QUERIDO ZELIG (Milagros López)

  24 Mayo 2008


19-milagros.jpgNos conocimos gracias a Una lata de judías, muy sabrosa por cierto, que el maestro Wilder nos sirvió en bandeja (¿de plata?), hace ya casi un lustro. ¡Y parece que fue ayer! Muchas cosas han cambiado desde entonces para que todo siga siendo igual ¿dónde he oído yo esto antes?... sabio Lampedusa; y magistral adaptación: hermoso Delon, bellísima Claudia, Lancaster inmenso, inmortal Luchino.

Bueno… creo que divago y me desvío de mi primitiva intención, que en realidad era otra, aunque sé que sabrás disculpar estas intromisiones cinéfilas, que sin remedio nos asaltan, a cada instante, a los que tanto amamos el cine.

Por eso quiero, en primer lugar, no sea que me despiste de nuevo, agradecerte lo mucho que me ha aportado tu amabilidad, el cariño, la confianza y el respeto con el que siempre me has tratado y que sabes que es mutuo. Tu generosidad y esta pasión por el cine que nos corroe las entrañas es lo que me encadenó voluntariamente a tu proyecto; y aquí sigo, encadenada y encantada de estarlo, sin esperar que ningún Heracles me libere.

17-simpre_flote.jpgNos vincula, además de nuestra pasión cinematográfica, una profesión no suficientemente valorada actualmente, y el agotamiento que su dedicación produce. Sin embargo, antes que compañero para mí fuiste, aún sin conocerte, un maestro. Cuando muchos empezábamos, titubeantes en las lides de la enseñanza audiovisual, allá por el año 1993, una publicación de muy valioso contenido, de un tal Adolfo Bellido López, llegada desde Valencia, vino a poner luz a una vereda que acababa de abrirse y que hoy las autoridades competentes pretenden volver a cerrar.

Ahora, después de compartir personalmente algunos momentos muy especiales y un montón de correspondencia electrónica, que nos ha ido acercando en la distancia, te considero un poco de todo: compañero, amigo, maestro… Y por supuesto “jefe”, nuestro querido y necesario director de Encadenados, omnipresente en nuestros correos, siempre velando para todo esté a punto.

Una biografía profesional apabullante te ampara: hombre de ciencia, de letras y de imagen, profesor abnegado, escritor camaleónico (capaz de camuflarte bajo la piel de sus retratados), crítico impenitente, analista fílmico minucioso, impulsor de proyectos audiovisuales pioneros, director tenaz y perseverante… Amante de las luces y las sombras, como pocos, eres poseedor de una memoria prodigiosa, modelo y espejo donde mirarse, de alma inquieta y mente inagotable, consecuente, inteligente y sencillo, cualidades que juntas definen la verdadera sabiduría.
Me encantaría que esta trayectoria impecable siguiera engrosándose con ilusiones renovadas, consolidando proyectos (como nuestra querida revista), publicando nuevos libros, críticas, escritos… esos textos de los que mana una prosa fluida e incontenible, más o menos implacable, árida, pasional... según la ocasión lo requiera y/o el ánimo lo permita pero siempre audaz, fresca, natural y sincera.

Contemplo tu trabajo, tu dedicación, tu tesón didáctico cinematográfico y no puedo sino admirar todo lo que has hecho y felicitarme por haberte conocido y seguir colaborando contigo.

Y de postre, fresas… (salvajes).

Escribe Milagros López

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