórica de este festival es la ausencia de publicaciones; un aspecto que se ha venido echando en falta en ediciones anteriores, y que persiste.

En cuanto a los premios principales, cabe decir que las elecciones por parte de los jurados han sido conservadoras. En la sección oficial las películas ganadoras habían sido premiadas en festivales precedentes. Hablamos de Saint Omer, de Alice Diop, y Close, de Lukas Dhont, reconocidas en Cannes y Venecia. Ambas ya comentadas en entregas anteriores sobre el Festival.

En cuanto a temáticas presentes, es indudable que lo femenino se ha incorporado afortunadamente a la cinematografía con fuerza, desarrollando temas como la problemática de la maternidad, el empoderamiento de la mujer, la necesaria lucha contra el machismo o el racismo. Es una tendencia general en el cine que la programación del festival ha recogido. También queda representada en bastantes cintas la tendencia a combinar géneros cinematográficos en el desarrollo de las tramas.

Manteniéndonos en la Sección Oficial, cabe considerar algo más radical la propuesta de Fogo-Fátuo, del portugués João Pedro Rodrigues, que ha compartido el Premio Especial del Jurado con Close. Se trata de un musical con espíritu provocador, que nos sitúa en un futuro distópico en el que se ha restaurado la monarquía en Portugal. Propone una combinación algo extraña de reivindicación medioambientalista, cultura queer y cuestiones poscoloniales, criticando barreras de clase y raza.

También ha sido premiada la película de Pietro Marcello, ya premiado anteriormente en Sevilla por una película mejor (Martin Eden, 2019). En esta ocasión ha recibido el galardón a la mejor dirección por Scarlet.

En cuanto a los premios más técnicos, ha sido justo merecedor al premio a la fotografía el trabajo de Mauro Herce, responsable de Matadero, dirigida por el argentino Santiago Fillol, afincado en Barcelona. Finalmente, Los hijos de los otros ha recibido el premio al mejor montaje, del que es responsable Géraldine Mangenot. Un trabajo notable que parece inspirarse en elementos tomados de la Nouvelle Vague.

Otras películas de la amplia Sección Oficial no han recibido premio, pero nos han resultado de interés. Es el caso de A Couple o When The Waves are gone.

En el caso de la presencia del cine español en la Sección Oficial, la película Siete Jereles de Pedro G. Romero y Gonzalo García-Pelayo ha obtenido el Premio Asecan a la mejor película de la Sección Oficial. Cabe considerarla una continuación de Nueve Sevillas, premiada el año 2020 en la sección Nuevas Olas No Ficción.

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Del palmarés de la doble sección de las Nuevas Olas (Ficción y No Ficción) la ganadora en el primer caso ha sido Aftersun dirigida por Charlotte Wells; de nuevo una película premiada previamente en Cannes (Premio French Touch del Jurado de la Semana de la Crítica).

En cuanto al premio de No Ficción ha sido para los documentalistas Susana De Sousa Dias y Ansgar Schäefer por Viagem ao sol, que presenta un episodio poco conocido, ocurrido durante la Segunda Guerra Mundial, en el que gran cantidad de niños austriacos fueron deportados a Portugal. Películas como esta ayudan a conocer mejor la historia europea.

El título ganador de la sección Revoluciones Permanentes ha sido Afterwater, de Dane Komlijen. Un filme con vocación ecológica en la que se utilizan diferentes formatos (vídeo digital, película en 16 mm y vídeo analógico) para presentar el presente, el pasado y el futuro de una historia que propone el reencuentro de la humanidad con la naturaleza.

En definitiva, una edición que no ha supuesto el descubrimiento de una gran película o un promisorio nuevo director o directora. Podemos considerar que el objetivo de mostrar un panorama amplio de lo que se está haciendo en Europa a nivel de cine de autor se ha cumplido.

También debe reconocerse que es un esfuerzo que suma en positivo al debate de la supervivencia de las salas cinematográficas frente a las plataformas televisivas. Batalla compleja, pero que no hay que abandonar.

Escribe Juan de Pablos Pons

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