ENCADENADOS: 28 años de historia, 10 en la red

  28 Octubre 2008

Del ciclostil a la revista digital de cine

Adolfo Bellido con uno de sus alumnos de los años 80, Daniel Monzón, hoy director de cineEn octubre de 1980 nacía en la Universidad Laboral de Cheste (Valencia) un modesto boletín para dar cuenta de los diferentes cine-clubes que allí se desarrollaban, dirigido cada uno a los diferentes niveles educativos que se impartían en el centro. El cine club de todos ellos se denominaba Cine Club C.O.U.L. (Centro de Orientación de Universidades Laborales).

Este boletín únicamente pretendía dar a conocer, al alumnado que acudía a los diferentes cine clubs, tanto las películas proyectadas como los directores que las habían realizado. Tenía una periodicidad trimestral. 

Bajo el título “Saludos” en el editorial de aquel número 1 se explicaban las razones por las que se editaba el boletín:

“Inauguramos hoy, en el décimo año de existencia del cine club COUL, una nueva rama que “albergará” los niveles de Magisterio-COU y FP2. (...) Junto a esta actividad se inicia la publicación de un boletín cinematográfico de periodicidad trimestral, cuyo esbozo es el que tenéis en vuestras manos. La idea es conseguir hacer efectiva una publicación con un formato más asequible, pero era necesario romper el fuego. En esta pequeña publicación no queremos incluir sólo las fichas técnicas y unas pequeñas críticas sobre los filmes que proyectaremos en el cine-club. No, queremos ir más allá, convirtiendo el boletín en una pequeña revista de cine que contenga críticas, temas de actualidad, estudio de directores, géneros cinematografías (...)”.

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Aquel editorial terminaba de la siguiente forma: “Bienvenidos a esta nueva andadura. Y que el trabajo de todos haga posible el descanso sereno en el buen hacer”.

Aquel primer boletín aún no tenía nombre, simplemente en la portada se leía “Boletín nº 1. Cine-club COUL. Sección Magisterio, COU, FP 2. Octubre 80”.

En el boletín nacido al amparo de la actividad cinematográfica que llevaba en el centro Adolfo Bellido López, aparecían los nombres de los colaboradores, algunos de los cuales seguirán estando presentes en las diferentes etapas de la revista (bien en papel, bien en digital) como son Sabín, Marcial Moreno y Luis Tormo.

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Y se llamó Encadenados

Hasta 1982 se siguió editando el boletín con las mismas características, pero al iniciarse el curso de aquel año se produjo un pequeño pero importante cambio: se dio a la revista el nombre de Encadenados.

Del editorial de aquel número entresacamos algunos de los motivos de este cambio:

“Ante vosotros tenéis el número 9 de nuestra revista-boletín. Después de mucho pensar y discutir hemos optado por que se llame ENCADENADOS. ¿Por qué? Para los cinéfilos no requiere explicación. Para los otros habrá que decir que el nombre hace referencia ante todo a un entrañable filme de uno de los maestros del cine, Alfred Joseph Hitchcock. Filme aquel (Encadenados en español, Notorius en el original) que todos los que nos afanamos en la revista amamos en gran medida”. 

Un año después, en el número 12, correspondiente a mayo de 1983, se producen nove-dades: las páginas ya no se prepararán ciclostiladas en el propio centro educativo, sino que serán impresas, en tamaño A-4, en una imprenta.

El siguiente e importante paso se dio en diciembre de 1985. Fue en el número doble 23-24, editado en el mes de diciembre. Desde ese momento la revista se “compone” y se imprime en su totalidad en una imprenta. Aquel número consta ya de 52 páginas.

A pesar de sus avances, la revista, por varias causas, se verá obligada a desaparecer en el número 28. La portada parecía premonitoria. Totalmente en negro señalaba a lo que estaba dedicado ese número: el terror. El editorial era claro “(...) De momento la revista está aquí con vosotros. Mañana ya veremos. (...) Esperamos que la labor de tantas personas y entidades siga adelante. Por bien del cine, de la cultura y de la libertad”.

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Intermedio

Once años más tarde un encuentro casual entre Adolfo Bellido –profesor entonces en el Instituto El Clot de Valencia– y Josep Albinyana –que había acudido al citado centro para realizar una promoción de la editorial Planeta–, conduce a la “conversión” de Encadenados en una sección dedicada al cine dentro de una revista digital, que contiene diferentes apartados lúdicos y culturales bajo la denominación genérica del Club del estudiante.

El nº 0 de la nueva (pero vieja) publicación (nueva por el medio, vieja al plantearse como una continuación de la original) apareció en Internet en noviembre de 1998.

En el editorial de aquel número se expresan las miras e ilusiones para la nueva época que se ponía en marcha. Entre otras cosas se leía:

“Un grupo de profesores y profesoras ha decidido, ante un determinado ofrecimiento, poner en marcha una experiencia que, si no es nueva (hay otras varias propuestas sobre cine en la red), sí es muy atractiva y significativa para todos cuantos en ella vamos a intervenir. No es nuestra primera apuesta en el campo de la crítica cinematográfica. Todos nosotros en mayor o menor medida hemos publicado críticas en diferentes publicaciones y/o revistas especializadas en la materia, hemos puesto en funcionamiento programas semanales sobre cine en varias emisoras de radio, hemos escrito libros sobre diversos aspectos (técnica, directores, lenguaje...) del mundo fílmico y, en fin, varios de nosotros impartimos clases en la Universidad o en diferentes centros educativos sobre materias audiovisuales en general, y, en particular, de cine.
Hoy, por primera vez, salimos a la “red” (a la cadena) y por ello nos interesa, en este número cero, explicaros algunas cosas tales como la razón del título o los objetivos que pretendemos en esta nueva aventura.
(...) Queremos conseguir a través de estas páginas una revista amena, profunda y libre sin ataduras de ningún tipo. (...) Criticar lo criticable, exigir lo exigible; concienciar críticamente a los espectadores; reconocer el cine como fenómeno social, comercial y artístico; separar lo grande de lo mediocre, lo hueco de lo profundo”.

En aquellos momentos la ilusión de encontrarse los redactores con nuevas perspectivas les hacen soñar con el objetivo de lograr un número de visitas mensuales cercanas a las dos mil.

A trompicones (chocando contra paredes cada vez más gruesas) se llega al número 17, correspondiente al verano del año 2000. Es cuando se plantea un ultimátum a la entidad que alberga el proyecto (el Club del estudiante): para seguir en el proyecto deberán aceptarse determinadas condiciones, en caso contrario Encadenados dejará de ser una sección del dichoso club.

En esos momentos lo que se desea es obtener una total independencia, seguir la aventura en solitario.

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2001, una odisea en la red

Se buscó una salida para que Encadenados pudiera existir en libertad. Era preciso, para ello, contar con un dominio, un diseño y, sobre todo, con un experto en informática al que “enamorase” el proyecto. Todo ello debía conducir a afianzar la existencia de una gran familia unida por su amor al (buen) cine.

Así nació la Asociación Cultural Cinematográfica Encadenados, ligada de alguna manera al Ayuntamiento de Puçol (Valencia). El director (Adolfo) y el subdirector (Sabín) tenían una deuda con el consistorio de la población valenciana o quizás fuese al revés. Y es que en el pasado (en 1982) ellos habían creado una revolucionaria actividad en dicho Ayuntamiento: una Escuela Municipal de Cine para el alumnado de los últimos cursos de la EGB. Después, en 1986, Sabín, ya como coordinador único de todas las actividades cinematográficas en aquella población, se embarcaría en un nuevo proyecto: poner en marcha la televisión local en la población (la primera televisión local de la Comunidad Valenciana con emisión regular ¡¡y realizada íntegramente por alumnos de la Escuela de Cine de Puçol con edades que no superaban los dieciséis años!!).

El primer número de la nueva etapa de Encadenados, ya con dominio y servidor propio, sube a la red en febrero del 2001. Es identificado con el nº 18 y continua la anterior publicación (como si todo hubiera sido un simple punto y aparte), aunque jugando con algunos cambios, como el nombre, que se empieza a escribir tanto junto (Encadenados) como separado (En cadena dos). 

En el editorial de ese número, entre otras cosas, se puede leer:

“EN CADENA DOS como dijimos en el primer número hace ya dos años, fue pensada como una revista libre, sin presión alguna, abierta a los que aman y sienten el cine.
En nuestra página web hemos conseguido juntar a diferentes generaciones de hombres y mujeres. Las edades de los colaboradores oscilan entre los 20 y 60 años. Un colectivo amplio de amigos, que agrupa a diferentes “amantes” del cine, del arte, la libertad y la vida reunidos, en general, desde proyectos comunes.
Si en las críticas, en los artículos se destila un cierto aire de eso que se llamó espíritu de izquierdas –¿existe aún ese concepto? ¿se llama aun así?–, es porque nosotros no creemos en la sociedad que se nos vende como la del “estado del bienestar”, ni en globalizaciones dominadas por imperios. Tampoco en los nacionalismos basados en cerrazones. Sí creemos, por el contrario, en unidades universales desde las que se trabaje por la solidaridad, justicia, igualdad y, por lo tanto, por alcanzar la paz entre los seres humanos.
Amamos el cine y la vida. Y creemos en un cine que nos lleve, desde su lenguaje, a pensar sobre el mundo y los seres de acá y de allá. No nos gustan los manipuladores ni los múltiples gurús o profetas que tratan de “acunarnos desde pequeños con cuentos” (como dijese León Felipe), vendiéndonos “falsas” felicidades o nuevas eras apocalípticas o encantadoras. No, somos de aquí y de ahora. Y sabemos –y creemos– en nuestro compromiso, aunque hoy esa palabra suene mal a muchos oídos”. 

En ese momento el número de visitas mensuales a nuestra web es de unas cinco mil. Y estamos muy contentos por tener “tantos” visitantes.

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Hasta los confines del Universo

La segunda época de la revista dará lugar a una tercera y una cuarta, con cambios en el diseño, el título de las secciones y estructura.

En la cuarta etapa el diseño es más eficiente, simple en su navegación, vistoso y muy profesional, pero la “salida” se atrasa muchas veces sin saber a qué periodicidad puede ajustarse la publicación digital (¿mensual, bimensual, trimestral, semestral?).

Durante el año 2007 se decide “parar” y reflexionar sobre el futuro. Se tarda prácticamente un año en tomar una decisión: seguir adelante o cerrar la web. Se opta por la primera opción, pero con cambios sustanciales.

Será nuevo, más “moderno” e informal, el diseño para un Encadenados que pasa a ser una revista digital viva: el sueño de aquel lejano noviembre de 1998. La publicación incorpora nuevos contenidos diariamente, las críticas que se realicen, por lo general, aparecen cercanas (o incluso antes) a su estreno, al tiempo que se habilitan nuevas sección como la dedicada a los festivales (Cinema Paradiso) en la que se cubre in situ muchos de los festivales de cine que tienen lugar en España; o a la tabla de calificaciones de los últimos estrenos (Delitos y faltas), sección que se actualiza semanalmente.

Un cambio menor se produce con la variación del título de algunas secciones para que puedan ser identificadas de forma más clara.

El sueño inicial de la aventura en la red que fue Encadenados comienza a ser realidad: una revista siempre “viva”, coherente, libre y comprometida sobre cine, no sujeta a una determinada periodicidad cambiante como la propia existencia.

Y actualmente con un numero de visitas mensuales que ronda las cincuenta mil y no sólo de España, sino de numerosos países. Número que se espera siga subiendo.

Tal empresa ha sido posible gracias al esfuerzo de muchas personas: los múltiples redactores, colaboradores, responsables de secciones, diseñadores actuales o que han pasado por la revista, informáticos... Todos ellos necesarios, imprescindibles, importantes. Ellos hacen posible una revista que quizás mañana llegue a “los orígenes del universo”.

Y, por eso mismo, se ve siempre joven y nueva. Sobre todo ahora que mira hacia atrás y se da cuenta que cumple su décimo aniversario de existencia en Internet. Desde su orgullosa humildad se siente crecer ante un aniversario que la convierte en una de las más antiguas revistas de cine de la red.

Encadenados no sólo existe, se ha hecho mayor. 

Escribe Mister Arkadin

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