Sevilla, 18 Festival de Cine Europeo (5): Sección Oficial

  02 Diciembre 2021

Las mejores películas

sevilla-52-memoria-0En esta edición del festival hemos podido ver en sus diferentes secciones, una selección de algunas de las mejores películas de producción europea de este año. Pasamos a referenciar las que nos han gustado especialmente, dentro de la Sección Oficial, aunque en algunos casos no han recibido el reconocimiento de los premios en Sevilla.

Memoria (2021)

La nueva película de Apichatpong Weerasethakul, ganador hace unos años de la Palma de Oro en Cannes por El tío Boonmee que recuerda sus vidas pasadas (2010), es una invitación a sumergirnos en su mundo personal, propiciando una experiencia cercana a lo onírico. Su tipo de cine exige al espectador asumir sus reglas narrativas y su fascinación por lo fantástico.

En este caso, la propuesta es llamativa: se trata de una historia en la que el elemento principal de la trama es el sonido. La protagonista, Jessica, interpretada por Tilda Swinton, es una bióloga que viaja desde Bogotá hasta la región amazónica de Colombia, tratando de conocer el origen de un ruido que la desasosiega. Es un tránsito de lo urbano a lo rural, un desplazamiento hacia el «descubrimiento», persiguiendo ese sonido inexplicable.

En la primera parte de la película vemos a la protagonista en un estudio de sonido donde un joven técnico ayuda a Jessica a reproducir el sonido que la persigue allí a donde va. Se trata de una escena inmersiva por el modo en que la dimensión abstracta del sonido se concreta, tanto en las pantallas que ecualizan las ondas sonoras como en las precisas descripciones aportadas por Jessica (es una científica).

 Ella describe el sonido como «una bola de ‘concreto’ que cae en un fondo de metal rodeado de agua salina». Y luego: «el sonido es como un estruendo procedente del núcleo de la tierra». Así es como Apichatpong pone en primer plano la dimensión plástica del sonido y lo convierte en un elemento discursivo.

En el desarrollo de varias subtramas se van identificando elementos espirituales que dotan a la narración de una profundidad sorprendente. Memoria especula con la posibilidad de que los animales puedan poseer alma humana. El personaje de Tilda Swinton cree que la persigue un perro callejero que podría haber maldecido a su hermana, que se recupera de un accidente en un hospital colombiano.

El relato, de tintes fantásticos, se desarrolla apoyado en un tratamiento realista que desasosiega, pero a la vez fascina al espectador. Rodada en inglés y en español, encontramos en algunos momentos un sentido del humor inteligentemente incorporado; es el caso de la escena donde Tilda Swinton (excelente su trabajo) acude a una consulta médica.

Película diferente, para espectadores inteligentes, que se ha presentado en el Festival de Sevilla. Se trata de una producción multinacional con la participación de Colombia, Tailandia, Reino Unido, México, Francia, Alemania y Catar.

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Tres pisos (Tre piani, 2021)

La última película de Nanni Moretti aporta una gran carga emocional partiendo de situaciones cotidianas; algo que es característico en la filmografía de su director. El punto de partida es la adaptación de la trilogía novelística de Eshkol Nevo, donde se cuenta la historia de la vecindad que comparte un edificio a lo largo de 30 años, hasta llegar a la actualidad. La estructura de la historia propicia que la vida de los vecinos, la gestión de las desgracias que les afectan, su capacidad para superarlas o no, interese a los espectadores.  

Se trata de un melodrama coral en el que los desencajes producidos en las relaciones entre padres e hijos, vecinos, accidentes mortales, la pulsión del sexo, el enfrentamiento entre hermanos o el miedo a afrontar la realidad, configuran una ficción que en ningún momento desfallece, a pesar de que cada una de las historias va aportando nuevos componentes, ramificando el relato.

La película utiliza como soporte temático elementos como la dificultad de la paternidad; la incapacidad para perdonar, las relaciones con los hijos a lo largo de la vida, la intolerancia en el marco familiar o la frustración (¿legítima?) de que los hijos no lleguen a responder a las expectativas que manejan sus padres.

Nanni Moretti asume en esta ocasión un rol interpretativo secundario, un juez de una gran rectitud moral, la cual le lleva a enfrentarse a su propio hijo, implicado en un accidente de tráfico que le cuesta la vida a una mujer. Es uno de los habitantes del edificio que funciona como punto de conexión entre todos los personajes.

Otros vecinos van aportando sus historias a la madeja colectiva del relato. Así, otro padre se obsesiona con la idea de que su vecino de planta, un hombre de avanzada edad, ha abusado de su hija pequeña. Aunque ese reproche no es inconveniente para que él mismo tenga un comportamiento inaceptable con una joven menor de edad.

En estas historias cruzadas y marcadas por la intolerancia, brilla por su ausencia el valor de la reconciliación y el perdón. Aunque el final que nos propone el film deja entrever una luz de esperanza.

El director muestra una gran capacidad para mostrar a los espectadores ficciones muy creíbles porque están apoyadas en emociones reconocibles y, a su vez, trascienden desde la aparente cotidianidad hacia temas significativos y universales como la tragedia de la intolerancia, la falta de respeto por el otro o la falta de solidaridad, que en nuestros días toman la forma de nuevas realidades tenebrosas como los nuevos fascismos.

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París, distrito 13 (Les Olympiades, 2021)

Se trata de una luminosa y optimista historia —a pesar de la dura realidad que nos presenta— sobre la situación de los jóvenes millennials, situada en el París actual, pero alejada de los entornos habitualmente más reconocibles y turísticos de la capital francesa.

Filmada en un maravilloso blanco y negro, nos muestra la historia de varios jóvenes franceses, sus vidas, la manera en la que sobreviven en condiciones económicas precarias y disfrutan de una sexualidad libre de prejuicios. Sus vivencias parecen canalizadas por las redes sociales, donde reina la incertidumbre, la falta de respeto y las dificultades para crear contactos profundos. La película muestra cómo han cambiado las maneras de relacionarnos respecto a otras épocas.

Los personajes desarrollan su vida en el barrio de Les Olympiades (de ahí el título original del film), cuyos edificios monótonos y verticales aportan otro elemento importante de la historia, acotando los espacios donde los jóvenes se desenvuelven. Es una película contada en clave contemporánea, con un tratamiento clásico, que aporta agilidad al relato.

A destacar el trabajo de los protagonistas, sin apenas experiencia cinematográfica previa. Emilie (Lucie Zhang) trabaja como operadora en un centro de llamadas y al comienzo de la historia está buscando compañera de piso, pero quien entra en su vida es Camille (Makita Samba), un joven profesor universitario. Ambos formarán una inestable pareja, en la que el miedo al compromiso jugará un papel importante en su devenir.

Nora (Noémie Merlant) es una joven treintañera que se traslada a París para cumplir su ilusión de hacer una carrera universitaria. Sin embargo, sus compañeros en la universidad se ocuparán de recordarle que es mucho mayor y más ingenua que ellos, convirtiendo su existencia en algo insoportable cuando a través de las redes sociales hacen viral una confusión, haciendo creer que en realidad ella es Amber Sweet (Jehnny Beth) una webgirl, muy conocida en Internet. Superar ese trauma dota a Nora de una fortaleza desconocida para ella, de manera que podrá reconducir su vida sentimental.

En definitiva, un retrato vivo y creíble de una generación preparada y con ganas de vivir que es consciente de que el mundo desarrollado en el que viven no les ha dado lo que les prometió. La joven actriz Lucie Zhang ha sido premiada en el festival con el galardón a la Mejor Actriz.

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Onoda (2021)

Presentada en la última edición del Festival de Cannes, dentro de la Sección Un Certain Regard es una de esas películas cuyo valor narrativo se iguala con la dificultad de su rodaje.

Su director, el francés Arthur Harari, en su segunda película, aborda una película histórica, de guerra, con actores japoneses, sin hablar ese idioma y con un argumento que abarca casi 30 años. Se trata un hecho histórico conocido: la trayectoria del sacrificado teniente Hiroo Onoda, que se encuentra al frente de un grupo de soldados en la isla de Lubang, en Filipinas, en 1945, bajo el fuego de una gran ofensiva estadounidense. Con la misión secreta de hostigar al enemigo, convencido de que los refuerzos llegarán tarde o temprano y en la ignorancia (o negación) del fin de la Segunda Guerra Mundial, el oficial japonés pasará 29 años en la selva en estado de alerta.

Arthur Harari utiliza las elipsis con maestría para dar carta de naturaleza a su película: flashbacks de la formación de Onoda en la guerra secreta por el mayor Taniguchi (Issey Ogata), saltos temporales al principio de la película, la tensión explosiva del desembarco estadounidense y las diferentes percepciones de los cuatro protagonistas (Onoda, interpretado por Yūya Endo, y después por el carismático Kanji Tsuda; el fiel cabo Kozuka, interpretado por Yūya Matsuura y Tetsuya Chiba; y los soldados Shimada —hinsuke Kato— y Akatsu —interpretado por Kai Inowaki—).

Después, entre 1949-1950, el grupo empieza a desintegrarse; los motivos son la violencia interior, la duda y la desesperación que acecha a algunos de sus miembros. Sigue una elipsis que nos lleva a 1969 cuando los dos únicos supervivientes han asumido que su misión puede durar un tiempo indeterminado. Ellos han envejecido, pero están en la misma situación: siguen creyendo lo mismo, se apoyan entre ellos.

Al final, avanzamos mediante una nueva elipsis hasta 1974, cuando la llegada de una mujer lo cambiará todo. Uno de los dos soldados se derrumbará porque su situación es ya insoportable: se han convertido en fantasmas, en parias. Más allá de ser una película de aventuras, narrada al modo clásico, la historia de Onoda nos propone una reflexión sobre los aspectos existencialistas de la vida.

La duración del film, 165 minutos, contribuye a configurar la metáfora de un soldado que se perdió en su propio pasado, hasta que un joven periodista le encuentra y lo devuelve a la vida, posando con él en una fotografía que le restituye al presente. La película ha obtenido en el Festival de Sevilla el Gran Premio del Jurado (ex aequo) y el galardón al Mejor Guion, escrito por el propio director.

Escribe Juan de Pablos Pons

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